Borja Bastón, el goleador invisible

OPINIÓN. Cuando el pasado agosto se conoció que el destino en su quinta cesión desde que pertenece al primer equipo del Atleti sería Eibar, algunos dijimos que no era justo. Pensamos que Borja se había ganado por derecho propio hacer la pretemporada en Los Ángeles de San Rafael teniendo una oportunidad en el club de su vida. De haberse producido esa chance sin haber convencido a Simeone, consideramos que merecía un club con mayores aspiraciones que las de uno que iba a jugar en primera por “caprichos del destino”. Imaginamos que en un equipo presumiblemente sumergido en lo mas hondo de la tabla, las cualidades de Borja para el gol iban a tener pocas tardes en las que lucir. Nos equivocamos de pleno, pues de la mano de Mendilibar, Borja está asombrando a propios y extraños a base de unos goles que mantienen al equipo vasco en una situación de privilegio en la clasificación.

Contra todo pronóstico el conjunto eibarrés empezó fuerte, pero asistimos atónitos a cómo en los primeros encuentros el delantero veía los partidos junto a los suplentes. Tuvimos que esperar a la quinta jornada liguera para ver como Mendilibar dejaba en el banquillo a Sergi Enrich en detrimento del ariete madrileño. Fue en el Ciutat de Valencia, ante el Levante, donde Borja Bastón hizo sus dos primeros goles en la división de oro de nuestro fútbol. Atrás habían quedado los fantasmas del pasado, aquellos malos momentos tras una fatal lesión en el día de su debut con la rojiblanca en el Calderón. Atrás quedaban también los años de peregrinar de cesión en cesión por equipos de segunda que terminaban con un regusto a estancamiento. “A este chico se le ha escapado el tren”, decían.

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En realidad a Borja le ha costado una barbaridad subirse a ese tren. Mientras a otros siempre les sopló el viento a favor, él tuvo que luchar contra tempestades, pero nunca se rindió. Sin acceso a las cómodas autopistas que algunos encuentran para auparse deprisa al éxito, hubo de buscarse la vida por sinuosos senderos para alcanzar su sueño. La temporada anterior ya se vio de lo que era capaz nuestro protagonista, anotando veinticuatro goles con el Zaragoza en segunda, aunque otra ver el infortunio de las lesiones le impidió mejorar esas cifras y, lo que es peor, perderse el tramo final de temporada con playoff de ascenso incluido. Quien sabe si, de no haberse lesionado, habría ascendido con el equipo maño a primera.

Quienes le conocen aseguran que es un chico humilde, normal, tranquilo, con los pies en el suelo, la cabeza amueblada, arropado por una familia que jamás le ha presionado y que le ha dado una formación exquisita. Quizá por eso tenga también la virtud de saber desconectar y abstraerse del entorno mediático que suele rodear al futbolista. Borja es un anti-héroe sin cuenta de Twitter que rehúye los focos, es poco amigo de los primeros planos, y pone siempre lo colectivo por encima de lo individual, en la vida y en el fútbol.

En el terreno de juego, Borja Bastón es ese delantero que no está en ningún sitio, pero de repente aparece en el lugar exacto, en el momento oportuno para guardar el balón donde más le gusta: la portería rival. Para ello cuenta con un ramillete de cualidades innatas como el dominio del desmarque, olfato de gol, remate… Dotado de un físico imponente, tiene un cañón en la pierna derecha. No aporta demasiado al juego combinativo y carece de habilidad para el regate, pero cuenta con una inteligencia extraordinaria para el fútbol; pocos son capaces de adivinar el fallo del defensa como él. En su salto a primera, Mendilibar le ha ayudado a pulir defectos y mejorar aspectos como la presión al rival y la intensidad defensiva. Le obsesiona superarse día a día y ser mejor jugador, por ello es habitual verle quedándose después de los entrenamientos para realizar ejercicios específicos encaminados a afinar su juego aéreo o el remate con la pierna izquierda.

