Reflexiones sobre el traslado del Atleti

Construcción 'gradona' del Estadio Metropolitano, circa 1993

OPINIÓN. Cuando uno echa la vista atrás y rememora cómo se gestó el Convenio Patrimonial entre el Ayuntamiento de Alberto Ruiz Gallardón y el Club Atlético de Madrid SAD, al albur del futuro Madrid Olímpico, se da perfecta cuenta de que los atléticos nos hemos visto envueltos en una pesadilla innecesaria desde el mismo momento en que se conoció que el sueño olímpico se esfumaba.  Efectivamente, en septiembre de 2013, cuando se supo que Madrid no albergaría los juegos, las obras del futuro estadio Wanda Metropolitano estaban en mantillas, eran poco más que unos movimientos de tierras y cuatro cimientos que se mantendrían así durante meses y, la vetusta grada peinetera que ahora vamos a heredar, se erigía prácticamente sola y macilenta en un erial. Lo lógico era haber parado un proyecto que devenía ya superfluo y que no había sido sometido al parecer de la afición.

Construcción ‘gradona’ del Estadio Metropolitano, circa 1993

En ese momento, sin embargo, ya estaba puesta en marcha la maquinaria especulativa de Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo –y posiblemente sus socios políticos- que junto con FCC y la Mahou habían pergeñado un planeamiento urbanístico muy lucrativo –a la par que ilegal según dictaminaron los tribunales- para el ámbito Mahou-Calderón. A nadie convino contemplar que los millones de euros que supondrían para Madrid la celebración de los juegos ya no revertirían en beneficio de las arcas capitalinas y que las ingentes y costosísimas obras que habría que acometer para poner en marcha el nuevo estadio del Atleti con la necesaria eficiencia, seguridad y sin merma alguna de la movilidad, no podrían pagarse con el rédito olímpico.

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La obstinación y la molicie del Club y las instituciones, además de su evidente negligencia en la gestión, ha producido una serie de retrasos que ahora pagaremos los atléticos si las propias instituciones que han de velar por esa seguridad y movilidad no lo impiden.

Ha saltado hace unas horas la noticia de que hay que acometer las obras de los accesos para poner en funcionamiento el Wanda Metropolitano, como si fuera algo desconocido y de repentino descubrimiento, como si no se llevara tiempo advirtiendo por activa y pasiva desde Señales de Humo esta realidad. En realidad, es un toque de atención para ver quién pone la pasta y como siempre, el único interesado en que esto siga adelante –porque la pereza de Ayuntamiento, Comunidad y Fomento así lo evidencian- será quien adelante el dinero, esto es, el Club, que posiblemente se vea de nuevo endeudado porque tendrá que acudir a la pertinente financiación. Un gasto más y van demasiados millones tirados al limbo inútilmente, sumemos lo que cuesta al Atleti hasta la fecha  la operación Peineta:

-Ejecución del estadio: 195,00M€

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-Compra de la parcela al Ayuntamiento: 41,2M€

-Resolución contrato con FCC 25,5M€

TOTAL 261,7M€

Este cálculo no contempla los gastos de traslado, ni los de gestión ni los costes financieros, ni tampoco el adelanto que ha de efectuar el Club para las obras de acceso, que suponemos será a cuenta del precio de la parcela de la Peineta.

Piensen ustedes ahora si con 261 millones –y con la mitad- no podrían haberse hecho maravillas para remodelar el Vicente Calderón. O consideren la posibilidad, si tan necesario era que el Templo Atlético fuera derribado, de edificar el nuevo en los propios terrenos de la Mahou, que ocupan 61.000 m2 –por los 31.000 del Calderón-. No habría sido descabellado plantear una permuta mixta a la Mahou, cambiando parcelas e indemnizando a la cervecera por la diferencia de superficie en los millones necesarios, que margen hay de sobra según lo que se va a gastar el Club en el proyecto de San Blas. Con esto, se podría haber acometido la edificación de un estadio más grande y en el centro de Madrid, creando una zona de aparcamiento generosa, sin necesidad de crear infraestructuras ya existentes y, sobre todo, sin desarraigar a la afición mandándola a 20 kilómetros de su ubicación actual y en unas condiciones por el momento paupérrimas.

Solar antigua fábrica Mahou

No abundaré ya, pues se ha tratado hasta la saciedad aunque algunos se obstinen en obviarlo, en las promesas incumplidas por los gestores del Club, en su política dictatorial y oscurantista contraria a los intereses de la afición. Mi intención es solo llamar a la reflexión y argumentar que las cosas podrían y deberían haberse hecho mucho mejor. Y no de forma tan apresurada y chapucera, de lo cual buena muestra es la recalificación del suelo de la Peineta el último día del plazo, probablemente de forma ilegal y perjudicial, por ende, para el Club si se piensa en los derechos de los reversionistas que cedieron los terrenos para uso deportivo público.

Que es mejor hacer las cosas bien aunque sea más tarde es algo fácil de colegir. Y si se debe mantener el Calderón en pie una temporada más para conseguir que todo se adecúe a la legalidad y a los patrones de seguridad y movilidad obligatorios no pasa absolutamente nada. Las prisas nunca fueron buenas y cuando los gestores, tanto públicos como privados, han demostrado tantas veces su incompetencia manifiesta todo se complica. Y en el Calderón, no lo olvidemos, hemos alcanzado las más altas cotas deportivas que el Wanda Metropolitano no nos garantiza superar. Y menos cuando el dinero que podría destinarse a mejorar la plantilla se malgasta en operaciones innecesarias, erráticas y especulativas que solo benefician a los de siempre.

Fotografías: Blog Nuevo Estadio Atleti

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