360 segundos

360 segundos no parecen muchos, aunque tampoco son pocos. A decir verdad, depende del contexto. Se pueden hacer eternos o extremadamente fugaces. Hace 40 años, a estas horas se jugaba la final de la Copa de Europa, la primera en la historia del Atleti. Tras unos interminables 114 minutos de partido, el cuadro colchonero se adelantó en el marcador gracias a un gol de Luis. Quedaban sólo 360 segundos para el final, pero se hicieron eternos.

La falta de Schwarzenbeck sobre Becerra en el pico del área era peligrosa. Luis Aragonés, que  era (que raro suena el pasado cuando se habla de él) un gran lanzador de faltas la convirtió en mortal. El de Hortaleza disparó por encima de la barrera y el balón se coló ante la mirada de Maier que, petrificado, solo pudo admirar el gol colchonero. Los 25.000 hinchas del Atleti en las gradas saltaban y se abrazaban como nunca antes. La Copa de Europa, el título más importante del universo futbolístico a nivel de clubes estaba a unos minutos. Seis, en concreto. O lo que es lo mismo. 360 segundos.

Unos instantes en los que el Atlético de Madrid fue mejor que el Bayern, pero el infortunio le llevó a encajar un gol cuando tan sólo faltaban cuarenta segundos para que se cumpliesen los 120 minutos reglamentarios. El gol de Schwarzenberck convirtió un pequeño paseo hacía un título en una penitencia para la eternidad. A raíz de aquel gol, que llevó la final al partido de desempate donde el Bayern se impondría holgadamente, al Atleti se le apodó como ‘El Pupas’.

A decir verdad, debió ser Vicente Calderón, el presidente del club colchonero, quien instantes después del primer partido de la final, abatido y vencido por el desánimo de verse perdedor cuando se sentía ganador, pronunció aquellas desafortunadas palabras. Desde entonces, cada vez que el Atleti no lograba un objetivo o tropezaba, siempre había alguien que utilizaba apelativo ‘el Pupas’ para referirse a los rojiblancos. Algo así como un te lo dije versión futbolera. Y como todo te lo dije calla en la normalidad, se esconde en el éxito y aparece cuando vienen mal dadas para  de manera vil y cobarde señalar. Tanto se repitió la mentira de que el Atleti era El Pupas que se creo el Pupismo, una corriente tan desinformada como hipócrita  que pretendía convertir la historia del Atlético de Madrid en un cuento de terror.

Alimentado por sonados fracasos europeos y engordado por el fatídico descenso a segunda, el Pupismo se confundió con las rayas rojiblancas del Atleti. Luis Aragonés, que algo sabía de esto, negó la mayor. “Si el Atleti es el Pupas, los demás que son. ¿el costras?”. El Sabio ha encontrado, sin quererlo, su continuidad en Simeone, que ha desterrado todo acomodo en la derrota de las huestes rojiblancas. Se podrá perder, pero hay que ganar. Siempre. El Pupas, lo es porque perdió una final cuando estaba acostumbrado a ganar, el Pupismo lo inventaron porque molestaba que ganara. Que 360 segundos no nublen la realidad.

Iván Fuente[social_link type=”twitter” url=”http://twitter.com/ivanindetapia” target=”on” ]http://twitter.com/ivanindetapia[/social_link]

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