Hasta siempre, pequeño gran hombre

Salía yo del innombrable estadio lisboeta con la cabeza gacha, dejándome llevar por la marea humana hacia vete tú a saber dónde cuando de entre la masa surgió una vocecilla afónica que me llamaba: “¡Prop!, ¡Prop!” Giré la cabeza pero no podía localizar a quien me reclamaba entre la muchedumbre… “¡Prop!, ¡Prop!”… Aunque no era capaz de localizarle, ya sabía quien era solo por el timbre de su voz… “Prooooooop!, ¡Proooooop!”.  A la tercera ya pude verle entre los miles de atléticos que salían cabizbajos del estadio: allí estaba él, pegando saltos mientras agitaba los brazos… ”¡Eh, Prop! ¡No pasa nada! ¡¡No pasa nada!! ¡El año que viene nos la llevamos fijo!

Así era Fer, Altarejos, Tasunkawitko, Little Demon… Un pequeño gran hombre de enorme corazón rojiblanco, siempre optimista y dispuesto a levantar el ánimo de quienes le rodeaban.

- Publicidad -

No soy yo muy dado a escribir pero en este momento siento la necesidad de hacerlo, porque amigo, no nos ha dado tiempo a despedirnos como te mereces. Desde el primer minuto en que nos conocimos, conquistaste el corazón de este grandullón y de toda la familia tr3zeriana [el lugar de reunión, el Tr3ze Bar] con tu energía, vitalidad y sobre todo, con ese orgullo rojiblanco que enarbolabas allá donde fueras.

Se me agolpan en la cabeza cantidad de anécdotas que contar, y mira que no hacía tanto que nos conocíamos. Pequeño indio cabreado con la caverna, azote incansable del enemigo rojiblanco, luchador como el que más, gran periodista y mejor persona. La vida no ha sido justa contigo, hermano, y sin embargo siempre has plantado cara a los problemas con la mayor de las sonrisas. Ese es tu gran legado.

Te perdiste el mirandazo en el Bernabéu por una meada indiscreta bajo las escaleras pero lo disfrutaste como si hubieses marcado tú el gol. No había antidisturbios suficientes para contener tanta energía en tan poquillo cuerpo. Así encarabas tú la vida: con dos cojones y un palito.

- Publicidad -

Te nos has ido como a ti te hubiese gustado: un día 14, tu número favorito, el de tu amado capitán y el de tu querido entrenador… viendo ganar al Atleti para dejarnos cholíderes y con los vecinos de enfrente berreando desde la distancia. Nos dijiste en septiembre que esta liga es nuestra y nos lo volviste a recordar hace pocos días. No dudo de que así será porque este equipo tiene tu alma, la de ese guerrero indio que nunca se rinde ante nada ni ante nadie. Me hubiese encantado viajar contigo a Milán para ver a nuestro glorioso equipo levantar esa perra orejona que tanto se nos resiste pero sé que antes o después lo celebraremos. Nosotros aquí y tú entre ilustres atléticos, dejándote tu ronca voz en ese tercer anfiteatro que bien nos cuida desde arriba.

Hoy nos dejas tristes y alicaídos, pero tu recuerdo estará siempre con nosotros y eso hará que nos levantemos con más fuerza que nunca. Potente esa voz, como a ti te gustaba.

Cuídate mucho, hermano, ahí donde quiera que estés. Nosotros nunca te olvidaremos. Descansa en paz, pequeño gran hombre.

D.E.P. Fernando Altarejos

COMENTARIOS