Sencillamente Saúl

Richard Heathcote/Getty Images

CONTRACRÓNICA. El Atleti se ha erigido en un grande de Europa y Saúl en el perfecto ejemplo de cómo ha crecido el equipo. Con tantos años en la élite como los que lleva Cholo pidiendo intensidadque no se negocie el esfuerzo y que si se cree y se trabaja se puede, el 8 se va forjando una leyenda propia bebiendo de otros ochos clásicos: nos hace ver en él la fuerza y perseverancia de Raúl García, la calidad de Luis, el disparo de Schuster, continuando la saga de otros ochos del ideario como Leivinha, Ben Barek o Setién. Saúl es heredero de una tradición de grandes futbolistas rojiblancos que pusieron en pie al infinito.

No sólo en los anales se fija el ilicitano. Recoge facetas de sus compañeros más valiosos: las piernas de Gabi (quien también lució ese dorsal), el toque de Koke, el remate de Griezmann, el poder áereo de Godín, la capacidad de robo de Tiago y la personalidad de su entrenador. Saúl, el futbolista total, certificó el pase a pesar del susto de los foxes.

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Ñiguez (con Ñ de España)

España, tierra de centrocampistas jugones. El talento made in Spain con mayúsculas surgió con Xavi e Iniesta. Agrandaron la cultura del tiki-taka y la dictadura de la zona ancha los Cesc, Busquets, Xabi Alonso, Isco, Thiago, Javi Martínez o Silva. El Atleti es el centro del campo patrio más talentoso de la actualidad con diferencia. Gabi, Koke y Saúl representan tres generaciones de ADN rojiblanco en la zona ancha. Fuera de nuestras fronteras el reconocimiento es enorme. Aunque los seleccionadores sucesivos no parecen terminar de entenderlo, no todos los jugones de este país visten blanco o blaugrana (afortunadamente). Hay tres de rojiblanco que se ganan ir de rojo cada semana en su club.

Lesiones laterales, soluciones centrales

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El Atleti se descosió por las bandas. La exigencia del tramo definitivo del campeonato pasó factura y acabó con dos piezas claves del engranaje defensivo tocadas. Primero el cuádriceps de Juanfran dijo basta y los zorros aprovecharon para pegar un zarpazo. Más tarde Filipe Luis tras su crucial asistencia se daño un dedo. Acabó con cuatro centrales ejerciendo de hombres-orquesta y haciendo el partido de sus vidas; otra vez. Giménez de mediocentro a central; Savic y Lucas a ratos centrales, a ratos laterales; Godín comandante de la defensa más sólida de Europa. Atlético, tierra de centrocampistas (y bastión de centrales).

Griezrunnner

Hablando de defender, cuando no te vale con ser uno de los tres mejores jugadores del mundo, cuando eres el primer defensa y el último atacante, el cielo es el límite. Pero es que si además te metes en el grupo de los que más corren durante el partido (que son los que más corren de toda la Champions League) es que eres además de un genio un atleta consumado. Griezmann superó los 11km en Leicester, rompiendo todos los tópicos sobre delanteros; llámenle Griezrunner.

Fin del Vardy Party. 

Gran rival, el Leicester City. El club inglés demostró solvencia ofensiva y no estar falto de talento, aunque no le dio para doblegar al Atleti. Donde no le dio el fútbol puso fe. Shakespeare removió y removió el banquillo y el dibujo con acierto. Puso en apuros a los de Simeone pero en un duelo de creencias, yo lo tengo muy claro. Nadie sueña más fuerte. Como si fueran los dueños de un club nocturno el Atleti encendió las luces del King Power Stadium, puso hits del folklore español (Obli, Obla, etc.) de los que cierran bares por toda la península y mandó a los ingleses a dormir. Fin del sueño, fin del Vardy Party.

Saúl, con S de Semifinales

Terminaba el partido con la grada de los mil seisceintos aficionados rojiblancos habiendo ganado también la batalla a los aficionados ingleses. A pesar de ser casi treinta veces menos en número superaron en muchos decibelios a los rivales. La obsesión doblegó a la ilusión. Entre los cánticos europeos nunca falta el que va para el Sabio, para Luis Aragonés. Es el patriarca y el recuerdo no debe faltar nunca. Merece la pena dar la vida por esta camiseta porque te devuelve tanto sacrificio. Sául, otro ocho, lo sabe. Ha dado parte de su salud por la causa. Aplaudía y lanzaba su camisa a la grada sabiendo que en noches así está forjando su propia leyenda. Cuando no lo tengas claro, cuando apriete el rival, cuando Cardiff (o cualquier otra cima europea) suene lejos, no lo duden, sencillamente Saúl.

Fotografía: Richard Heathcote/Getty Images

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