Antes del Cholo, el Atleti era así

CONTRACRÓNICA. El Atleti es así. Y punto. Esa era la forma en la que muchos periodistas, tertualianos y analistas del fútbol valoraban los partidos del Atlético de Madrid en los que el caos era el hilo argumental del asunto. Frente al Celta el público del Calderón tuvo un auténtico dejà vúEl cuadro colchonero ganó un partido típico del Atlético preCholo. Un partido sin control, de idas y venidas, de errores de bulto y aciertos muy trabajados. Y golazos. Torres y Carrasco firmaron dos goles sensacionales. Griezmann selló la remontada.

El temporal deslució la noche en las gradas y apretó el asunto en el césped. El frío calaba el alma. Haber caído eliminados en Copa tras unos duelos coperos extenuantes sumaba peso en las piernas de los jugadores que debían ganar para no perder su sitio en la tabla. Ese contexto explica el desarrollo del partido, pero no lo disculpa. El error de Moyá que supuso el gol de Cabral quedó en anécdota, pero pudo acabar en desastre. Al final de encuentro, con 1-2 en el marcador, el meta colchonero hizo otra mala salida. La seguridad que había demostrado hasta ahora, de pronto, parece lejana. Habrá que ver como encaja el balear la presión de saber que la vuelta de Oblak está cada vez más cerca y su titularidad discutida.

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Quien no atiende a discusiones es Torres. El ‘Niño’ no deja de joder con la pelota. Está en un estado de forma finísimo. Marcó un golazo de los que abren la sección de deportes de los telediarios. Pudo anotar otro tanto, pero se sumó a la cofradía del penalti fallado. Según dijo Pedro Martín en su cuenta de Twitter, Torres es el jugador que más penas máximas ha fallado en la historia del Atlético de Madrid. Es su sino, marca los goles más inverosímiles, pero falla los cara a cara con los metas rivales. Por cierto, el penalti, que no fue, se lo hicieron a Carrasco. El belga se lo pidió, pero Torres le habló de sus galones. Lógico. El extremo, que no discutió la decisión del ‘9’ colchonero, dijo tras el partido que había pedido perdón por sus gesto en Vitoria. Su golazo frente al Celta le da margen, pero de él se espera más. 

Otro de quien se espera más es de Gameiro. Su falta de gol ensombrece la labor que hace día sí y día también. Es encomiable. Pero de los delanteros se espera gol. Y de las estrellas tantos diferenciales. Ahí, Griezmann, esta vez, no falló. Tocó una dentro del área y la enchufó. Oh, la, lá Antoine Griezmann. Su gol dio la victoria a los colchoneros en un partido que devolvió a la grada a otra época. Más inestable. Mucho más. De partidos emocionantes y grandes decepciones. El Cholismo es otra cosa. Partidos feos, pero de grandes alegrías. Porque, no nos engañemos, en esto lo más importante es ganar. Lo demás viene después. La poesía, con la tripa llena, mejor. Las emociones también.

Fotografía: Esto es Atleti/Álvaro Moreno

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