Jugar bien es ganar

Atlético de Madrid 2-0 PSV Eindhoven. Fotografía de Álvaro Moreno

CONTRACRÓNICA. Llegaba el Atlético con la amargura de un derbi perdido habiendo jugado mal; más aún, fatal. Malas sensaciones, dudas existenciales, una prensa ávida de noticias que genera un ambiente extraño, ‘fuego amigo’ de aficionados desmemoriados habían creado un clima de reválida artificial. Los problemas existen y han existido. Varios jugadores están en baja forma o están en un declive de forma notable.

Estos ciclos de forma son periódicos en los equipos y se notan más en un equipo físico como el #Atleti. Godín y Gabi no han sido puntales en varias jugadas clave. Juanfran criticado en la banda derecha (injusto pim-pam-pun de parte de la prensa y aficionados) requiere de su mejor estado de forma para parecerse en rendimiento a Filipe Luis que también ha ido de más a menos. Además de los físicos de un equipo con muchas horas de vuelo se acumulaban los problemas colectivos. El tarro de las esencias que han convertido a Carrasco en un estilete demoledor y a Koke en un jugador que amplia el espectro ofensivo del Atlético tiene su lado negativo. Este sistema ha pasado factura a Saúl que no se ha adaptado a este puesto escalonado entre Gabi y Koke y que le ha disuelto en una zona del campo donde no resulta desequilibrante ni fundamental. Gabi es menos Gabi y está más solo. Todo se alía para que la coraza del Cholismo se haya resquebrajado.

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El equipo se encontró con un Rubicón en Leganés en la jornada dos de Liga que decidió cruzar porque le abría inexplorados horizontes ofensivos pero que ha resultado generarle nuevos problemas. Más ataque, más verticalidad dan al Atlético más profundidad arriba pero una debilidad atrás desconocida. ¿Quiere el Atlético convertirse en este estilo de equipo? No parece porque las derrotas y los goles han pasado factura al estado de ánimo. Poco importan ya las veces que Griezmann ayude en el repliegue o si Gabi es el tipo que más corre cada edición de la ‘Champions’. En este mundo resultadista pierdes tres partidos y arrecian las críticas. Simeone decía en la rueda de prensa que «sólo valen los objetivos finales y hay varias maneras de llegar a él». El doble pivote parece que no está muerto. Larga vida al doble pivote dice el marcador de hoy.

No fue un partido grandioso. No pasará a los anales del fútbol pero del minuto 55 en adelante todo fueron sonrisas, felicidad y recuperar sensacionesEl frío de la noche lo desactivó el calor del corazón que puso el Atlético en la recta final del partido. La segunda unidad abrió el tarro de las esencias. Giménez estuvo seguro atrás y poderoso en ataque. Tiago sublime hoy, retrotrajo a los espectadores al Atleti más reconocible con el equilibrio que confirió al centro del campo. Vrsaljko demostró sobriedad por derecha y versatilidad por la izquierda.

El equipo se desató tras el primer gol. Más bien parece que se curó de su propia ansiedad. El equilibrio reencontrado volvió a ser reconocible (y reconocido).Cocu lo dijo en la rueda de prensa posterior: «Son un ejemplo de equipo. Nuestra mejor jugada de Gastón Pereiro ¡la ha desactivado Griezmann! Eso te da una medida del calibre de equipo que son«.

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Los dos goles son dos ejemplos de fabulosa definición de la delantera francesa. Curaron de golpe al Atlético de sus dudas existenciales y la afición, en parte desmemoriada de la ‘depre’ pos-derbi. El marcador cambió los farfullos de hace unos días por un atronador apoyo. El Atleti se gustó tanto que acabó gustando a todos. Y es que no hay mejor manera de jugar que ganar.

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