Cómo ir a La Peineta y no morir en el intento

OPINIÓN. Últimamente he cogido la costumbre de salir a caminar por las tardes, y dado que vivo en Las Rosas, alguna que otra me doy un garbeo por las inmediaciones de La Peineta. Ayer los pasos me llevaron hasta al puente que cruza la Avenida de Arcentales, donde desde hace doce años muere el carril bici en un enrejado oxidado que pretende impedir el paso. Aparté ligeramente la verja y me dispuse a atravesar el puente. Mientras cruzaba al otro lado sobre el atasco monumental de coches que cada tarde tratan de acceder a San Blas, sentí que alguien me seguía. Era un padre que iba con su hijo de la mano, el niño, de unos ocho años, llevaba puesta la camiseta de Griezmann. El puente se terminaba a mis pies al llegar a otro enrejado que parecía dar al fin del mundo, pues ya no queda nada de la calzada colorada por la que hace doce años circulaban las bicis. Al fondo se podía divisar una mole de hormigón rodeada de grúas y andamiajes. Entre medias, solo campo. Utilicé un pequeño sendero que se abre entre la maleza y, con cuidado de no despeñarme, me fui abriendo paso hasta una especie de colina desde la que se puede ver de maravilla la obra de lo que dicen será el campo del Atleti. Hice un par de fotos, y me disponía a marcharme, cuando me percaté de que el padre y el niño con la camiseta de Griezmann me habían seguido hasta allí… Alex, ¿te gusta el nuevo estadio del Atleti?, le preguntó el señor a su hijo. Este se quedó callado unos segundos, y terminó preguntando: papá, ¿dónde está el río?. En este estadio no hay río, Alex, le dijo su padre mientras sonreía. Pues entonces no me gusta, prefiero el Calderón, respondió sin titubear el pequeño.

EN 1994 SE INAUGURÓ ´LA PEINETA’ COMO ESTADIO DE ATLETISMO GENERANDO UN CAOS DE MOVILIDAD SIN PRECEDENTES

Hace veintidós septiembres, lo que hoy pretende ser un estadio de fútbol, se inauguraba entre fuegos artificiales y globos de colores como estadio de atletismo. Cuentan los allí presentes que el evento tuvo que retrasarse debido a un monumental atasco que hacía totalmente imposible el acceso, no solo del público, sino también de los atletas participantes. Mike Powell, para ir calentando, comenzó su particular carreta de obstáculos saltando una valla de seguridad que había en el acceso desde la M-40. Fermín Cacho, Abel Antón, Javier Sotomayor, y Maite Zúñiga abandonaron sus vehículos en Avenida de Arcentales y se enfrascaron en una carrera, campo a través, hasta el estadio. Cuentan que un alto directivo llegó subido en una moto de la Policía Nacional. En definitiva, una situación caótica debido a unos accesos irrisorios incapaces de soportar la afluencia de los 20.000 valientes que se dieron cita en La Peineta. “Es un estadio extraño e inquietante”, declaraba Colin Jackson tras lograr su mejor marca del año sobre el tartán de San Blas. Pero si llegar al estadio había sido una auténtica aventura con el público accediendo de manera escalonada, lo peor estaba por llegar. Al termino del evento, con la totalidad del público abandonando en masa el recinto, el colapso fue total y absoluto. Los que habían llegado en Metro tuvieron relativa suerte, y pudieron llegar, a duras penas, hasta la parada de Las Musas (unos 400 metros más alejada que la actual de Estadio Olímpico). Pero los que habían elegido ir en coche tardaron más de dos horas en salir de la zona. De nada sirvió el gigantesco parking del que tanto se había presumido, pues todo desembocaba en la inmensa glorieta de la Plaza de Grecia.

