Cómo es ser del Atleti viviendo fuera de España

¿Cómo es ser del Atleti si jamás has estado en el Vicente Calderón? es más, ¿Cómo es si jamás has estado en España? Todos los años conocemos casos de rojiblancos de pro dispersos por lugares como Canadá, Holanda, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, México, Bélgica, Colombia, Holanda, Japón o Egipto. Viven su pasión en aislamiento la mayoría de las veces pero no hace que ese amor decrezca. Nuestra legión extranjera es motivo de orgullo continuo. Nos escribe Manu Peralta que viaja miles de kilómetros hasta España desde Estados Unidos con frecuencia con el único propósito de ver al equipo de sus amores, el Atleti. Un ejemplo para cualquier atlético.

ATLÉTICOS POR EL MUNDO. No todos tuvimos la dicha de nacer cerca del estadio Vicente Calderón o formar parte de una familia tradicionalmente colchonera. Muchos nos criamos lejos de Madrid, pero por circunstancias de la vida nos enamoramos del Atleti. Las razones no importan, lo que importa es que, de alguna manera u otra, el mosquito rojiblanco nos picó de manera permanente. ¡Bendita suerte tuvimos! Y es que sólo entienden mi locura quienes comparten mi pasión.

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No importa realmente cómo nos enamoramos del Atleti

Entre los Atléticos a distancia, existe un clic silencioso y muchas veces indescriptible. Cruzarse con otro colchonero, ya sea en la calle o en un bar, una mirada basta para transmitir esa buena vibra, ese orgullo y sentimiento que sentimos por el club. Es casi imposible no sonreír o hacer un gesto de emoción, sin importar si en ese preciso momento juega el Atleti, o si es la primera vez que nos cruzamos con esa persona. Ese encuentro puede tardar pocos segundos, o bien, puede llegar a ser el comienzo de una amistad.  Somos una minoría con respecto a los dos grandes de La Liga, e incluso con respecto a los grandes de otras ligas, por eso razón valoramos mucho darnos cuenta que hay más de los nuestros cerca de donde estamos o vivimos. De ahí emerge ese clic, que nos da gratificación y aún más aprecio por estos colores. Y es que no tengo duda de que historias de estas abundan entre nosotros… yo personalmente solo tengo buenos recuerdos de ellas.

Esa mágica relación entre atléticos, muchas veces desconocidos es como un clic silencioso

Además, mostramos una actitud de humildad. A finales del 2014 recuerdo que fui a una tienda de productos electrónicos vistiendo una camisa del Atleti. Un vendedor me ve con la rojiblanca y me dice que el Barcelona es el mejor, que van a ser los campeones, pero con tono de prepotencia. Me quedé parado, porque me sorprendió esa agresividad tan lejos de España. Yo le dije que el actual campeón de liga era el Atlético de Madrid, que se guardara sus comentarios hasta que acabar la liga. Esa actitud no va con nosotros, mucho menos estando lejos y cuando somos minoría. Ni comento las cosas que me han dicho los vikingos… que muchas veces ni me digno en responderles. Muchos no muestran ni la más mínima onza de consideración o respeto. Nosotros no representamos eso. Y si tengo una opinión o comentario condescendiente sobre otro equipo, jamás se lo diré a un desconocido en la calle. Me gusta ser humilde con todo lo relacionado al Atleti. Y estoy seguro que la gran mayoría de estos atléticos por el mundo muestran esta actitud.

Muchos de los aficionados desde la distancia, conocemos el club en profundidad

Finalmente, tenemos un interés genuino por el club. Más allá de estar al tanto sobre la actualidad de todo el entorno del Atleti, muchos conocemos su historia. Sabemos lo que son el 17 de mayo, Futre, Pantic, don Luis, el slowly cabrón durante la celebración de la Copa, el baile rave de Gabi en Múnich… goles, momentos, jugadores, son cosas que nos apasionan saberlas, recordarlas y revivirlas. Dentro de esta afición a distancia se minimiza lo que yo considero el anti-fútbol, que lo defino como aficionados que critican a un equipo de fútbol sin tener la más mínima idea de lo que hablan, o bien hinchas que apoyan a su equipo por pura conveniencia; esos que emergen de la nada para ver un partido importante de «su equipo» y que pocas veces pueden nombrar a más de 3 jugadores de la plantilla. Como dije, de estos no abundan dentro de la afición Atlética fuera de España… y si los hay son una gran excepción. Ya son muchos años de vivir este ambiente a distancia, y es claro que somos lo opuesto al anti-fútbol… disfrutamos cada partido, ya sea en el bar o en el sofá de la casa, como si estuviéramos en el Vicente Calderón. Somos fieles… y no somos una afición “plástica” que necesita de títulos para mostrar apoyo incondicional.

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no somos muchos, pero dejamos una honda huella

A pesar de la distancia, somos excesivamente apasionados por el equipo… gane, pierda o empate, el orgullo por el equipo siempre queda intacto. No somos muchos, al contrario, una gran minoría con respecto a los clubes grandes, pero dejamos huella. Muchos hemos logrado el sueño de ver al equipo jugar en el Calderón… presenciar momentos que nos dejan con ganas de más. En mi caso, mis vacaciones se planean alrededor de los fechas y horarios del Atleti, así maximizo mi tiempo en España viendo al Atleti jugar. Mi familia y amigos me dicen que estoy obsesionado, que solo pienso en el Atleti… yo solo les digo que es un estado de pasión permanente, una locura sana, y que no traten de entenderla. A fin de cuentas, somos diferentes y especiales con respecto a otras aficiones a distancia. ¡Aúpa Atleti!

mi familia y amigos me dicen que estoy obsesionado…no traten de entenderlo les digo

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