Ojalá estuvieras aquí

OPINIÓN. Marzo de 2014. El Atleti arrasaba al Milán en el Calderón con un desatado Diego Costa en los octavos de final de Champions. En casa de Rogelio, como siempre, tres generaciones de atléticos frente al televisor. No faltaban los aperitivos y refrescos de los descansos, como en casi todos los partidos. Era el momento especial de las semanas, dos horas frente al televisor todos juntos sufriendo y animando al Atleti hacia una nueva victoria.

La comidilla de los partidos entre Rogelio y su nieto, esa temporada, era la discusión sobre si la figura del equipo era Adrián, el cual en algún momento explotaría (postura que defendía Rogelio) o si lo que iba a dar los triunfos era la garra de Raúl García (postura del nieto). Así pasaban cada partido de una temporada que tenía pinta de histórica, con el Atleti peleando por la Liga y vivo en las eliminatorias de Champions. Así llevaban décadas viviendo los partidos del Atleti. Pocos días después, una llamada desde el hospital alertaba a la familia de que algo no iba bien en una analítica rutinaria que se hizo Rogelio. Se le había detectado una leucemia aguda y la posible evolución no era demasiado optimista. Los viajes al hospital y el tratamiento, se insertaron en su rutina, aunque el ritual de ver los partidos juntos siguió adelante. Así, disfrutaron de la victoria ante el Barcelona en Champions y de un Atleti que encadenó nueve victorias ligueras seguidas, la última, un 0-1 ante el Valencia, con gol de cabeza, a espaldas de la portería, de Raúl García. “Los mete sin saber cómo” aseguraba Rogelio en la guerra dialéctica Adrián vs Raúl García.

- Publicidad -

Eran finales de abril, y los síntomas de debilidad en Rogelio empezaban a ser evidentes. Se avecinaba la vuelta de semifinales ante el Chelsea y Adrián llevaba desde noviembre sin conseguir un gol. Su nieto, prometió regalarle la camiseta del Atleti con el 7 a la espalda si Adrián conseguía algún gol en los partidos que restaban de la temporada. En el minuto 44 de la vuelta de semifinales de Champions, en Stamford Bridge, ante el Chelsea, Adrián ponía el empate en el marcador igualando el gol de Torres para los “blues”. “¿Ves?, sabía que iba a explotar en un momento u otro” decía sonriendo Rogelio. El Atleti llegaba a la final de Champions y se jugaría la Liga ante Levante, Málaga y Barcelona, en un mayo que se presentaba como único desde el 96. Rogelio, empezaba el mes acumulando noches de hospital. Los rojiblancos cayeron ante el Levante y empataron ante el Málaga en el Calderón. La Liga se decidiría ante el Barcelona en el Camp Nou y la Champions en Lisboa ante el Real Madrid. En uno de esos días de hospital, en los que estaba bastante débil, su nieto le visitó y le dijo “las promesas hay que cumplirlas” mostrándole la rojiblanca con el 7 a la espalda. “No puede ser”, dijo Rogelio sorprendido y con una media sonrisa al recibir la camiseta.

A mediados de mayo volvió a casa, ya que su enfermedad no tenía solución posible. El 17 de mayo el Atleti se jugaba ganar la Liga en el Camp Nou. Rogelio, ese día no tuvo fuerzas para ver el partido. Se limitó a escuchar, poco después, como su nieto le relataba el gol de Godín y que el Atleti, había sido campeón. Al día siguiente, pudo levantarse y leer en las páginas del periódico lo que no pudo ver el día anterior. La siguiente semana a la consecución del título de Liga, el Atleti jugaba la final de Champions ante el Real Madrid. Pese a que llevaba unos días bastante débil, Rogelio, pidió que lo llevasen al salón, para poder ver la final. Se sentó junto a sus hijos y nietos, siguiendo como buenamente pudo el desarrollo del partido sin quitar ojo. Muchas veces había contado la historia de la final del 74 a sus nietos, la clase y elegancia de Gárate, la leyenda que era Adelardo, etc. Ahora veía su segunda final, la primera para sus nietos. El Atleti se adelantaba con gol de Godín. El partido transcurría y llegaba casi al final, el cuarto árbitro sacaba el cartel con cinco minutos de descuento, y en el tercero, Ramos en un córner hacía el empate. Rogelio, que apenas había hablado durante todo el encuentro, decía “No hay derecho”, y pedía a sus hijos que lo llevasen a la cama. No quiso ver la prórroga. Ya había vivido esa historia en 1974. Creía que esta vez, se haría justicia deportiva, pero no fue el caso. El resto de la final, ya es sabido por todos.

El 7 de junio, Rogelio partía hacia el tercer anfiteatro. Desde entonces, el Atleti ha jugado diez partidos ante el Real Madrid, perdiendo sólo uno. Este sábado 28 de mayo, el Atleti jugará su tercera final de Champions, y como aquel 24 de mayo de 2014, ante el Real Madrid. Su nieto, verá la final en casa con esa elástica rojiblanca y el 7 a la espalda, junto a su hermano y su padre. Desde el tercer anfiteatro, Rogelio, también estará ahí apoyando. Buscando ese título que se les escapó en dos ocasiones. Porque igual que para “El Niño” éste es el partido más importante de su vida, para ellos, como aficionados, también será el más importante de sus vidas.

- Publicidad -

Ahora, Atleti, ahora. Por nuestros mayores.

Fotografía: Tania Delgado / Esto Es Atleti

Un artículo de: Miguel Ángel Ruiz

COMENTARIOS