El Chelsea es solidez, contragolpe y Mourinho

Chelsea celebra un golMuchos pueden pensar que el Atleti ha tenido suerte en el emparejamiento de semifinales evitando a Bayern de Múnich y Real Madrid, pero la realidad es bien distinta porque su rival en esta fase final, el Chelsea de José Mourinho, no es que sea un equipo precisamente sencillo de asediar, ni mucho menos. Se trata del segundo clasificado en la Premier, a solo dos puntos de ese Liverpool líder que tanto está encandilando. Y que en cuartos de final de Champions se ha deshecho nada menos que del todopoderoso PSG tras conseguir una remontada para la historia.

Podrá caer mejor o peor, se podrá ser más o menos partidario de sus esquemas y metodología tanto dentro como fuera del campo, pero lo cierto es que José Mourinho sabe cómo dejar su sello allá por donde va y lograr que sus equipos siempre compitan. Es el líder que el cuadro londinense necesitaba y ha logrado confeccionar un equipo que trabaja, golpea y lucha, con una estructura sólida y una columna vertebral que se recita de memoria.

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En portería, Petr Cech es un fijo. El portero llegó hace ya diez años a Londres, entonces también con Mourinho al mando, y aunque empezó como suplente, pronto le ganó la partida a Carlo Cudicini por un puesto en la meta blue. Desde entonces, la portería del Chelsea tiene grabada a fuego su nombre, circunstancia que no parece que vaya a cambiar en un futuro cercano. En defensa, Mourinho suele formar con línea de cuatro, con la veterana pero siempre solvente pareja de centrales John Terry – Gary Cahill, el serbio Branislav Ivanovic en el lateral derecho y con César Azpilicueta por el flanco siniestro, solución de urgencia ideada por Mou en noviembre ante la falta de ritmo del experimentado Ashley Cole y la inoperancia de Ryan Bertrand. Desde entonces, el lateral navarro ha sabido reinventarse y ahora es un fijo, aunque para el partido de ida bien podría volver a su posición natural, pues Ivanovic no podrá jugar al cumplir ciclo de amonestaciones, lo que podría reabrir con casi toda seguridad las puertas del once a Ashley Cole en el carril izquierdo.Lampard

Por delante, el entrenador suele formar con un doble pivote de contención y que ofrece buenas posibilidades de salir a la contra. En este sentido es importante David Luiz, central reconvertido, acompañado normalmente en la medular por el brasileño Ramires, que aporta un punto más de creatividad y salida de balón. Aunque sin olvidar a Frank Lampard, buque insignia de la escuadra londinense, y que aunque sólo sea por galones tendrá algo que decir en esta semifinal. También Obi Mikel puede ser una buena opción de refresco. La otra alternativa en la medular, el flamante fichaje invernal Nemanja Matic, no podrá jugar por haber jugado Champions con el Benfica. Por ello, no es descabellado pensar que en el Calderón, y buscando frenar el juego de ataque del Atlético de Madrid, Mourinho juegue con el trivote David Luiz – Ramires – Lampard, e incluso que el primero de ellos forme en el eje de la zaga con Terry desplazando a Cahill al lateral derecho, con Azpilicueta en la izquierda y Ramires – Lampard en la media.

Pero si el Chelsea de Mourinho es peligroso por algo es por la calidad que rebosa en línea de tres cuartos. En especial con los brasileños Oscar dos Santos y Willian y sobre todo con su estrella, el belga Eden Hazard. Pero también con André Schürle y Mohamed Salah, que tampoco podrá jugar por haber disputado la competición con el Basilea. Muchísimo talento arriba, desborde y velocidad, que hacen del conjunto londinense un equipo más que letal al contragolpe. En punta, Mourinho aboga por la veteranía. Samuel Eto’o, delantero curtido en mil batallas y con el gol entre ceja y ceja, es su opción preferida, pero no la única. Demba Ba, héroe inesperado en la vuelta de cuartos ante el PSG, Fernando Torres (que podría volver a enfrentarse al equipo que le vio triunfar, seis años después de su marcha) y el propio Schürle ofrecen también muy buenas alternativas a los esquemas del preparador luso.973404_Chelsea

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A todo ello hay que añadirle el carácter siempre polémico de un José Mourinho ensalzado cuando gana y exento de culpa cuando pierde. Su labor psicológica, su capacidad para calentar eliminatorias desde el primer instante utilizando todo tipo de tretas y su interminable catálogo de pretextos y excusas es de sobra conocido. Habrá que ver cómo empieza a calentar estas semifinales. Porque lo hará. El tema de Courtois parece la coartada ideal. La gran incógnita es saber cuándo comenzará a hacerlo.

Así es el Chelsea de Mourinho, un equipo con las ideas claras: una gran labor de sacrificio, seriedad y contundencia en defensa y con jugadores muy rápidos arriba capaces de generar contragolpes mortales. Un conjunto difícil, uno de los grandes tapados de la competición camuflado siempre por ese halo que desprende el agorero discurso de su técnico.

Fotografías: Facebook Chelsea FC

[social_link type=»twitter» url=»http://twitter.com/alexJota12 » target=»on» ][/social_link] Alex Jiménez

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