Planes B, Procrastinación y Perseverancia

CONTRACRÓNICA. Un belga y un francés dilucidan estos meses su futuro como rojiblancos. En el camino de ambos hay una historia secundaria que tiene al Sevilla FC como trasfondo.

Carrasco llegó como plan B al Atlético en el verano de 2015 cuando no cuajaron las condiciones exorbitadas que exigía Konoplyanka para fichar. El ucraniano marchó camino a Sevilla y llegó un jovencísimo Yannick Ferreira Carrasco al Manzanares. En ese momento parecía que el canterano del Mónaco era una de los muchas operaciones cuestionables de Mendes y su entorno, pero pronto saldría a relucir su enorme calidad.

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Gameiro llegó desde el Sevilla y también fue un plan B. En este caso supuso una decepción desde el primer día. Llegar en lugar del deseado Diego Costa es una losa enorme, una sombra demasiado larga para no dejarte en permanente penumbra. Kevin lucha contra Costa, el gran jugador del Chelsea, pero también y sobre todo contra el Costa de ese recuerdo indeleble de uno de los guerreros que levantaron una Liga y una Copa entre otros trofeos y que elevaron al Atleti a su estatus de grande renacido.

Los caminos de los dos planes B de esta plantilla que llegaron por y desde el Sevilla comienzan a diverger. Cada vez más.

Hablemos de Carrasco. Tardó mes y medio en jugar un partido completo y a pesar de haber llegado a la cincuentena de partidos, las luces y sombras de su trayectoria no permiten ver con claridad que el futuro de Yannick sea rojiblanco. En el aspecto positivo los 15 millones invertidos por él se han triplicado en términos de valor de mercado. Su calidad es innegable. Es un jugador con cartel y presencia pero no casa con el estilo de Simeone. A pesar de haber vivido un noviembre impresionante no se aplica apenas en labores defensivas y descompensa a un equipo que brilla desde la disciplina de trabajo por y para el grupo. Jugadores como Koke, Saúl o Griezmann hacen kilómetros, se vacían y se dejan el alma mientras el belga trota en los repliegues defensivos. Se queja de su posición, muestra de manera airada que no le gusta que le cambien y debilita con su actitud el conjunto. Sólo sus goles en momentos importantes justifican que siga teniendo espacio en el equipo en la actualidad.

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Hablemos de Gameiro. Sus números son un desastre o al menos lo eran antes del partido de Gijón. La ansiedad se ha apoderado de él por meses completos haciéndole fallar lo infallable y acumular minutos en blanco. El mes y medio en blanco entre diciembre y mediados de enero ha dañado el discurso de los que hablan de sus virtudes. Ayer emergieron de golpe las dos más conocidas: sus desmarques de ruptura con instinto asesino y un disparo cruzado letal; además es innegable que se entiende de maravilla con Griezmann, el faro del Atlético en los años que lleva Antoine de rojiblanco. Kevin no deja de intentarlo por mucho que haya fallado, jamás da un problema dentro o fuera del campo y se le ve un hombre de equipo. Puede que nunca haga olvidar a Costa o que no sea el delantero más idóneo para los colchoneros pero ¿es un jugador útil para el Atlético?

Carrasco personifica la procrastinación. El ‘deja para el segundo tiempo todo lo que no quieras correr ahora’. Desespera verle moverse en este equipo de fondistas currantes como un filigranista por encima del bien y del mal.

Gameiro personifica la perseverancia en el trabajo desde la humildad. El francés se rebela en la adversidad y nunca dejar de creer ni de intentar ser útil para el equipo. No negocia el esfuerzo y cree que si trabaja por el grupo, él emergerá como un jugador mejor.

¿Quién tiene espacio en el Atlético de Simeone y quién encaja mejor en esta filosofía? ¿Ustedes lo tienen claro? Yo sí, desde hace meses y el tiempo (y el trabajo) da y quita la razón. Saquen conclusiones.

Fotografía: Esto Es Atleti / Tania Delgado

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