La fábula de que el Atleti puede ser expedientado por intentar eludir una sanción ineludible

OPINIÓN. A raíz de los movimientos del Atlético de Madrid anunciados por los medios –exclusivamente-, respecto de su intención de incorporar a Vitolo y Costa en el mercado de enero 18, dada la imposibilidad de hacerlo en la próxima ventana por la sanción de FIFA ratificada por el TAS,  están proliferando una serie de artículos de contenido jurídico, de los cuales se están haciendo eco esos mismos medios que especulan minuto a minuto -por no decir inventan-, alertando acerca de las múltiples irregularidades, estratagemas, fraudes de ley y maniobras elusivas de la sanción, en las que podría incurrir el Atleti.

Esos jurisconsultos, expertos en derecho deportivo,  están creando una alarma de todo punto elusoria, esta vez sí, de la realidad. Esto es, están fabulando. Cualquier jurista, aunque no tenga la especialidad de estos, como es mi caso, sabe a ciencia cierta que la sanción impuesta al Atlético de Madrid es ineludible. No cabe hacer ningún truco o paripé para eludirla. Cualquier maniobra que intentara el Atleti para inscribir a un jugador en esta ventana, que es realmente el objeto de la sanción –aparte de la multa-, sería más burda que pintar de color a Vitolo y colocarle una peluca negra y rizada para que saltara al campo con la camiseta de Thomas. Que no, oigan, que no.

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Y es que las posibilidades de las que se viene hablando son pocas y todas legales. Sí, todas y cada una de ellas son perfectamente lícitas porque no persiguen inscribir al jugador en este periodo, sino en enero próximo. Luego la prohibición nunca se vulnera. Veamos las posibilidades o alternativas.

  1. El Atleti ficha ahora e inscribe en enero, permaneciendo el jugador en el Club entrenando y jugando partidos amistosos sin competir. Esta es la fácil y la que no genera dudas salvo a los jugadores, dado que ambos no quieren perder competitividad en estos meses y menos con el Mundial 2018 a la vista, dado que, de momento son fijos de Lopetegui.
  2. El club de origen cede al jugador a un tercer equipo mientras pacta con el Atleti su compra –promesa de compraventa del art. 1451 CC con o sin entrega a cuenta- en enero 18, por lo que no se le inscribirá hasta la ventana invernal, que es lo que permite la sanción. Perfectamente lícito y cuestión de que haya acuerdo a tres bandas entre clubes, el de origen, el que recibe al jugador cedido y el Atleti.  Evidentemente, es una opción que encarece el precio final de compra, porque tanto Club de origen como destinatario de la cesión pueden exigir que se les retribuya el favor, en metálico o con la cesión o rebaja en la compra de algún jugador, ya sea atlético o no. Por ejemplo, se habla de que el Sevilla podría consentir ceder a Las Palmas a Vitolo si le hace un buen precio por Roque Mesa. Todo hipotético en cualquier caso.
  3. El jugador paga la cláusula de rescisión –caso de Vitolo y el Sevilla- y ficha por Las Palmas, que a su vez suscribe una promesa de compraventa con el Atleti para enero 18. Este caso es el más complicado y solo se daría en el improbable caso de que el Sevilla no quiera llegar a un acuerdo de venta sin abono de cláusula. Pero también es lícito y factible. Las complicaciones:

1.- Las Palmas no puede pagar los 40 millones de la cláusula de rescisión por falta de potencial económico:  un préstamo ordinario con la garantía del Atlético de Madrid, un préstamo del propio Atlético de Madrid o un pago de éste por cuenta de Las Palmas, valido y regulado en el art. 1558 CC.

2.- Se habla del efecto del IRPF en la operación y sobre esto ya se ha pronunciado el Fisco diciendo que el pago de la cláusula produce un efecto neutro, es decir, en principio una ganancia patrimonial cuando el jugador recibe el importe del Club de destino que seguidamente se neutraliza y se convierte en pérdida patrimonial cuando lo abona al Club de origen. Luego el IRPF de Vitolo se ve inalterado y no implica ningún hándicap.

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Queda claro, pues, que las operaciones que se plantean son limpias y legales y en nada vulneran la sanción impuesta, que estriba en no inscribir en el mercado de verano. Si la FIFA hubiera querido impedir cualquier tipo de movimiento tendente a la contratación a futuro de un jugador por el Club Atlético de Madrid lo hubiera hecho. Lo hubiera dejado nítido en su resolución. No es el caso y no le busquen tres pies al gato.

Todo depende del acuerdo entre clubes y que los medios de pago o financiación, en su caso, sean lícitos, dentro de un marco contractual regulado por la ley. El caso de Costa es el mismo que el de Vitolo si bien estando Mendes por  medio nadie puede negar que el negocio podría adquirir tintes más turbios, por el juego de la financiación a través de TPOs que hoy en día se considera no admisible en el ámbito deportivo. Tampoco Miguel Ángel Gil es ajeno al uso histórico de ese tipo de operaciones de financiación, como es público y notorio.

Llama mucho la atención la persecución obsesiva de los medios y los expertos juristas exclusivamente en el ámbito deportivo que atañe al Atlético de Madrid. Pareciera como si no gustase que busque hacer una plantilla más competitiva, a la altura finalmente de las expectativas que plantea y merece Simeone. Pareciera que da miedo que el equipo que ha crecido hasta el cuarto puesto del ránking UEFA habiendo sido una medianía económica en Europa pueda incrementar su potencial deportivo.

Ya nos hubiera gustado a muchos que dicho ímpetu evaluador de la legalidad se hubiera utilizado por los medios y los expertos juristas a ellos vinculados a la hora de examinar aspectos institucionales, como por ejemplo, la negligente gestión del recurso ante el TAS, la operación Mahou-Calderón, la recalificación del suelo de la Peineta, el cumplimiento de la normativa de seguridad, sostenibilidad e impacto acústico del entorno del Wanda Metropolitano o, yendo algo más lejos, como es posible que Gil Marín cobrara durante años una retribución millonaria como Consejero Delegado de la SAD, cuando estaba vedado por las leyes mercantiles y deportivas y los propios estatutos del  Club o, lo que es más impactante aún, cómo se le ha permitido por las instituciones públicas deportivas ostentar tal cargo habiendo sido condenado a 18 meses de prisión por estafar al propio Atlético de Madrid.

Ahí no. Eso no merece la pena meneallo. Eso no incide en la parcela deportiva, que hasta que llegó el Cholo era una balsa de aceite mientras el Atleti se debatía en la mediocridad más absoluta. Ahora, como diría Simeone, el Atleti molesta.

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