Demasiado fácil

Encuentro disputado en el Vicente Calderón correspondiente a la J26 de la Liga Santander 16/17. Fotografías realizadas para Esto es Atleti por Tania Delgado.

CONTRACRÓNICA. Lo que se esperaba que fuera una piedra de toque fue un paseo militar. El Valencia se marchó del Vicente Calderón con tres goles encajados, habiendo merecido encajar al menos seis. El endeble cuadro valencianista se disolvió como un azucarillo y fue de largo el rival más asequible que ha pasado por el Manzanares esta temporada. Sólo el trabajo incansable de Mangala y la falta de acierto de Gameiro y Griezmann impidieron que se ampliara más el marcador.

Acostumbrado a la guerra de trincheras de las que se ha encontrado recientemente, el equipo rojiblanco esperaba más batalla que la que le supo plantear el equipo che. El cuadro colchonero estuvo firme, intenso, preciso y compacto. El mayor ‘pero’ fue la falta de contundencia arriba. Bien es verdad que la actitud, tan irregular en otras tardes, fue intachable y tapó la falta de puntería. Tanta era la implicación que Gabi jugó con dos dedos rotos. Una puñetera machada para cualquier humano que el capitán vistió de just another day at the office.

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El Atleti esperaba otra batalla y jugó con dedos rotos, el valencia esperó; sin más y pudo llevarse un saco

El dúo francés, Griezmeiro siguió su crecimiento. A pesar de fallar tres goles marcó otros tantos dando muestras de su poderío si afina la puntería. Aún es un trabajo en curso pero tiene visos de consolidarse y ya produce un rédito importante. 22 goles en Liga entre ambos (34 en total) así lo atestigua. El centenario Griezmann, decidido a apadrinar a su compatriota, festeja cada gol del ‘veintiuno’ como propio; gran noticia. Tener contento a Antoine es clave para crecer como club y tener al lado a su media naranja futbolística le hace feliz. Que sean felices y que marquen. Ambos son los máximos asistentes del otro y ya son seis los partidos en los que ambos marcan. A Gameiro (ya por encima de David Villa en números) se le sigue atragantando tener la tasa de definición que requiere su puesto, aunque se le juzga con una severidad superior a otros jugadores en su posición por dos motivos. Kevin fue un anticlimax tras no poder llegar Costa y rápidamente engrosó las filas de bultos sospechosos junto a jugadores como Vietto, Jackson o Jiménez. Una afición como la rojiblanca que ha tenido que recular tantísimo en casos como Gabi y Raúl García en años recientes (de abucheado a ídolo) tal vez debiera ser más generosa con un jugador como Gameiro que está rindiendo de manera adecuada, parece que puede dar más y nunca deja de pelear. Por cierto si falta Costa en este equipo (nadie dice lo contrario) no es culpa de Gameiro y desde luego ambos podrían estar en la misma plantilla. Gameiro precisa sentirse importante y confiado para ser letal y en eso la grada puede tener un papel relevante si quiere.

Gameiro crece, antoine sonríe

Casi todo fueron buenas noticias. Se mantuvo la portería a cero. Tras la pifia de juego en Galicia, Koke volvió a parecer Koke y Saúl volvió; punto. Se vio más fino a Carrasco, arremangado por fin y aceptando jugar de interior y a pierna cambiada. Lucas demostró que tal vez su edad es lo único por lo que no es titular, porque no es un tema de rendimiento pues al chaval no se le conoce partido malo. Filipe Luis, tras su gran partido en Riazor, sigue en camino ascendente. Vrsaljko, el salvador, al que Coruña transformó de jugador con altibajos a ‘uno de los nuestros’ por siempre jamás, aprovechó el cariño para sentirse importante y cuajar un gran encuentro. Esa conexión emocional del jueves puede ser el trampolín que consolide al talentoso jugador en el ideario colchonero. Así de curioso es el fútbol a veces.

el Atleti volvió a su mejor versión

Torres presidió el partido y no le quedó nada mal el puesto. Desde la tribuna fue el centro de atención y su presencia serena y feliz con el reconocimiento de la grada siguió reconfortando a los sobresaltados corazones que aún recuerdan el mal trago del jueves noche. Hay Fernando para rato y si cabía duda sobre lo importante que es que estrene un cambio de estadio, ayer quedó diáfano. Debe renovar sí o sí. Aparte de sus méritos futbolísticos, que los tiene, por su importancia como símbolo del Atleti en el mundo entero. Volvió a quedar claro tras el susto que nadie quiere ver a Torres de rojiblanco más que la gran mayoría de su afición. Que tome nota (por una vez) la directiva del sentir popular.

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A futuro, ¡Torres presidente!

De momento ¡Torres renovación ya!

Llegados a este punto es imposible no detenerse aunque sea un momento en quien quizás no merezca una sola coma de atención. Hace tiempo que en el periodismo español (en el deportivo tanto o más que en otros ámbitos) se ha superado los umbrales de la decencia y se han rebasado todas las líneas rojas deontológicas del derecho a informar u opinar para convertirlo en el ‘autoatribuido’ derecho a difamar. La ruindad no conoce límites en determinados casos que tras años de vivir en la inquina silenciosa, sale de las alcantarillas detectando que Simeone se encuentra ante sus meses más débiles como técnico. Traspasado el umbral de la crítica deportiva, hace tiempo que todo se volvió una vendetta tan personal como cobarde. No hace más que reforzar a la tropa este fuego supuestamente amigo. Hay que mantenerse en firme ante tanto ataque furibundo y tener claro un principio. Se puede ser de Simeone a muerte sin dejar de ser de Torres a muerte. Y sobre todo se puede ser del Atleti como el que más (o no) y criticar todo de los rojiblancos, pero sin demagogia y sin ruindad. Se puede ser crítico en el fútbol, en la vida sin ser un miserable.

Fotografía: Esto es Atleti / Tania Delgado

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