Regular en la irregularidad

CONTRACRÓNICA. Terminó la primera vuelta, con una nueva vuelta a las dudas. Los números son horribles para lo que suele ser la exigencia cholista que siempre busca mirar hacia arriba y luchar en el campeonato doméstico con la excelencia por bandera. Es la primera vez que un Atlético entrenado por Simeone no llega a los 40 puntos ni supera las 10 victorias en la primera vuelta (salvo el que heredó de Manzano por supuesto).

El Atleti, desquiciado, se ha vuelto bipolar

El partido fue un reflejo de lo que es este Atlético actual, un equipo bipolar. Arrancó con una jugada colectiva de calidad y pundonor que fue recompensado con un gol. Tan gratamente complacido de su ventaja parecía, que dimitió del partido y dormitó hasta suicidarse con estrépito. De invitar a soñar a castigar a sus aficionados por un ataque de narcolepsia… difícil navegar por extremos más distantes.

- Publicidad -

el comienzo de ensueño se transformó en pesadilla

Con unas urgencias desmedidas, al Atleti sólo le valía la victoria y se tuvo que conformar con rescatar un empate tardío. Esa es la realidad del equipo. el Atleti se mimetiza con el tahur apostando a todo o nada sus últimos dólares. La segunda vuelta puede convertirse en un «vivir al límite» como forma de vida. Acostumbrado a intentar conquistar la segunda plaza, a intentar despegarse del tercero, o a mirar de tú a tú al primero, se le ve desubicado al Atleti en cuarta posición con el quinto clasificado pisándole los talones.

In Griezmann we (must) trust

El equipo parece endeble; encaja demasiados goles (con demasiada facilidad) y se le escapan puntos con una mandíbula de cristal desconocida. Todo lo fiable e incuestionable parece sospechoso y cuestionado. Sólo Griezmann ha vuelto a ser quien era tras la navidad, quinto gol en seis partidos. La duda es si bastará con que Antoine haga otro gran año si el resto del equipo no funciona. No parece. Correa es el único compañero del francés que maneja números ofensivos aceptables en 2017. Ninguno de los otros atacantes (Torres, Gameiro, Gaitán o Carrasco) han tenido la efectividad requerida y algunos parecen de hecho estar agotando sus últimos meses como rojiblancos. Sólo el año pasado se marcaba tan poco con la diferencia que en defensa se está siendo el doble de vulnerable.

Las malas sensaciones y el ambiente enrarecido empeoran a un equipo sumido en dudas

Es imposible ya apagar las alarmas. Los jugadores a ratos parecen afanados en cerrar las vías de agua y a ratos parecen que viven en un sálvese-quien-pueda con varios a punto de saltar del barco. Hoy parecía más urgida la angustiada afición colchonera que los propios jugadores que dilapidaron una ventaja de las que rara vez se ha recuperado un rival en tiempos de Simeone. Pero en vez de asirse a la ventaja y crecer, el Atleti se autodeprimió sumiéndose en la apatía, contagiándose de lo único regular que ha mantenido esta primera vuelta, su propia irregularidad. Desordenado como nunca en defensa, el Atlético se disparó al pie; dos veces. Sólo la genialidad final de Griezmann da cuartel al desánimo que se instala sin remedio en las filas colchoneras, porque siempre la afición se estremece con pasión cuando quedan entre todos campeón, o segundo, o tercero. Al menos este año sí sería así, aunque parece muy, muy difícil.

- Publicidad -

Fotografía: David Ramos/Getty Images

COMENTARIOS