Las uvas de la victoria

CONTRACRÓNICA. Todos recordamos el anuncio de habitual proyección en los marcadores del Vicente Calderón en el que una mujer, abrigada hasta las cejas, dice eso de «cuando el grajo vuela bajo… ¡hace un frío del carajo!». Y los grajos debían haberse apoderado de los aledaños del estadio, porque ayer los grados eran «pocos y cobardes» y eso se trasladó a las gradas colchoneras y, por qué no decirlo, a los primeros minutos del encuentro.

correa entró en la historia colchonera marcando el gol número 500 de la época simeone

El inicio del encuentro se caracterizó más por la falta de animación hasta el minuto 19.03 y los cánticos reivindicativos que le sucedieron, que por la intensidad de la pugna. Y es que parecía que los jugadores se habían contagiado de la falta de aliento de la grada; sobre todo, Carrasco que, tras el -más que merecido- tironcito de orejas propinado por Simeone en las últimas declaraciones, salió a pelearse más con el fuera de juego que con el propio Eibar. El belga ni estaba, ni se le esperaba. Muy diferente fue el partido de Gaitán y Correa. Dos jugadores poco habituales en el once, pero más eficientes que la Guardia de la Noche defendiendo el muro de Juego de Tronos.

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a pesar del resultado, keidi no disputó ningún minuto del encuentro

Juego de Tronos, ‘Winter is coming’, grajos volando bajo anunciando el frio…., pero para frío helado el que se le debió quedar en el cuerpo al portero visitante. Yoel, el cancerbero errante de los equipos españoles desde su salida del Celta de Vigo, hizo la estatua (de hielo) en más de una ocasión durante los 92 minutos que tuvo el total del encuentro. Pero, siendo francos, lo que hizo en el primer gol, más que estatua, fue salir a por uvas. Hieratismo en el rostro del gallego que sirvió para revitalizar al Atlético de Madrid que, desde ese momento, comenzó a entrar en calor.

el frío del calderón volverá a repetirse en ipurúa en el mismo horario

¿Quién quiere un caldo humeante de la abuela para sacarse el frío del cuerpo si puede entonarse con un ménage à trois (à deux, para ser exactos) culminado con un poquito de dulce de leche? Pues ningún colchonero que se precie, claro está. Y es que están curtidos en muchos años de frío y siguen prefiriendo encenderse con goles; más si son de jugadas a balón parado, lumbre que, parece, poco a poco consigue reavivarse en el equipo colchonero. Eso sí, digamos que lo mejor del frío de la capital fue que ayer Mateu Lahoz se quedo medianamente petrificado; cosa muy de agradecer.

Superar los 500 goles en la era Simeone y encarrilar la eliminatoria con un soberano 3-0 ante un equipo aguerrido como el Eibar hicieron que la hinchada rojiblanca se fuera a casa a recuperar el color en las mejillas con un sentimiento pleno de satisfacción. A los grajos, sin embargo, no les queda otra que poner rumbo a Ipurúa y su césped congelado, a la espera del partido de vuelta.

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Fotografía: Tania Delgado / Esto es Atleti 

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