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En las antípodas de la admiración que provocan en los aficionados las estrellas mediáticas ante los que uno se suele rendir diciendo: “¡Qué bueno es Messi! Qué maravilla verlo jugar…”. Borja, el muchacho que nadie ve a pesar de sus más de ciento noventa centímetros de estatura, tras anotar en boca de gol suele provocar en el espectador frases como: “¡Vaya fallo de toda la defensa! ¿Cómo le han dejado solo? ¿Por qué no le marcó nadie?”. Dejen de hacer conjeturas y preguntas estúpidas; Borja es el goleador invisible, por eso estaba solo. Intenten seguir la marca de un fantasma.

Lo cierto es que ese don de la invisibilidad que posee Borja no es exclusivo de sus dotes balompédicas. En la actualidad es el máximo goleador español en primera división empatado con Aduriz a diecisiete tantos, pero con muchos menos minutos disputados. El jugador vasco, a sus treinta y cinco años, está firmando la mejor campaña de su carrera, siendo objetivo de todo tipo de elogios e incluso, a pesar de su edad, se ha visto premiado con la llamada de Vicente del Bosque para jugar con España ante el consenso general. La terna de atacantes del combinado nacional la han completado hombres como Morata, Alcacer, Nolito, o Diego Costa. Ninguno de ellos se acerca a los guarismos que mantiene Borja en la actualidad, pues es el jugador español (de los que han disputado al menos la mitad de minutos posibles en liga) que menos minutos de juego necesita para hacer gol. Lo realmente curioso, no es que el seleccionador no haya convocado a Borja con “La Roja”, sino que prácticamente nadie lo ha colocado en las quinielas de los candidatos. Hemos asistido a cómo diferentes medios mencionaban como alternativas a Lucas Pérez, Aspas, o cualquiera de los finalmente seleccionados. A Borja Bastón, ni mentarlo; como si no existiese, como si él y sus goles fuesen realmente invisibles.

En el Atlético de Madrid -su casa desde los cuatro años-, club al que pertenece y con el que aún le resta un año de contrato, tampoco da la sensación de que se le valore en su justa medida. Hace unas semanas, en una entrevista para Deportes Cope, afirmaba que su sueño siempre fue jugar en el Atleti, pero que no había tenido ningún tipo de contacto con nadie del club desde que está en Eibar. Simeone no parece contar con él, y salvo cambio de rumbo, las intenciones en el club rojiblanco son las de aprovechar su buena temporada para hacer caja y venderlo al mejor postor. Equipos como Juventus, Fiorentina, o Valencia ya se han interesado por la situación del canterano, y estarían dispuestos a acometer su traspaso.

Otros delanteros, fichados a golpe de talonario y con peores registros anotadores, como: Adrián, Salvio, Mandžukić, Raúl Jiménez, Jackson Martínez, e incluso Luciano Vietto, vieron cómo se tuvo paciencia con ellos y se les premió con oportunidades que no siempre se ganaron en el campo. Una confianza en muchos casos excesiva y que nunca existió para Borja. Ya saben, autopistas para unos, y caminos sinuosos y empedrados para otros. ¿Cuántos goles tiene que marcar Borja para que le den una oportunidad que se ha ganado con creces? Es cierto que probablemente sus cualidades no sean las que mejor encajen con la propuesta futbolística de Simeone, pues Borja es letal en el área y no a cincuenta metros de ella, pero eso mismo les sucedía a Mandžukić y Jackson. Por ellos sí se apostó, en cambio por Borja, por el que no se tiene que pagar traspaso y que además cuenta con ese sentimiento de pertenencia que tanto pondera el técnico argentino, nada. Si Borja termina la temporada haciendo veinticinco goles, nada descabellado visto lo visto, Simeone va a tener complicado justificar la no presencia en la plantilla la próxima temporada de un jugador situado entre los quince mejores cañoneros de Europa y con ADN rojiblanco, máxime teniendo en cuenta la falta de gol de la que adolece el equipo y de las dificultades con las que se va a encontrar en el próximo mercado para negociar con otros clubes, dada la sanción de la FIFA que le impedirá contratar futbolistas en los dos mercados siguientes. La única explicación posible para no contar él, ya la saben: hablamos de Borja Bastón, el goleador invisible.

Fotografía: Atlético de Madrid

Infografía: Miguel Peris

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