El misterio de Óliver Torres

Óliver Torres regresó el pasado verano a la disciplina del Atlético de Madrid como petición expresa de Simeone. El entrenador argentino, que había perdido el talento de Arda con la marcha del turco al Barça, eligió al mediapunta extremeño como heredero del puesto que el otomano dejó vacante. El talento y la calidad técnica de Óliver, incuestionables, y su cesión en el Porto, del que regresó hecho más hombre, más futbolista, convencieron al Cholo para que se quedara en la plantilla y fuera una pieza importante a lo largo de la presente temporada.

Simeone estuvo gestando en pretemporada la idea de pasar a usar el sistema 1-4-3-3 para aprovechar las características de sus futbolistas, a priori esta temporada con más toque que garra, entre ellos Óliver. Cierto es que el entrenador argentino comenzó la temporada con el extremeño como titular y con la intención de cambiar la idea de juego por un equipo que tocara más el balón. Pero cierto es también que tras no alcanzar la regularidad esperada en cuanto a resultados, el cuerpo técnico del Atlético volvió a disponer el 1-4-4-2 -con variantes según los partidos- para volver a construir un equipo sólido desde la defensa y recuperar la esencia del contragolpe, lo que conllevaba colateralmente una menor presencia del canterano.

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Es en esa idea donde comienza a desaparecer la aportación de Óliver en el equipo. Muchas veces situado en banda por el cambio de sistema comentado, muy escorado y alejado de la zona central detrás de los puntas que es donde el 10 del Atleti muestra todo su potencial, el rendimiento del joven futbolista comenzó a bajar. Y también disminuyó su participación en los partidos. El último encuentro en el que partió como titular fue en la ida de octavos de final de Champions contra el PSV el pasado 24 de febrero, y en Copa del Rey el pasado 6 de enero contra el Rayo Vallecano. Sin embargo, en Liga la última vez que formó en el once inicial fue el 30 de diciembre del pasado año, también frente al Rayo Vallecano. En total, el de Navalmoral de la Mata ha partido como titular en 8 ocasiones en Liga, 2 en Champions y 3 en Copa del Rey. Pero lo que más llama la atención es que Óliver no jugó ni un solo minuto en el mes de enero en Liga y que en lo que llevamos de 2016 solo ha disfrutado de 126 minutos saliendo desde el banquillo en los últimos 8 partidos de competición doméstica.

Es probable que la llegada y el buen rendimiento de Augusto y los buenos minutos de Kranevitter le hayan quitado protagonismo. Aunque no sean jugadores del mismo perfil, es cierto que en el sistema del Cholo no caben todos, y si como parece el entrenador argentino no ve a Óliver como mediocentro, tampoco le encuentra acomodo escorado en la banda, donde es consciente de que el nivel del futbolista extremeño baja muchos enteros y para esos puestos se desempeñan mejor Koke, Saúl, Carrasco e incluso Griezmann o Correa en algunas ocasiones. En las dos últimas temporadas, Óliver ha jugado cedido en Villarreal y Porto con un buen rendimiento y un crecimiento visible como futbolista. ¿Por qué se negó a una salida en forma de cesión en enero? ¿Le prometió Simeone más minutos? Lo cierto es que un jugador de su edad lo que necesita es jugar cuantos más minutos mejor para continuar su formación como futbolsita. De Simeone depende que el chico juegue menos minutos siempre que sean de calidad, pero a decir verdad parece que últimamente el chaval ni tiene minutos suficientes para demostrarlo.

Fotogrfía: Tania Delgado / Esto Es Atleti

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