Si no se cree y se perdona, se paga

Encuentro disputado en el Vicente Calderón correspondiente a la J24 de la Liga Santander 16/17. Fotografías realizadas para Esto es Atleti por Tania Delgado.

CONTRACRÓNICA. El partido del Atleti tuvo media hora buena (pero sin colmillo), media hora regular (sin mordiente) y media hora mala (sin gasolina ni garra). El tercio final le costaron los tres puntos. Pagó caro no aprovechar su momento. Además dejó malas sensaciones tanto en ataque y en defensa. Arriba no tuvo contundencia, en la retaguardia estuvo flojísimo en los momentos claves; mala mezcla. No decirlo claramente sería mentirse. Los dos goles calcados en torpeza y tibieza en defensa pasarán factura a todos los niveles: anímico, pérdiendo opciones en el campeonato y, por supuesto, ahondando en las dudas que abruman por momentos al equipo.

Encuentro disputado en el Vicente Calderón correspondiente a la J24 de la Liga Santander 16/17. Fotografías realizadas para Esto es Atleti por Tania Delgado.

El lema del Cholismo de «si se cree y se trabaja se puede» escuece. Le queda claro al seguidor atlético que no se creyó lo suficiente ante el Barcelona, no se rindió bien como un bloque y se pudo hacer más por no salir derrotado. El banquillo tantas veces salvador del equipo, resultó irrelevante y la clasificación liguera al final de la jornada 24 no miente.

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En la Liga el Atlético mira irremediablemente hacia abajo porque lo siente cerca y no puede mirar hacia arriba porque sufre de vértigo. Le falta intensidad, le sobran errores de concentración y no logra competir ni con los tres de arriba ni con los dos que le persiguen. Las sensaciones no pueden ser buenas. El Atleti sigue sin ganar a ninguno de los seis primeros clasificados y pesa a todos los niveles, sobre todo en la clasificación. Se le notaron a los rojiblancos los minutos de Leverkusen. El equipo desfondado en la última media hora jugó con la lengua fuera y no tuvo ni cabeza ni piernas para reaccionar al tardío gol que desnivelaría el encuentro.

Volvían Oblak y Godín. Dos jugadores con jerarquía. Tuvieron muchísimo peso en el equipo como se espera de ellos. Pero ninguno de los dos pudo evitar la terrible sensación de fragilidad defensiva. Savic, por poner el foco en parte del problema, hace mucho tiempo que alterna jugadas buenas con errores incomprensibles en una demarcación que no los permite. Se trastabilló en un gol y se tiró a la desesperada en el otro. Dio la sensación de que podía hacer más en ambos.

Encuentro disputado en el Vicente Calderón correspondiente a la J24 de la Liga Santander 16/17. Fotografías realizadas para Esto es Atleti por Tania Delgado.

Queda horrible en una derrota, hablar del árbitro. Es de primero de mal perdedor. Pero lo voy a hacer igualmente porque es inaceptable pasarlo por alto. En el Vicente Calderón, Antonio Matéu Lahoz, el segundo árbitro del campeonato que menos faltas pita, el comandante del «¡jueguen, jueguen!» en jugadas pretéritas con faltas imposibles de no ver, le pitó 30 faltas al Atlético de Madrid. Sí han leído bien; 30, por 12 del rival. Su recién adquirido sentido intervencionista quedó igual de histriónico y fuera de lugar. Vean el partido de nuevo. Yo lo he hecho para saber si era una apreciación del momento, un calentón por la derrota. No es nada de eso.

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Encuentro disputado en el Vicente Calderón correspondiente a la J24 de la Liga Santander 16/17. Fotografías realizadas para Esto es Atleti por Tania Delgado.

En un partido en el que cada 2 minutos de juego efectivo recibes una falta en contra es imposible coger el ritmo. Por cada salto, por cada caída de un jugador del Barcelona, por cada choque, la situación se resolvía de similar manera, falta en contra. Además hubo que lidiar por supuesto con la cada vez más infumable actitud del ‘star-system’ arbitral. Arbitrar en la élite debe ser difícil; muchísimo, está claro. Hacerlo sin querer ser el protagonista si eres Matéu Lahoz debe serlo mucho más. Si esto es la ‘salsa del fútbol’ de la que se habla al renegar de la tecnología en el fútbol a mi denme partidos sin salsa.

El Atlético de Madrid debió creer más en sus posibilidades y aprovechar mejor sus ocasiones. Como no lo hizo, justificó el discurso de posverdad tan típico de las derrotas ante Real Madrid y Barcelona que agrandan sus méritos reales en las victorias. La Liga de los colchoneros camina inexorablemente hacia un resultado final mediocre con poco brillo. Sólo parece quedar evitar que no sea desastroso la posición final.

Fotografía: Esto es Atleti / Tania Delgado

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