Gol de Godín

CampeonesGolSe elevó. Como si tuviera capacidad para parar el tiempo y suspenderse infinitamente. Tardó apenas un segundo en ejecutar el cabezazo pero nuestras ilusiones de casi dos décadas permanecieron suspendidas en el salto de Diego Godín, en su carrera inexorable hacia el balón servido por Gabi desde el córner derecho del ataque.

18 años antes, el Atleti también había sido campeón de Liga y la celebración inundó Madrid como nada lo había hecho hasta ese día. Era 26 de mayo, pero de 1996. Calesas tiradas por caballos, muy al estilo ostentoso y rococó del presidente. Jesús Gil y Gil quería darse un baño de masas y entre una lluvia de confeti, personas y felicidad. Los jugadores desfilaron en carrozas abiertas saludando y dando la mano a una afición que abarrotó Madrid por millones. El gran Atlético había vuelto o eso se prometía. Sabemos ahora que ese Atlético era un castillo de naipes. Un castillo de especulación futbolística que se derrumbó a base de fichajes fallidos y planificación demencial.

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La larga travesía del desierto acabó con la llegada de Simeone. El capitán general trajo la paz social al club como lo deben hacer los entrenadores. A base de convencer a los jugadores de la importancia de la actitud no se paró de ganar en el campo y generar una competencia interna y espíritu luchador como no se ha conocido en el fútbol español en décadas. El Atlético de Madrid tras dos décadas de Guadiana había emergido asido a su historia para encumbrarse como grande del fútbol español capaz de competir contra los mejores equipos del mundo y arrebatarle Copas y laureles.

Diego Roberto Godín Leal no destaca (en cantidad) por los goles que marca. Sus virtudes suelen ser otras. Es el central que nos retrotrae a tiempos de antaño. Respetado por los rivales y seguido por sus compañeros, mando en plaza. ADN de capitán. Rápido en el corte, preciso en el pase. Intenso, no duro. Valiente y sin fisuras, su crecimiento en el Atlético se ha engrandecido hasta hacerle un enorme pilar del equipo. Sus goles, normalmente latigazos de cabeza diseñados en la pizarra de la caseta rojiblanca tienen por lo general mucha importancia. Otro gol suyo fundamental sólo cinco semanas antes en Getafe encaminaba al Atlético hacia el éxito final en el Camp Nou, un partido que por siempre conservará un toque de épica de las grandes noches históricas.

Tarde calurosa, aplastante en Barcelona. El Atlético se veía obligado a jugar con su segunda indumentaria y eso la marcaría para siempre, o camiseta maldita o la mítica camiseta de la Décima Liga. O fracaso o historia. Todo a una carta. Tocó lo segundo.

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20150517_Gol_de_Godin2Muy pronto, la adversidad disfrazada de maldición descargó con furia sobre el Atlético. Primero Diego Costa, cayó lesionado en la primera carrera. El que se había mostrado como el más letal y resilente de los guerreros del Cholo se retiró al banquillo donde lloró desconsolado. Arda Turan sólo 6 minutos después cayó lesionado por un choque con Cesc. Ambas bajas definirían la final de Lisboa de una semana pero esa es otra historia.

Lo que parecía la puntilla llegó pasada la media hora cuando un disparo imposible encontró la escuadra del zamora Courtois. Alexis parecía ajusticiar sin piedad al Atlético y las huestes de Messi y compañía parecía que iban a poder maquillar un discreto año a costa de un Atlético que parecía destinado a morir en la orilla.

Pero la épica precisamente construye relatos sobre remontadas y gestas menos probables. Cuando menos capacidad de reacción parecía tener el Atlético, cuando más contra las cuerdas parecía estar, volvió de la caseta con la intención meridiana de campeonar. Un gol separaba al Atlético de la gloria. Una jugada entre el ‘augusta’ y la ‘angusta’ que reza el lema del túnel de vestuario. Y el fútbol decidió ser justo y bello.

El fútbol decidió que Gabi dibujara esa parábola perfecta sobre el atardecer barcelonés. El fútbol decidió que Godín ya pensara la trayectoria del balón (bote en frente de Pinto y gol inexorable) mientras el balón salía de las botas del capitán. Gol pensaba mientras iniciaba la carrera  que tantas mañanas habían ensayado. Gol pensaba mientras se impulsaba tras el baile uno-dos con los pies para colocarse entre Mascherano y Busquets. Gol pensaba mientras el balón se estrellaba en su frente e iniciaba el camino hacia la red, el camino de la décima liga. Gol pensaba. Gol. Gol. Gol. Gol de Godín.

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Así te lo contamos, así lo vivimos:

Previa: Una vez aquí, sólo vale ganar

Crónica: Mès que una Liga

Fotogalerías: Título | Celebración | Neptuno 

Contracrónica: Todo vale para conseguir una Liga

Notas: Sobresalientes

Reacciones: Simeone | Godín | Miranda

Fotografía: Tania Delgado / Esto Es Atleti

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