Griezmann, goles al ritmo de una NBA cada vez más rojiblanca

Getty Images / Brian Babineau
Getty Images / Brian Babineau

GRIEZMANN. El francés es un amante de la mejor liga de baloncesto del mundo. Así lo proclama a los mil vientos en las redes sociales y siempre que el calendario se lo permite, se escapa a ver algún partido. El gol de la victoria ante el Espanyol lo celebró al estilo Vince Carter.

Más allá de los goles, más allá de las victorias y más allá de los títulos a nivel personal, Antoine Griezmann es un trasnochador empedernido, de esos que se quedan hasta las tantas de la madrugada siguiendo desde el sofá de su casa los partidos de la NBA. Apoya a Chicago Bulls desde hace casi una década porque su ídolo, Derrick Rose, dio clases magistrales de baloncesto allí. Ahora que el base ha volado a Nueva York, su rango de favoritos se amplia.

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Puede que si el francés no hubiera llegado a futbolista se habría pasado al cinco contra cinco en parqué tratando de encestar en vez de meter goles. No se le da mal, o al menos tiene muñeca, como acostumbra a enseñar en la canasta de su casa vía redes sociales con frecuencia.

La fiebre de Antoine por la NBA le ha hecho incluso prescindir de su habitual celebración en los goles e imitar a jugadores de los mejores equipos norteamericanos de baloncesto. Hace un mes, en la goleada ante el Sevilla, el galo emuló a JR Smith (uno de los jugadores más controvertidos del planeta, ahora en las filas de los Cleveland Cavaliers) y en su tanto de falta echó rodilla al suelo, puso las manos arriba y miró al cielo.

Ayer, en el único gol del partido ante el Espanyol y con la complicidad de Filipe Luis, el francés ‘cogió la moto’, pero no fue en honor de Santi Ezquerro, sino de Vince Carter, posiblemente el mejor matador de todos los tiempos y que esta temporada, con 40 años, está rompiendo récords de anotación de jugadores veteranos semana tras semana. Su gesto no pasó por alto y fue el propio jugador de Memphis quien felicitó al francés en las redes sociales por su gol número 100. Parece que no será la última, sobre todo ahora que se acercan los playoff y la fiebre por la NBA aumenta.

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Normal que Griezmann fuera recibido con una tremenda ovación en el Madison Sqaure Garden el día que fue a ver a su amigo Noah y donde conoció personalmente a su ídolo Rose, al que ‘atletizó’. Griezmann ya ha intercambiado obsequios con Cousins (unas botas firmadas por una camiseta con el pívot del Dream Team), con James Harden, al que invitó al Vicente Calderón, con Serge Ibaka y con Porzingis, entre otros. Ya lo saben, dormir es de cobardes.

Fotografía: Getty Images /Brian Babineau.

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