Perdona si te llamo traidor


Dicen que es sólo vuestro trabajo, que pocas veces jugáis para el equipo al que amáis
. Y supongo que será así en tu caso Arda. Más aún teniendo en cuenta que naciste en un barrio turco donde poco o nada se sabía del Atleti a la edad en la que tu y el resto de los mortales elige equipo al que amar para toda su vida. Pero no por eso duele menos.

Duele, porque durante cuatro años nos hiciste felices con tu juego y nos engatusaste con tus gestos. Regateabas rivales y achicabas balones como si hubieras crecido con rojiblanca. Fuiste uno más en un equipo de bulldozer, pero vestido de Armani y a pesar de bregar y pelear como el que más, al final del día el traje estaba impoluto. Y si se manchaba daba igual, el esfuerzo no se negociaba. Aunque tu a veces lo hicieras. Hablo, por ejemplo, de Lisboa. Una final de Champions, la única hasta ahora en tu carrera, con todo el verano por delante para recuperar y decidiste no forzar. No lo entendimos, pero eso los colchoneros también te lo perdonamos.

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Lo hicimos porque, a pesar de todo, tu juego, tus gestos y tus palabras nos hacían pensar que de verdad eras uno de los nuestros. No desperdiciaste la oportunidad de agarrarte el escudo, de dibujar corazones mientras mirabas a los ojos a la grada. Y si te preguntaban por Barça o Madrid u otros prados con más verde hablabas de sentimiento, del corazón rojiblanco. Parecía que lo habías entendido. Incluso te convertimos en evangelista del Cholismo y nos entregamos a tu causa, el Ardaturanismo. Pero no entendiste ni jota.

Si durante cuatro años te esforzaste en hacernos creer que amabas lo mismo que nosotros, ese amor, de haber sido verdadero, exige una salida de frente

Ahora decides que te quieres ir. Y duele, pero se entiende. Otros retos, otras ligas, otros equipos… incluso quizá las cosas en el Atleti ya no son como a ti te gustaban. Razones hay muchas, pero comportamientos sólo uno válido. Si durante cuatro años te esforzaste en hacernos creer que amabas lo mismo que nosotros, ese amor, de haber sido verdadero, exige una salida de frente.  Y es que en el momento en el que nos confesaste tu amor,  no te exigimos amor eterno, te pedimos amor verdadero. Ese que cuando se acaba da lugar a una sincera despedida. Un «me quiero ir y me quiero ir al Barça», habría sido suficiente. Doloroso, pero suficiente. Si tuviste arrestos para mirarnos a los ojos y decir que nos amabas, haz lo mismo ahora. No te escudes en el silencio cobarde e interesado. No. Habrá quien diga que esto es sólo tu trabajo. Ya no, no después de besar un escudo, de decir que amabas estos colores. Habrá quien defienda que los dirigentes le han dejado salir. Y no irán desencaminados, pero ese es otro tema. Aquí hablamos de la traición de un tipo que durante cuatro años jugó a querernos cebando nuestras ilusiones, pero que a la hora de la verdad se escuda en el silencio y en un impersonal vídeo de despedida hecho por el club. Perdona Arda, pero no. Perdona si te llamo traidor, pero es lo que eres.

Fotografías:Esto es Atleti (Tania Delgado)

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