Cuestión de manos, cabeza y corazón

CESAR MANSO/AFP/Getty Images.

CONTRACRÓNICA. El Sadar, Osasuna y Caparrós. No parecía la mejor combinación para recuperar sensaciones en Liga y volver a la senda de la victoria, pero el Atleti consiguió conquistar el antiguo Reyno de Navarra con un 0-3 basado en tres de los pilares del equipo rojiblanco. Portería a cero, gol en jugada de estrategia y renacida filosofía de ‘partido a partido’. Aunque si ustedes son de cosas más tangibles, también el Atleti ganó por manos -las de Oblak-, por cabeza -de Godín- y por corazón -el de Tiago en la medular-.

Salió con dudas el Atlético de Madrid a El Sadar y eso sólo alimentó a un equipo local tan lleno de urgencias que se envalentonó. Su insistencia tuvo premio, pero los rojillos no convirtieron el penalti que cometió Giménez, tan imperial para unas cosas y tan inocente para otras. Jan Oblak paró el lanzamiento para callar a los aficionados locales y de paso silenciar algunas bocas. Se le podrá criticar Milán de por vida, pero los datos afirman que Oblak ha parado 4 de los 8 penaltis que le han tirado con el balón en juego.

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Volvió el ‘Atlético Aviación’, volvió Godín y volvieron de paso los goles desde el córner.

A partir de ahí, el Atleti apeló al néctar más puro que desprende la esencia inculcada por el Cholo. En una jugada de estrategia, Koke puso el balón para que Godín firmase su primer gol de la temporada. Volvió el ‘Atlético Aviación’, volvió Godín y volvieron de paso los goles desde el córner. No es casual, Godín marcó su primer gol con el Villarreal en El Sadar y también su primer gol como rojiblanco. El Faraón sólo podía volver a liderar a sus súbditos en este escenario.

Y si la filosofía de ‘partido a partido’ no es suficiente, hoy también se vio aquella que se titula ‘minuto a minuto’. Porque un minuto fue el tiempo que pasó desde el gol de Godín hasta que Kevin Gameiro amplió distancias con su sexto gol en Liga, séptimo de la temporada. El francés se empieza a entonar y aunque parece destinado a fallar una ocasión clara para hacer su gol, hoy Gameiro volvió a mostrar sus virtudes. Si se le busca por arriba se antoja difícil, pero si se filtran balones al espacio la historia cambia.

Con Gabi y Tiago el equipo tiene dos pulmones y por lo tanto más oxígeno en las manos, en la cabeza y en el corazón.

El partido lo cerró Carrasco con un robo en campo rival y un gol que refleja otras de las marcas de este Atleti, el contragolpe. Hoy el belga fue el sacrificado en El Sadar, pero Yannick hizo buena la premisa del Cholo de aprovechar cada minuto como si fuera el último. Carrasco jugó pocos minutos, pero los convirtió en minutos de calidad, algo obligado en un equipo donde la competencia y la exigencia sigue siendo muy alta, tanto a nivel interno como de cara a los rivales.

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Con todo, el mayor ejemplo del regreso a esa esencia que hizo campeón de Liga al Atleti en la temporada 2013-14, casualmente con un gol de Godín, de cabeza y con la segunda equipación, fue la apuesta por el doble pivote. Gabi y Tiago no se deben separar nunca, como el ron y el refresco de cola o la manta y la película en una tarde lluviosa. Ambos dan equilibrio a un equipo que pasa a contar con dos pulmones en lugar de uno y que por lo tanto tiene más oxígeno en las manos, en la cabeza y en el corazón.

Fotografía: CESAR MANSO/AFP/Getty Images.

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