Road To Kiev

CRISTINA QUICLER/AFP/Getty Images

CONTRACRÓNICA. El partido de anoche entre el Atleti y el Betis no pasará a la historia. Sin embargo, sí que lo harán unos jugadores y un cuerpo técnico que de nuevo, por quinta vez consecutiva, competirán en la Champions League para seguir insistiendo.

Un trámite el que se pudo ver anoche en el Benito Villamarín. Los béticos no se jugaban nada, y si lograron tener algo más de tensión en el partido fue gracias al efecto del cambio de entrenador. Los colchoneros, tras la eliminación europea, luchaban por asegurar la tercera plaza y les valía el empate, pero el Sevilla no era capaz de ganar en el Bernabéu y el objetivo casi se aseguró solo de forma matemática en el transcurso del partido en la capital hispalense.

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Sin embargo, no nos quedemos con el partido de ayer. Puede ser que por asiduo nos estemos acostumbrando, pero no se puede dejar de reconocer y alabar el esfuerzo de Simeone y sus chicos, que continúan haciendo historia temporada tras temporada con el Atlético de Madrid. Tras «el año más difícil», en palabras del propio Cholo, por las lesiones y por lo complicado de levantar al equipo después de lo de Milán, la temporada, que anoche no terminó, pero si definió la consecución de los objetivos, es admirable: semifinales de Copa, semifinales de Champions y terceros en Liga.

Es la primera vez en la historia que los rojiblancos participarán por quinta vez consecutiva en la máxima competición de clubes a nivel europeo. Y no solo eso, si no que este equipo no se conforma solo con participar y ya se ha ganado a pulso ser uno de los favoritos para ganar la Copa de Europa, con trabajo, partido a partido, con triunfos ante los más grandes. Reconocido por todos como un rival temible en los sorteos, nadie quiere enfrentarse al Atleti porque todos saben la obsesión colchonera por conseguir tan preciado trofeo. Nadie salvo el Real Madrid, auténtica bestia negra del Atlético en la competición favorita del eterno rival. Una final perdida en Lisboa en 2014, eliminados en cuartos de final en 2015, otra final perdida en Milán en 2016 y de nuevo una eliminación, esta vez en semifinales, en 2017. En todas las ocasiones el rival fue el Real Madrid.

Hay una espina clavada con la Copa de Europa en esta plantilla. Por mucho que hacia afuera Simeone y sus jugadores aireen que no hay ánimo de revancha, que el fútbol da nuevas oportunidades, lo cierto es que a los rojiblancos se les resisten los blancos en la Champions y que esta nueva oportunidad que llegará en la próxima temporada debe servir para terminar de derrotar a ese fantasma para conseguir por fin levantar la Copa de Europa. Se consiguió derrotar al Bayern y al Barça, en dos ocasiones, pero el Real Madrid se resiste y se impone cada vez que se enfrenta en un derbi europeo contra los vecinos del Manzanares como si fuera ese monstruo de la pantalla final de un videojuego al que nunca consigues derrotar. Solo hay un camino para ello: insistir. Y estoy seguro de que este Atleti, que logró ser un rival digno ante su bestia negra arrebatándoles una Copa del Rey en su casa después de 14 años sin ganar, conseguirá también superar ese escollo a nivel europeo. No queda otra para ser campeón, no queda otra para levantar la Copa de Europa porque el Real Madrid siempre, o casi siempre, estará ahí (siete semifinales consecutivas lo demuestran). Por eso no queda otra que insistir, porque como diría el Cholo: «dale, dale que en alguna cae». Ahora toca despedir el Vicente Calderón contra el Athletic, honrarlo en la Final de Leyenda, esperar la decisión del TAS para poder dotar al equipo de la calidad suficiente para pelear de tú a tú contra esa bestia negra europea y descansar en las vacaciones. De lo demás ya se encargan Simeone y sus muchachos. #RoadToKiev

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Fotografía: CRISTINA QUICLER/AFP/Getty Images

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