Si toca el Mónaco…

VALERY HACHE/AFP/Getty Images

POSIBLE RIVAL CHAMPIONS. Atlético de Madrid y Mónaco nunca se han enfrentado, aunque el estadio del Principado trae recuerdos en forma de títulos. Volvería Falcao, no hace mucho ídolo colchonero, con un equipo que desprende alegría, libertad y que cuenta con presión nula.

El Luis II de Mónaco es un estadio que está presente en el museo del Vicente Calderón. Dos partidos, dos finales, dos títulos europeos. Las Supercopas de Europa de 2010 y 2012 se jugaron en la casa del equipo monegasco y en ambas, el Atlético, el menos favorito de los dos, enseñó que las finales no se juegan. Ya lo dijo Luis Aragonés.

Sin precedentes entre Atlético y Mónaco, el Mónaco sería el equipo radicalmente opuesto al Atlético. Posiblemente solo se asemejen en la edad de sus plantillas, ambas cortas, y en el futuro que les espera por delante si se mantienen sus estrellas. El Atlético, a día de hoy, es la realidad con la que sueña ser el Mónaco a largo plazo, que vive un sueño europeo 14 años después gracias a la alegría de una plantilla sin miedo a nada.

Los Lemar, Bernardo Silva, Fabinho o Mbappé llevan jugando en Champions League desde la primera ronda previa de clasificación. Nadie les ha regalado nada. Son el equipo con más partidos en sus piernas esta temporada y en el duelo se medirían frente a frente Koke y Fabinho, los dos jugadores con más minutos jugados esta temporada en las cinco grandes ligas.

El Mónaco gusta del balón, sufre atrás y es peligroso en la transición defensa-ataque que suele comandar en pocos segundos el bueno de Bernardo Silva. La presión brilla por su ausencia en unos chicos que disfrutan con lo que hacen, mientras que será el Atleti el condenado a cargar con el peso del partido, obligado a conquistar de una vez por todas un trofeo que llegará con Simeone o no llegará. Y ya van dos balas y media malgastadas.

Con el Mónaco volvería a la que un día fue su casa Radamel Falcao, que tras pisar el inframundo tras su salida del Vicente Calderón parece haber encontrado casi su mejor versión. Radamel pone la cordura, es el tutor de una pandilla de pillos que no paran de trastear y a los que el cartel de ‘rival más asequible’ no hace más que darle alas y proveerles de un arma de doble filo. En las filas colchoneras, Carrasco también regresaría a su antiguo hogar para enfrentarse al equipo que le dio la oportunidad de mostrar su talento por primera vez en la élite europea.

Fotografía: VALERY HACHE/AFP/Getty Images

COMENTARIOS