El Manzanares, el estadio Vicente Calderón

HISTORIA. En el año de 1966 España vio a Fraga bañarse en Palomares demostrando así que aquel agua mediterránea que había acogido cuatro bombas nucleares por accidente no estaba contaminado. O no mucho. EEUU seguía batiéndose el cobre en Vietnam y hablando de fútbol y de estadios, que a eso venimos, los aficionados del Barça veían como se derruía el viejo estadio de Les Corts. Mientras tanto, al sur de Madrid nacía un sentimiento de pertenencia que habría de perdurar medio siglo. El Atleti se mudaba. Adiós Metropolitano. Hola Manzanares.

20160510primeroncecalderonRodri; Colo, Griffa, Rivilla; Glaría, Iglesias; Cardona, Luis, Mendoza, Ufarte y Collar. Ese fue el primer once rojiblanco que pisó el césped del Manzanares. Lo hicieron en un partido de Liga. Frente al Valencia. El primer gol en el nuevo estadio fue obra de Luis Aragonés, quien si no. Él también fue el autor del primer gol europeo (vs Malmo) y del primero en Copa (vs Mallorca). Él fue todo. Como aquellos tantos han llegado 2222. Hasta ahora. Porque poca, pero aún le queda vida al Calderón. Un estadio que al principio no se bautizó como Vicente Calderón, si no como Estadio del Manzanares. Así se le conoció entre 1966 y 1972, cuando pasó a denominarse con su actual nombre. Pero empecemos por el principio.

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A mediados de los años cincuenta el Atleti comenzó a valorar la posibilidad de mudarse de estadio. El Metropolitano, tras varias reformas, empezaba a quedarse obsoleto. El Atlético, con Javier Barroso a la cabeza, se embarcó así, en 1958, en la construcción de un nuevo estadio. 20160610calderon_en_obrasEl 2 de diciembre de ese mismo año se recibió la licencia del Ayuntamiento para comenzar las obras del nuevo estadio, que estaría situado en la ribera del Manzanares, entre los puentes de Toledo y Segovia. Para financiar la construcción el Atleti pidió ayuda a sus socios, quienes respondieron comprando los abonos a cinco años que el club ofertaba. Aún así, construir un estadio no es fácil y las obras del Manzanares sufrieron parones y retrasos. Hubo problemas de liquidez y con las instituciones, en especial, el Ayuntamiento de Madrid.

Sea como fuere, tras la marcha de Barroso y la llegada de Vicente Calderón a la presidencia en 1964, las obras del nuevo estadio continuaron, por fín, su curso. El Atleti ya había vendido los terrenos del Metropolitano por 95 millones de pesetas aunque continuó jugando allí hasta el término de la temporada 65/66, en la que se proclamó campeón de Liga. Un perfecto broche de despedida para el Metropolitano. Así pues en la 66/67 el Atleti comenzó jugando en su nuevo estadio. Aún en obras, Vicente Calderón hubo de pedir al Barça un cambio para disputar en la segunda jornada el duelo entre ambos en feudo blaugrana, dando así tiempo a que el Manzanares estuviera listo para la cuarta jornada, frente al Valencia. Así fue. El 2 de octubre de 1966 el Atlético de Madrid inauguró su nuevo estadio empatando frente al conjunto che. El campo aún no estaba terminado, se estrenó con 40.000 asientos de los 70.000 planificados, si bien el máximo aforo que alcanzó fueron 62.000 asientos. Eso sí, todos sentados. El Manzanares fue el primer estadio español con todas sus localidades con asiento aunque en aquellos momentos faltaba por construir el techo de la preferencia, el primer y segundo anfiteatro correspondiente, así como la visera de estas localidades.

EN 1972 PASÓ A LLAMARSE ESTADIO VICENTE CALDERÓN EN HONOR AL ENTONCES PRESIDENTE

Cinco años después de su inauguración, tras varias propuestas por parte de las peñas, en 1971 la Junta Directiva aprobó el cambio de nombre. El estadio del Manzanares se pasaría a llamar Vicente Calderón. El partido de reinauguración fue el 23 de mayo de 1972 y enfrentó a España-Uruguay. El resultado fue  de 2-0 para el combinado español. El segundo de los goles fue obra del Ingeniero del Área, Gárate, el que sería el 9 del Calderón.

Dos años después de aquel encuentro se haría realidad uno de los principales puntos de fricción del proyecto: el paso de la M-30 por debajo de la Tribuna. Se realizó en 1974. Poco después, en 1977, se introdujeron las vallas que separan el terreno de juego de las gradas, un elemento novedoso por entonces en España. A esas mejores, a comienzos de los ochenta le llegaron otras mucho más importantes. No en vano, el Mundial de España esperaba y el Calderón sería una de las sedes. Así, antes de la cita de selecciones el estadio colchonero sufrió una remodelación.

Una década después del Mundial, la sombra se cernió sobre el Calderón. Tenía aluminosis. Una enfermedad en el hormigón que obligaba a una rápida intervención en el estadio. Otra más. Existía riesgo de que, en algún momento, las gradas se hundieran. Así pues el Atleti se puso manos a la obra y durante los siguientes años fue cambiando las partes de la grada donde la efermedad había aparecido. Esas obras y otras mejoras permitieron al Vicente Calderón, en 2003, ser reconocido como un estadio Cinco Estrellas para la UEFA o, como se llamaría posteriormente, Estadio de Máxima Categoría.

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Desde entonces, el Calderón ha permanecido sin grandes obras más allá de las necesarias para mantener la estructura y la apariencia, algo que no siempre se ha conseguido. Cuando se supo el deseo de la directiva de mudarse a La Peineta, allá por el 2007, la muerte del Calderón estuvo anunciada. Las Peñas, Señales de Humo y parte de la afición puso el grito en el cielo: ¿cómo iban a dejar el Calderón por un estadio en las afueras y por construir de apenas 15.000 localidades más si el coliseo colchonero aún podía aumentar su capacidad si se cerraban las esquinas de tribuna? Algo inconcebible para muchos, pero que, pese a los reiterados retrasos que ha sufrido la obra en La Peineta ha seguido su curso, lenta e inexorablemente. Lenta e inexorablemente. Mientras, el Calderón ha llegado a los 50 años. Medio siglo derrochando coraje y corazón.

Imagen de portada: Miguel Peris

Fotografías: ABC, Atlético de Madrid

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