Hoy, yo me apunto a pasar frío al Calderón

OPINIÓN. Debo reconocerles que el sábado llegué tarde al estadio. Muy tarde. Concretamente en el descanso. Ya sabía de antemano que no podría llegar al partido hasta la segunda parte por motivos que ahora no vienen al caso.

Y el encuentro que presencié fue malo. Bastante gris. Sin apenas ocasiones por ni uno ni otro bando. No será una tarde de las que pasen a la historia del Calderón al que ya tan pocos partidos le quedan tras 50 años de historia, vaya.

NO SABÍA EL RESULTADO… Y ESCUCHÉ A LA GRADA

No sabía cuál era el resultado a mi llegada, y me dediqué a escuchar los comentarios de los aficionados que me rodeaban. A mi derecha, un par de hombres que rondaban la cincuentena no paraban de repetirle al niño que habitualmente se sienta a mi lado que a Torres iban a quitarle enseguida. “Será el próximo cambio. Es un paquete”.

“¡Estás acabado! ¡Vete a tu casa de una p… vez!”, le gritaron después de que no encontrara portería en un mano a mano con Adán. Minutos más tarde, un chico joven una fila más atrás (de unos veintipocos años) se refirió a Gabi, en una jugada en la que llegó tarde a un balón dividido. “¡Eres un muerto, Gabi! ¡No corres!”, escuché con estupefacción. ¿Que Gabi no corre?, me pregunté incrédulo. Pues si no lo hace él…

“¡VETE A LA MIERDA, FRANCHUTE!”

Después el turno fue para Griezmann, el principal referente de este equipo las dos últimas temporadas, al perder un balón cuando intentaba montar una contra. “¡Vete a la mierda, franchute! Vas de estrellita. Juegas andando ¡Hemos tenido mucho mejores jugadores en este equipo!”, gritaba a los cuatro vientos uno de los orondos cincuentones. Hemos tenido, sí… Pensé yo… Pero ¿dónde están ahora? Aquí no, desde luego.

El partido era espeso, el Atleti era incapaz de hilvanar alguna jugada de más de cuatro o cinco pases, aunque tampoco recibía ocasiones claras del Betis, salvo un tiro lejano de Rubén Castro que Moyá blocó en dos tiempos.

“¡AQUÍ VA A VENIR EL JUEVES A PASAR FRÍO SU P… MADRE!”

Cuando el partido expiraba, Koke (que ya minutos antes había recibido varias lindezas del “respetable” por sacar un córner en corto) controló un balón en la frontal del área y, lejos de mirar a portería, se dio la vuelta y tocó en corto para Filipe Luis. “¡Eres un hijo de p… Koke! ¡No vales ni para tomar por culo!”, vociferó el chaval joven como si el vallecano le debiera algo. “¡Menuda p… mierda de equipo! ¡Aquí va a venir a pasar frío el jueves su p… madre!”, proclamó el mismo chico mientras comenzaba a bajar las escaleras de la grada. Y el partido murió en la cabeza de Godín, que despejó el último intento de ataque bético.

SUPUSE QUE HABÍAMOS PERDIDO…

Entonces, supuse que habíamos perdido. Que tanta frustración y tanta bilis vertidos desde la grada debían deberse a un fracaso de encuentro. Que el Betis se habría adelantado en la primera parte y que la inoperancia rojiblanca nos había impedido ni tan siquiera acercarnos al empate.

Imaginé, también, que esta derrota debía dejarnos instalados en una mediocre mitad de tabla. En un vulgar noveno, octavo o, como mucho, séptimo puesto. No hace tanto de eso. Cuando la Intertoto era un purgatorio necesario para volver a Europa. Y eso cuando lo conseguíamos. Pero no. Cuando terminó el partido, miré al videomarcador y descubrí que habíamos ganado. ¡Habíamos ganado! 1-0 y sin florituras. Pero tres puntos, al fin y al cabo.

…Y QUE ESTÁBAMOS LUCHANDO POR LA INTERTOTO

Mientras bajaba por el vomitorio miré la clasificación en mi teléfono móvil y quise comprobar a cuántos puntos estábamos de la UEFA. Recordé cómo en los primeros años tras la vuelta a Primera, con Luis, con Manzano, con Pepe Murcia, o incluso el primer año con Javier Aguirre, mirábamos con ilusión (sí, con ilusión) a cuántos puntos nos quedaban los puestos europeos (ya de Champions ni hablábamos). Entonces, me encontré con que el equipo era cuarto, en puestos Champions, a cuatro puntos del Barça y a seis del líder.

NO ESCUCHÉ ESOS EXABRUPTOS NI EN SEGUNDA

Y no entendí nada. Y me costó digerir cómo no había escuchado esos exabruptos en las épocas antes citadas, o en Segunda, cuando sobre el césped defendían nuestro escudo Amaya, Juan Gómez, Carreras, Njegus, Nagore o Colsa… y sí escucharlos ahora con jugadores que en su mayoría ha traído títulos.

Entonces, pensé un momento. Recordé durante unos instantes, y me di cuenta del motivo. En los dos añitos en el infierno, en esas temporadas de travesía por el desierto, no escuché a aquel crío de veintipocos años, ni tan siquiera a los dos hombres que rondaban la cincuentena, por una sencilla razón: no estaban… No estaban, como no estarán el jueves. Ya lo anunció el chaval: “¡Aquí va a venir a pasar frío el jueves su p… madre!”.

YO SÍ VENDRÉ EL JUEVES A PASAR FRÍO…

Yo sí vendré hoy jueves al Calderón a pasar frío contra el Eibar. De hecho, me hace ilusión venir a pasar frío hoy contra el Eibar en unos cuartos de final de Copa. Más cuando he venido en pleno mes de diciembre a pasar frío al Manzanares en los últimos años en unos dieciseisavos de final contra el Granada 74… el Orihuela… el Marbella… el Universidad de Las Palmas… o el infausto día contra el Albacete. ¿Les suena? Seguro que tú también estabas. Seguro que tú también estarás hoy. Yo iré. Y con más ilusión si cabe después de saber que ellos no irán.

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