Pertenencia

CONTRACRÓNICA. El Atleti fue Torres ayer. Me decía un amigo que uno de Fuenlabrada bastó para desmontar al Leganés. Ironías aparte, contrario a toda expectativa razonable, el Niño irrumpió en el partido con la misma fuerza y determinación que lo hizo ante el Barcelona. El nueve fue capaz de echarse el equipo a la espalda y volver a jugar un partido excelso, esta vez completo. La motivación que le empuja a salir con esa actutud la dio él mismo,  y al terminar el partido declaró que «intento jugar cada minuto con esta camiseta como si fuera el último de mi carrera». Esa sobredosis permanente de actitud es la que le hace contar con tantos acólitos a Torres, quienes además aprecian también la misma perseverancia y personalidad en jugadores como Gabi y Juanfran.

No está fino el equipo en conjunto aunque el Leganés no pudo ponerle en los suficientes aprietos para complicar la tarde. Estos partidos pueden servir para recuperar una senda de sensaciones positivas y que a través de la victoria llegue un juego mejor y más fluido, se vio un equipo con varios de sus puntales (Saúl, Godín o Griezmann) debajo de su mejor versión. El equipo les extraña pero saben que volverán. En senda ascendente se encuentra Filipe Luis y un Moyà con una solvencia excepcional cerrando la boca a los que dudaron que estuviera a la altura de semejante reto (incluyendo el que firma estas líneas). Así debe ser la irrupción de un suplente que espera su oportunidad. Tirar la puerta abajo y crear soluciones para el equipo.

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Hay varios jugadores que luchan por quitarse el sambenito de ‘bultos sospechosos’. Gameiro no tuvo ni minutos para intentar revertir su situación. Carrasco y Gaitán no lo lograron. Al menos no del todo. No vale a estas alturas salir y cumplir. No vale para nada. El dineral que valen y en algún caso sus ínfulas de grandeza hace que sólo tengan espacio si rinden a mucho más nivel y muestran más compromiso por un bien mayor.

Correa parece a punto de ebullición. Pero no termina de estallar. Mil detalles dignos de video de ‘highlights’ no dan puntos, ni tampoco demasiados goles. Hay que tener paciencia y canalizar semejante torrente de talento pero teniendo el temple necesario se hace imprescindible mantenerle en esta senda eléctrica hacia el estrellato. Ayer si vimos un botín concreto: asistencia para el 2-0 y jugadón que pudo valer el tercer gol. Está en el camino. Que no se desvíe ni un centímetro.

El resultado es un espaldarazo para afrontar el reto a doble o nada del martes pero también un aviso. El Leganés a pesar de su pobre bagaje ofensivo pudo buscar las cosquillas a los rojiblancos. Este Atlético parece menos dominante que nunca en la recuperación de balón recalcando la importancia que tenían Tiago y Augusto en el esquema de Simeone. El Atleti del primer tiempo en Copa acabó aplastando entre dudas, falta de intensidad y errores propios. El martes no puede conceder ni un error. Es muy preferible salir con tranquilidad a esperar una oportunidad para golpear en el mentón al rival que salir alocado a revolucionar el partido desde el inicio. Es importante que los jugadores se miren en los espejos de los canteranos que sienten que se citan con la historia y se vestirán en las entrañas del Camp Nou con la ceremonialidad con la que uno se viste para su boda. El martes se pondrán la camiseta con el orgullo del que ha ido a mil batallas bajo la misma bandera y puede estar ante su última llamada a la gloria. Esa es la actitud. Se llama sentido de pertenencia.

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