El balón parado también vale

“El Atleti sólo sabe marcar a balón parado”. Lo dicen así, sin rubor. Y no con tono de admiración, no. Con tono despectivo, de desprecio. “Mira estos, que entrenan durante la semana y cuando llegan los partidos les sale bien”. ¿Alucinan igual que yo? Cualquier entrenador diría que no hay nada mejor, que esto es fruto del trabajo, y que se juega como se entrena. Ellos no. Para ellos marcar a balón parado es una ofensa para el fútbol.

No es nuevo este ninguneo. Es el último de una larga lista de desprecios hacia el trabajo tan silencioso como efectivo que Simeone ha conseguido instaurar en prácticamente todas las áreas del Atlético de Madrid. ¡Si hasta se ficha con criterio! Marcianismo.

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Hacer de menos el trabajo de uno de los equipos que mejor va a balón parado en el mundo es la punta del iceberg. En la última jugada que ha surtido efecto –el gol de Tiago en el Santiago Bernabéu-, la culpa fue de Iker Casillas por no salir, de Benzema por no despejar y de Cristiano por ser superado por el balón. No fue cualidad del golpeo de Koke, del barrido de Raúl García, del espejo de Mario Mandzukic a Ramos, ni del testarazo potente (y complicado) de Tiago. Fue demérito del Real Madrid. Y así ha sido siempre. Un gol fruto de la casualidad y la suerte. Seguro.

En el mundo del fútbol, todas las opciones de tratar de meter gol son igualmente válidas. Porque vale lo mismo regatear a cinco para meter gol, dar doscientos trece pases para meter gol, que sacar un córner y golpear con la cabeza para meter gol. Todos suman uno. Y cuando en un partido, por lo que sea, no se pueden dar doscientos trece toques ni regatear a cinco, entra en juego el trabajo y la solidez con el balón parado. Porque da puntos. Y títulos. ¿O se han olvidado ya?

Si es así, hagamos memoria. ¿Recuerdan el golazo de Alexis Sánchez en la última fecha de la pasada Liga? Seguro que sí. Fue un golazo descomunal tras una buena triangulación del equipo blaugrana. Pero, ¿saben cuál es el gol que se verá en el futuro para comentar aquella Liga? ¿Saben cuál es el tanto que valió un campeonato? El de Diego Godín. Su cabeza, como la de Alderweireld en el partido anterior ante el Málaga, valieron una Liga. Culminaron el trabajo de todo un año digno de ser recordado eternamente.

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Y sí, los mismos que ningunean las horas y horas de entrenamiento que dedica el Atlético a perfeccionar este arma, son los que no paran de echar en cara un gol de uno de sus jugadores, Sergio Ramos, llegado a la salida de un córner a la desesperada. Si tan desdichado es ganar así, que devuelvan la Liga de Campeones que tanto celebraron, ¿no?

Dentro del fútbol, hay cancha para todo. Y en todo, está dentro el balón parado. Quizás la parte táctica más complicada de entrenar para un equipo. Porque entran en juego muchos factores, movimientos, espacios, y un golpeo de balón excelente (sin esto último, no hay nada). El Atlético tiene todos esos mimbres y les saca un rédito espléndido. Quizás sea eso lo que moleste y no las cabezas de Raúl García o Miranda, ¿no creen?

Esta es la última muestra más de desprecio al trabajo de un técnico que lo aborda todo desde el partido a partido. Primero fue “la suerte”, luego el “ya caerá”, pasaron al “son violentos” y ahora toca el “no juegan a nada”. Por el camino: cinco títulos, dos victorias consecutivas en Liga en el Santiago Bernabéu, una Liga imposible y la sensación de pavor en cada saque a balón parado del Atlético de Madrid. Que sigan ladrando, será señal de que seguiremos cabalgando. A centro de Gabi y Koke. Y a remate de cualquiera. Porque aquí, suman todos.

Imanol Echegaray [social_link type=»twitter» url=»https://twitter.com/ima_etxega» target=»on» ]https://twitter.com/ima_etxega[/social_link]

Fotografía: Club Atlético de Madrid

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