20 Años

Han pasado 20 años y hay cosas que se recuerdan mejor que si estuvieran sucediendo ahora mismo. Ese quiebro de Caminero a Nadal (y al árbitro), ese cabezazo de Pantic, el Estadio Vicente Calderón el día del partido contra el Albacete y el gol de Simeone, claro. O el 3­5 en Mestalla. El día a día de esa temporada. Un doblete único. Un equipo histórico.

Para que no se nos olvide lo vivido y sufrido, Juan E. Rodríguez Garrido ha escrito un libro maravilloso que recoge la temporada, partido a partido, con sus recuerdos de juventud, mezclado con entrevistas a Antic, Kiko, Pantic y Molina y breves notas de ilustres rojiblancos mediáticos como Rubén Uría o Antonio Ruiz, entre otros. Con un prólogo del entrenador que devolvió la esperanza al Atleti y un epílogo de aquel jugador que se inventó (para los españoles y media Europa) el míster.

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Juanes no lo dice en su libro pero no puede ser casualidad que en aquel equipo estuviera un argentino, derrochando coraje y corazón, y que ahora ennoblece los colores desde el mismo sitio que hace 20 años lo hiciera un serbio que nos dio victorias peleando y jugando como el mejor. Aquella temporada marcó el destino para siempre del Cholo.

Es inevitable que leyendo Recuerdos del doblete. 20 años no es nada vengan a la memoria recuerdos personales de aquella temporada. No solo deportivos. Así, por ejemplo, la final de Copa del Rey yo la viví con cierto sabor agridulce pegado a un transistor con auriculares a las puertas de un hospital en una población del cinturón barcelonés fumando sin parar. Para el partido con el Albacete me enfundé mi zamarra que solo utilizaba para jugar los partidillos con los amigos y con la que ese día me estrené orgulloso por la calle. Ya ha pasado media vida.

Ser del Atlético en Barcelona no es tarea fácil. Aunque tampoco creo que lo sea en Madrid. Abrumados por dos equipos que copan la atención, incluso (o, sobre todo) cuando no la merecen, ser rojiblancos significa creer en unos colores, tener pasión por tu equipo y, ante todo, darle apoyo cuando las cosas no vienen como uno ha soñado la noche anterior. Desde la distancia, además, las victorias y las derrotas se asumen con más sentimiento. En definitiva, ser del Atleti es defender unos colores de manera noble y sana. Para ganar, ganar y volver a ganar. Ser subcampeones no es suficiente. No hay porqué esconderlo: las victorias colchoneras saben mejor y los subcampeonatos duelen más. Es algo que merengues y culés nunca podrán saborear, ni sentir.

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Molina, Geli, Santi, Solozábal, Toni, Vizcaíno, Simeone, Caminero, Pantic, Kiko y Penev. De memoria. Son las palabras más repetidas por Juanes en el libro. Con razón. A estos se añaden los López, Biagini, Roberto, Tomás, Juan Carlos, Correa… nombres ilustres para la historia del club marcados en la memoria de los que nos acordamos de aquel año y los que lo pueden recordar ahora gracias al libro de Juanes.

Luego, tras sentir como nos estremecíamos al quedar entre todos campeón, como recuerda Juanes, vino el pozo de Segunda y volvieron los ciclones con la turbina interior que respondía al nombre de Jesús Gil y Gil, doblemente absorbente. Pero también pasó un ciclón de nombre Fernando Torres, recuperado hoy para gloria de los rojiblancos, y también nuestro Luis, que prestamos sin coste a todos los españoles para que nos devolviera (generosos, nosotros) el orgullo a nivel de selecciones nacionales.

Y se volvió a Primera, con la salida del Mono de la alcantarilla, quien ahora acompaña a Simeone en las instrucciones desde la banda y la estrategia entre semana. Y se ha vuelto a Europa, como nunca. Ganando y ganando, y dejando pendiente un asunto que acabará por cerrarse, para empezar a sumar y sumar.

20 años no son nada. La derrotas curten a los colchoneros, y las victorias, al estilo de los indios, se celebran honrando a los dioses que nos hemos dado y que han llevado los números a sus espaldas. Ser del Atleti no tiene una definición clara. No es fácil de explicar. Pero es algo muy grande que tiene, incluso, un copyright. Desde 1996, doblete es sinónimo de Atlético.

Fotografía: Esto Es Atleti

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