LOS ACCESOS APENAS SE HAN MEJORADO DESDE LA INAUGURACIÓN DEL ESTADIO EN 1994

Hoy en día los viales de la zona son prácticamente los mismos. Solamente la Avenida Luis Aragonés modifica el callejero, y ésta, no tiene mucha afluencia de tráfico debido a que sólo es útil si llegas desde la A-2, desde donde se puede acceder de un modo bastante precario y, desde luego, inútil para dar servicio a cualquier tipo de masificación. En cuanto a transporte público se refiere, se construyó la anteriormente mencionada estación de metro de Estadio Olímpico, ligeramente más cerca que la de Las Musas, con andenes más grandes, y con un gran número de tornos de acceso. Sigue sin haber posibilidad de llegar a la zona mediante RENFE, pero a cambio, todo aquel que disponga de la posibilidad de llegar en helicóptero, en breve podrá hacerlo, pues el nuevo estadio contará con un helipuerto para poder satisfacer la demanda de quienes no tengan miedo a las alturas.

ES IMPOSIBLE QUE SE SOLUCIONEN LOS PROBLEMAS DE MOVILIDAD EN 11 MESES

Chascarrillos aparte, lo cierto es que los problemas de movilidad en la zona son un mal endémico del barrio ya de por sí. Cualquiera que viva en la zona, o se desplace cada día a trabajar hasta el distrito de San Blas, sabe de lo que les hablo. La famosa Avenida de Arcentales se colapsa cada día en hora punta, y no les quiero ni contar las que se montan en la M-40 en dichas horas, así como en la N-II, aunque en menor medida. Con todos estos condicionantes, a nadie se le escapa que es totalmente imposible dar cabida a un evento de 60.000 personas en esta zona si no se acometen modificaciones importantes en los viales. Unas modificaciones que, por otro lado, no están nada claras ni técnica, ni financieramente. Mientras tanto, a once meses de la supuesta fecha de inauguración del nuevo estadio del Atleti; Ayuntamiento, CAM, y Ministerio de Fomento, se pasan la patata caliente de unos a otros en una situación que, como era de prever, va camino de enquistarse.

DENEGADA A ‘SDH’ UNA MANIFESTACIÓN POR RIESGO DE COLAPSO DE TRÁFICO EN TODO EL NUDO NORTE

Al hilo de esta problemática, y con motivo de la celebración desde el Ayuntamiento de Madrid de la´Semana de la Movilidad’, la asociación Señales de Humo comunicó a la Delegación de Gobierno unas movilizaciones de protesta previstas para los días 20, 21, y 22 del mes en curso, que consistían básicamente en recorrer en vehículos (no más de 24 unidades) de forma reiterada el trayecto que une la Plaza de Grecia con la Glorieta ubicada sobre la M-40. La respuesta desde la Delegación de Gobierno fue la de denegar el permiso para dichas movilizaciones, explicando que dicha actuación podría suponer una alteración del orden público ante el más que probable colapso de todo el nudo norte resultante de esta. Cabe resaltar que ya en 2005 el máximo responsable de movilidad en términos municipales impidió a Señales de Humo una protesta similar consistente en 9 vehículos realizando la anteriormente citada maniobra. No es necesario realizar un esfuerzo mental muy grande para darse cuenta de que el calado del problema de movilidad de la zona es de un tamaño de dimensiones tan grandes como para impedir que se inaugure el estadio en las condiciones actuales.

Con todos estos ingredientes, y teniendo en cuenta que es a todas luces imposible una solución en un plazo de once meses, podemos ponernos en lo peor e imaginar que el estadio se termina inaugurando el próximo agosto sin mejora alguna en los accesos. Podemos imaginar el suplicio que supondrá ir al estadio en un masificado Metro debido al miedo de muchos a acercarse en coche. Podemos imaginar el suplicio de muchos otros valientes dispuestos a afrontar la aventura de llegar al estadio en su vehículo. Podemos imaginar gente caminando kilómetros con tal de evitar las dos opciones anteriores. Podemos imaginar miles de atléticos caminando entre coches y asfalto, o incluso campo a través, como Fermín Cacho y compañía. Pero lo que nunca podremos imaginar es a Alex, el niño con la camiseta de Griezmann que iba con su papá de la mano, caminando junto al Manzanares camino del estadio. Alex, que no tendrá ni ocho años, tardó un minuto en darse cuenta: ‘si no hay río, no me gusta, prefiero el Calderón’.

Fotografía: Esto Es Atleti

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