Maldito 7 de mayo

HasselbainkHace 20 minutos que terminó todo.

Hace muchos minutos que estoy casi sólo en la grada. Unos señores van recogiendo cojines tirados entre los asientos, en las escaleras, en los vomitorios…En silencio. De vez en cuando alguno me lanza una mirada furtiva con gesto tierno y compasivo. No me doy cuenta. Los miro pero no los veo. Sólo silencio y la mirada perdida. Me seco una lágrima, la última. La de la esperanza que se apaga.

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Carlos Tartiere…7 de mayo. Maldito 7 de mayo.

Convencí a mi tío para que condujera  5 horas y traerme hasta Oviedo. Convencí a mi tío para seguir soñando con imposibles. Pero ya no. Nunca más. Hoy acaba todo. Me siento vacío.

Que partido feo, que vida cruel. Nunca volveremos a ser lo que fuimos pienso. Que ironía que sólo cuatro años antes eramos virtuales campeones un 7 de mayo. Sólo quedaba rematar dos partidos. Sólo estábamos a unos días de sentirnos los reyes del mundo. Ahora hundidos y sin futuro. ¿Hasta cuando? ¿Volveremos? ¡quien sabe! Maldito 7 de mayo.

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Miro hacia abajo y veo que tengo en las manos junto a mi bufanda otra bufanda del Oviedo. Ya ni me acordaba. Según pitaban el final me rodaban las lágrimas y lloraba intentando controlar los espasmos con los que me surgía el llanto la señora de al lado se quito su bufanda del Oviedo y me miró. Me dio un abrazo y me susurró ¡ánimo chaval, ya verás como subís el año que viene! mientras me colaba su bufanda entre mis manos y me daba un beso en la mejilla secándome las lágrimas. No la respondí. Sólo lloraba. Máldito 7 de mayo.

Me levanto mientras recuerdo el partido. Dos mazazos y van tantos este año que me duele el pecho de tanta presión. Dos goles abajo y solo 25 minutos de partido. 2-0…¡imposible musita mi tío que no lloraba pero se le empañaba la mirada!

¡Pum! Gol de Capdevila y me sube el corazón a la garganta… tres minutos de asedio ¡y gol de Hasselbaink! No, esto no es felicidad. Esto no es fútbol. Esto es ansiedad pura. Por favor Atleti no te mueras. No te mueras hoy me digo sujetando la bufanda e intentando no llorar. Empate. Sólo un gol más para seguir soñando con alargar la agonía por favor Atleti. Por favor, échale huevos Atleti.

Llegadas alocadas a ambas áreas. El corazón me va a explotar y…¡penalti! ¡Ha pitado penalti! grita enloquecido mi tío que me abraza y me estruja como si hubiésemos ganado un título. ¡Esto está hecho! ¡Ya verás! ¡Hasselbaink los mete todos, es un fenomeno! Y lo es. Pero hoy no meterá ese penalti. Se quedará tirado en el suelo al fallarlo. Llorará al final del partido y sentirá habernos fallado. Yo también lo siento Jimmy. Máldito 7 de mayo.

Se acerca mi tío que lleva minutos esperandome en un vomitorio dejándome espacio para vaciar mi pena. Ni aunque llore dos vidas echaré este sinsabor. Este horrible 7 de mayo. Me da un abrazo y me dejo llevar hasta el coche. Que dura será la vuelta. A Madrid y desde el infierno. Este infierno que se abre y nos mira. Maldito 7 de mayo.

Seguro que hoy no es el fin del mundo. Seguro que algún día volverá mi Atleti a primera y volverá a ser grande. Me lo repito a mi mismo sin demasiado convencimiento. ¡Ojalá! Intentaré recordar siempre este día para saber lo que es ser feliz y recordar eso que quisiera ovidar; aquel máldito 7 de mayo.

[social_link type=»twitter» url=»http://www.twitter.com/rickyam» target=»on» ][/social_link] Ricardo Ménendez

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