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Simeone remarcó hace días la importancia de empezar los partidos con mucha intensidad quizá pensando en poder resolverlos lo antes posible y así poder desplegar ese fútbol control que tan bien domina el Atlético de Madrid. Frente al Córdoba lo consiguió y contra la Real lo ha vuelto hacer. Dos goles en los primeros diez minutos y a dejar correr el reloj. Tres puntos más que acercan otro poco el objetivo y que meten presión al Valencia que deberá ganar el jueves en San Mamés para no perder el paso.

Lucía el Calderón una buena entrada para presenciar el duelo y lo cierto es que en el graderío predominaron las sonrisas y el buen ambiente. Antes de empezar el partido, homenajeando a los benjamines que se impusieron el fin de semana pasado en la Íscar Cup, durante el partido celebrando los goles, las filigranas de Arda, el desempeño de Gámez y las paradas de Oblak y tras el encuentro saboreando otra victoria más en casa. Bendita costumbre.

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Tras haber superado un mes de marzo con un aprobado, los colchoneros comienzan a carburar como solían. Un muro en defensa y un ataque tenaz. A pesar de lucir una zaga inédita, el equipo no se resintió. La garantía del Cholismo no se pierde por cambiar componentes, siempre defiende bien. Y el ataque, si bien es cierto que no genera lo suficiente, se vale del balón parado y de los chispazos de calidad de los Arda, Griezmann y Koke para ejecutar a sus rivales. En el minuto uno, Arda avisó. En el dos, Mikel González debió pensar que lo mejor era rendirse y se marcó en propia puerta. Iluso. En menos de diez minutos apareció Griezmann para anotar el segundo. Entonces sí, los de Simeone se replegaron y dejaron hacer al equipo rival.

Lo cierto es que la Real se acercó al área de Oblak, pero no inquietó. Incluso sirvió para que el esloveno se luciera y dejara claro que tiene la intención de adueñarse de la portería que en verano le expropió Moyá.  Sus méritos pasan por mantener la portería a cero (ya lleva más de trescientos minutos sin encajar gol) y dejar otro puñado de buenas acciones y un providencial vuelo culminado en un paradón al disparo de falta de Granero. Ese que no entendía el paso de Griezmann de la Real al Atleti al considerar que no era un salto de calidad. Mientras que el francés lleva diecinueve goles en el tercer clasificado, él es suplente en el equipo que marcha décimo en la Liga. Para dar saltos de calidad, hay que tenerla.

La victoria final del Atleti endulza el partido de todos, pero sobre todo el de Koke, Arda y Gámez. El canterano fue capitán y es el kilómetro cero de este equipo. De él nace todo. Su calidad genera el torrente atacante colchonero y su tesón redobla la intensidad defensiva de los suyos. El turco, por su parte, es la banda sonora de los partidos. Cuando el balón le llega, las trompetas suenan y los tambores aceleran el ritmo: el espectador sabe que algo va a pasar. Algún día, viendo fotos antiguas con nuestros hijos, les contaremos que nos dejamos barba por él. Y Gámez es el Juanfran venido del sur. Llegó para ser suplente, su fichaje sonó raro en la hinchada colchonera, pero su trabajo y la dimensión de sus genitales le ha valido ser titular. El Cholismo tiene en él otro profeta. Su corriente ya tiene nombre, el Gamezismo.

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El partido además, dejó dos detalles. La indolencia de la que acusaban a Mandzukic parece haberse apropiado de el Niño. Pasó muy desapercibido y fue el primer cambio de Simeone. Hay que exigirle más, porque puede y porque es de la casa y tiene ese plus que da el sentimiento de pertenencia. Mientras que el Cholo, el tipo más desconfiado del mundo con un 2-0 en casa, no agotó los cambios hasta prácticamente el pitido final. Sigue siendo su talón de Aquiles.

Sea como fuere, el Atleti solventó el partido por la vía rápida, resta otra jornada del calendario y ya tiene la vista puesta en La Rosaleda. Otra final más que deberán convertir en otro partido menos para alcanzar el objetivo.

Iván Fuente[social_link type=»twitter» url=»http://twitter.com/ivanindetapia» target=»on» ]http://twitter.com/ivanindetapia[/social_link]

Fotografía: Atlético de Madrid

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