La emoción no bastó

CONTRACRÓNICA. Duro… muy duro lo tendrá el Atleti si quiere levantar un resultado tan adverso como el encajado en la noche de ayer. Sin embargo el final del partido fue una inyección de moral y orgullo para los aficionados, que podían cantar sinceramente aquello de «orgullosos de nuestros jugadores». La afición dejó las gradas con una mueca de orgullo, mientras que los jugadores atléticos salían con una sorprendente sonrisa sabiendo que era muy, muy difícil levantar la eliminatoria pero que habían tenido al Barça contra las cuerdas 30 minutos  y el equipo había dado la clara sensación de que había podido doblegar al rival e incluso pudo empatar (o más el partido). Pero no lo hizo y marcha a Barcelona a intentar marcar al menos dos goles en seis días en un campo donde no ha sacado historicamente muchas victorias holgadas (Hay que remontarse a 2005 y 2006 para encontrar victorias que valieran en feudo azulgrana). ¿Podrán repetir la hazaña? La sonrisa de Griezmann al salir diría que sí, la actuación de Carrasco nos diría que no.

Mal resultado, buenas sensaciones, así de contradictorio es el fútbol

El partido fue un reflejo de este Atlético reciente al que Simeone sigue intentando buscar arreglo pero que hace aguas por demasiados sitios. El drama del primer tiempo queda enjuagado por un segundo tiempo de pasión y empuje. También de fútbol pero sobre todo de emoción. La salida del equipo fue desastrosa con un equipo largo, intentando sin ningún éxito ejercer la presión alta. Neymar dejó al descubierto las carencias de Vrsaljko, es mucho mejor atacando que defendiendo y no le dio la vida para defender con lo que quedó claramente retratado. Neymar empezó a descoser al Atleti con su vistoso juego por banda izquierda mientras que el Houdini futbolístico Messi transicionaba de derecha al centro donde ni Filipe Luis ni Godín ni Savic podían pararle. El gol de Suárez es una demostración de la mala disposición defensiva del equipo ante cuatro jugadores que deambulaban por la jugada, el uruguayo superó a Savic primero y a Godín en la carrera para batir a Moyà a la primera de cambio. El Barcelona volvería a marcar de soberbio golazo inapelable de Messi de esos que el mete de semana en semana con la facilidad de quien se da un paseo. De nuevo se echó de menos la intensidad defensiva sobre los atacantes aunque aquí la endeblez atlética se notó menos

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El catalizador que se echó el equipo a las espaldas fue el cambio de Torres por Vrsaljko al descanso. Gabi y Juanfran también dieron un marcado paso al frente para volver al Atleti eléctrico lleno de pasión. Se marcó un gol pero pudieron ser dos o incluso tres. El Barcelona todopoderoso en el pirmer tiempo se volvió un flan y le duraban segundos las posesiones. Es la esperanza a la que asirse. Gameiro y Gaitán añadieron sensación de peligro a la mezcla pero sobre todo el francés siguió dilapidando balas de plata como si las regalaran.

The comeback kid: La salida de Torres fue clave

El partido para el Atlético navegó al contrario que el tiempo de la noche madrileña. Al comenzar el encuentro las extrañamente templadas temperaturas se oponían a un Atleti que salió frío, muy frío y pronto el partido le pasó por encima. Según fue avanzando la noche se desplomaron los mercurios, si es que aún quedan termómetros de mercurio a la vez que se incendiaba la grada con el ánimo contagioso que pilló a todos por sorpresa, empezando por el Barcelona.

Nadie sueña más fuerte que los que visten de rojiblanco

Hay partidos en el que el Atleti gana y sale pitado y otras como la de ayer en los que perdió y mereció salir a hombros. Mientras hay vida hay esperanza. El segundo tiempo vio a un Atleti imperfecto como la vida misma pero vivo como nadie. Queda esperanza porque nadie sueña más fuerte que los que viven de rojiblanco.

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