Y por fin Carrasco

CONTRACRÓNICA. Los recuerdos tienden a simplificar las situaciones. En la memoria del aficionado el 0-1 pronto será sólo el gran gol de cabeza de Griezmann. Pronto se olvidará que el Granada tuvo varias opciones también de marcar que desperdició. Se olvidará que el Atlético pasó muchos apuros (sin Gabi) para imponerse o que algunas actuaciones fueron sublimes.

Excelente partido de Filipe Luis que encadena varios en los que desata su talento para lanzarse al ataque con criterio, peligro y profundidad. Y grandísimo el partido de Carrasco que tiró del equipo ofensivamente mientras Griezmann iba buscando su hueco para volver a ser letal como acabó siéndolo. Me quedo con esto último. Por fin vimos a un Carrasco brillante y entregado, ayudando al equipo en vez de descompensándolo; ¿será que en realidad es delantero?

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Hasta ayer parecía claro que la posición de extremo era la que le sentaba a Carrasco como un guante. Pegado a banda, podía poner en marcha ese regate elástico más típico de freestyle que de un terreno de juego, romper en diagonal y buscar el disparo. Pero en Los Cármenes el belga se desenvolvió con soltura ocupando toda la zona de arriba como jugador más adelantado, a veces protagonizando cabalgadas de él contra el mundo.

Carrasco anoche retrotrajo al aficionado de mediana edad a las cabalgadas de Futre, con Griezmann ejerciendo de ‘Manolo’. Desde el portugués, sólo Kun Agüero (ayudado por Forlán) supo ejercer con soltura esa función de combinar técnica y carrera para definir partidos y echarse al equipo a la espalda. Lo más difícil fue esto último y ayer el extremo belga, del que se ha dudado (incluyendo el que escribe esto) hasta la saciedad, se echó al Atleti a los hombros. Le falta aún la definición final que es el último escalón para triunfar, pues recordemos que Yannick, al que tantos palos hemos dado muchos, lleva precisamente cinco disparos a la madera que podrían haber cambiado la percepción que tenemos de él en este mundo tan resultadista.

El Atlético sufrió lo indecible para llevarse la victoria ante un Granada que demostró poder hacer buen fútbol, ejerciendo una presión, en fases asfixiante, sobre el rival. Tuvo sus opciones generando alternativas gracias a los extremos veloces y peligrosos, pero le faltó la definición en la finalización de las jugadas que explica su clasificación. Dio más sensación de peligro del que realmente pudo llevar a la meta de Oblak.

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En la faceta negativa este Atlético está cogido con alfileres. Acostumbrado a la precisión legionaria de otros atléticos de Simeone, el de este año carece de ritmo competitivo, dando una de cal y una arena y se le ven las costuras en algunas áreas claves. El mediocentro y el eje de la defensa, otrora baluartes cholistas, son rompecabezas sin soluciones buenas. En el apartado negativo es también digno de mención que a Gaitán no le debe valer con actuaciones correctas como la de ayer. Quien viene a precio de superestrella debe ganar puntos y no sencillamente cumplir. Resulta difícil atisbar una eclosión del argentino que cambie la percepción del aficionado.

Savic no es ni de lejos un central tan seguro como lo fue en otros años Giménez o antes que él Miranda. La pareja del insustituible Godín tiene tantas tardes buenas como malas. Carece de contundencia en el corte y hace cosas imposibles de imaginar en su compañero uruguayo como retroceder con frecuencia el balón al portero en circunstancias no siempre cómodas cortando el ritmo de creación del equipo. No se sabe el motivo por el que Lucas (que no termina de saltar a la palestra) o Giménez (tal vez por su fragilidad física este año) no logran sentar al montenegrino.

El mediocentro defensivo sin Gabi se atraganta de manera notable. Thomas tiene tantos aciertos en el robo como pérdidas en el pase haciéndole poco fiable. A pesar de su buena prensa en general, no es muy del agrado de muchos aficionados por su alto porcentaje de balones perdidos. ¿Errores de juventud corregibles? Tal vez, pero este Atleti no espera a nadie como bien saben Saúl y Koke que han tenido que competir a tope para volverse piezas clave para el equipo. Las lesiones de Augusto y Tiago tan prolongadas han hecho un daño irreparable a las aspiraciones del equipo esta temporada.

El Atleti arrancó por insistencia tres puntos de oro en Granada que le permiten apretar el paso y obligar al Sevilla a llegar preocupado y con dudas al Calderón. Al próximo rival se le nota el cansancio y la presión que supone competir por ser la alternativa. En el Vicente Calderón bien lo saben. Llevan jugando con esa presión cuatro años y aspiran a terminar el año recuperando el cetro a ese equipo contra el que nadie quiere jugar. Eso pasa por ganar el domingo que viene.

Fotografía: Club Atlético de Madrid (Twitter)

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