Objetivos, identidades y sentimientos de culpa

David Ramos/Getty Images.

CONTRACRÓNICA. El objetivo es luchar por Liga decían los más osados. Asegurar la tercera posición los más prudentes. A estas alturas, desde la sexta posición de la clasificación de la Liga Santander y tras sumar un punto de quince posibles ante los cinco primeros clasificados, parece evidente que el primer objetivo está descartado y el segundo no va a ser tan ‘sencillo’ -nótense las comillas- como en temporadas anteriores. Así lo dicen los números, pero sobre todo las sensaciones que está dejando el equipo.

Precisamente los objetivos, sean del carácter que sean, lleva al otro gran problema que está arrastrando el Atleti esta temporada, su falta de identidad. El ‘partido a partido’ ha caído en el olvido para dar paso a otros discursos que a ojos vista no están funcionando. Es bastante preocupante que los dirigentes presenten un logo -que no escudo- reconocible en el mundo entero y que sin embargo en el campo el Atleti sea un equipo desconocido. Falta gol, el centro del campo vive horas bajas y ahora se cometen fallos en defensa. ¿Dónde está el Atleti?

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Y es que el Atleti ha perdido su identidad fuera y dentro del campo. Sobre el césped a ratos se juega con un 1-4-3-3, a ratos se apuesta por el 1-4-4-2 y en ambos casos, ya sea por exceso o por defecto, los problemas son los mismos. Sin ánimo de señalar a ningún jugador, es evidente que Juanfran está en horas bajas y que Simeone no sabe si apostar por Giménez o por Savic para acompañar a Godín. El resultado es que el equipo ya no tiene un muro sólido atrás y además comete errores.

Quizá se tenga un escudo reconocible en el mundo entero, pero en el campo el Atleti es un equipo desconocido.

El centro del campo nota los años y la lesión de Augusto -más ahora la de Tiago- provoca que la medular rojiblanca tenga un cartel que ponga ‘Solar en Venta’. Porque Gabi no puede sujetar el barco él solo y los compañeros de circunstancias como Koke o Saúl sirven, pero no valen para tal función. Y arriba falta gol. Griezmann está sin estar, quizá Milán y la final de la Eurocopa todavía le pesen en el subconsciente, mientras que Gameiro lo intenta, pero su lucha no encuentra premio y la sombra de Diego Costa es alargada.

Al final se pueden esgrimir más mentiras que verdades, pero la única realidad es que el Atleti está en crisis. Sí, esa palabra que nos amarga el día ha llegado al ámbito del Atlético de Madrid por primera desde que Simeone está en el club y lo complicado no es salir de ella, sino dar con la causa de esta complicada situación. El baile de objetivos y de identidades son en términos prácticos las dos primeras causas de esta crisis, pero es evidente que hay algo más detrás que ni tú ni yo sabemos.

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¿Es Milán el foco de todos estos problemas? Supongo que los que más prácticos han pasado página y para otros todavía esa aciaga noche sigue muy presente. El caso es que en este segundo grupo están los jugadores y el cuerpo técnico. Porque un buen número de integrantes de la plantilla no han vuelto a ser los mismos después del partido en San Siro e incluso Simeone no volvió igual. Yo sólo firmo con tres palabras: «Sentimiento de culpa».

Fotografía: David Ramos/Getty Images.

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