La era del Cholismo (2011-actualidad)

30 AÑOS DE GILISMO. En Esto es Atleti publicamos una serie de artículos en los que hacemos un repaso de los diferentes momentos, claves, anécdotas, triunfos, fracasos, decepciones, robos y lamentos, justo ahora que se cumplen tres décadas desde que la familia Gil está al mando del Atlético de Madrid.

PARTE XVI. LA ERA DEL CHOLISMO. (2011-actualidad). La perfecta definición de llegar en el momento justo y al lugar adecuado se puede extrapolar al regreso de Simeone, ídolo como jugador (e integrante del equipo histórico del Doblete del 96), para convertirse en entrenador del Atlético de Madrid. El ‘Cholo’ llegó como bote salvavidas para rescatar un barco a la deriva que se estaba yendo a pique con el capitán Gregorio Manzano al mando. El jienense nunca ilusionó a una afición desesperanzada tras un verano convulso con las salidas de Forlán, Agüero y De Gea. Solo la llegada de Falcao generó ilusión, pero el equipo no terminó nunca de funcionar y solo cumplió en la fase de grupos de la Europa League.

Las Frases de Simeone se volvieron el ideario moderno

“El esfuerzo no se negocia”

“Partido a partido”

“Nunca, nunca, dejes de creer”

Corría el mes de diciembre de 2011 y el Atleti, con dos derrotas seguidas en Liga se encontraba a media tabla y a más de 20 puntos del líder, el Real Madrid. Además, caía eliminado en Copa del Rey por el Albacete, entonces equipo de 2ª B. El Vicente Calderón fue un clamor abucheando al entrenador ante el esperpéntico partido de su equipo y coreó el nombre de Simeone dejando un mensaje que la directiva no tuvo más remedio que recoger y al día siguiente ejecutar. Manzano fue despedido. El argentino regresó al Atleti un frío 27 de diciembre y se presentó en la sala Vip del Vicente Calderón con entusiasmo y energía para aportar el calor necesario a una afición y a un club que necesitaba reencontrarse con su identidad. Su primer mensaje fue claro: “Me puse como meta volver al Atlético como entrenador y vamos a poner todo. No me asusta este desafío. Estamos para recuperar lo que siempre tuvimos”.

DANI POZO/AFP/Getty Images

Dicho y hecho. Sus premisas a su llegada fueron trabajo, ilusión y esfuerzo para conseguir devolver al Atleti al lugar que merece. Todo ello basado en una filosofía que se ha extrapolado a otros equipos, a otros deportes e incluso a otros ámbitos de la vida: Partido a Partido. El lema cholista por excelencia es la filosofía, el Carpe Diem del entrenador argentino. Pronto se demostraría lo acertado de su fichaje para regocijo de la familia atlética. Su debut se produjo en Málaga, en un partido en el que apenas se pudieron poner en práctica los procedimientos del cuerpo técnico del Cholo, que contaba con solo unos pocos días de trabajo, pero aquel empate a cero fue la base de un crecimiento que le llevó a cosechar 37 puntos de 63 posibles en 21 jornadas (Manzano consiguió 19 en 17 jornadas) para llevar a cabo una remontada en la tabla y terminar la temporada en el quinto puesto, con plaza directa para la Europa League. Pero lo más importante en dicha campaña fue llegar a la final de Bucarest y ganar la segunda Europa League para el club, endosando un claro 3-0 al Athletic Club cuando los bilbaínos acudían como favoritos a dicha cita. Un partidazo (sobre todo de Falcao con dos golazos) que se convirtió en el primer gran éxito de Simeone al frente del equipo.

Frases de Simeone:

“Si te cambio esta camiseta, me debes dar dos de las tuyas”

“Si se cree y se trabaja, se puede”

“A morir, los míos mueren”

En su segunda temporada, la primera que pudo planificar desde cero, el Atlético de Simeone presentó sus credenciales enviando un aviso a los grandes de España y de Europa. Dejar la portería a cero y salir al contragolpe sentaron las bases de un equipo que empezó a ser respetado de nuevo convirtiéndose en un equipo sólido, combativo y muy molesto a la hora de enfrentarse a él. El primer aviso llegó en la final de la Supercopa de Europa. Un partido que será recordado por una actuación espectacular de Falcao (como ya hiciera contra el Athletic en la final de Bucarest) firmando un hat-trick con tres golazos para llevar el trofeo al museo del Calderón. En Liga el Atleti completó una gran temporada quedando tercero y metiéndose de manera directa en puestos de Champions League. El otro gran triunfo fue derrotar al Real Madrid en el Santiago Bernabéu en la final de la Copa del Rey terminando además con una racha de 14 años sin ganar un Derbi al eterno rival. A pesar de los títulos, el mensaje más importante fue que los colchoneros habían vuelto para quedarse y comenzaban a amenazar el trono de los dos grandes de España, Real Madrid y FC Barcelona.

Tania Delgado / Esto Es Atleti

Lo mejor estaba por llegar, y en su tercera temporada el aviso se materializó al ganar la Liga a los dos todopoderosos del fútbol español y mundial. Una temporada histórica que comenzó con dudas tras la marcha de Falcao al Mónaco, una nostalgia por el delantero colombiano que rápidamente Diego Costa y David Villa consiguieron hacer olvidar con goles.

El Atleti dominó aquella Liga de principio a fin y, pese a que Real Madrid y Barcelona no firmaron su mejor campaña, el título se consiguió sufriendo en el último partido en un duelo a vida o muerte contra el Barça en el Camp Nou. Al Atleti le bastaba el empate y, tras comenzar perdiendo, la cabeza de Godín apareció para darle el título a los rojiblancos 18 años después convirtiéndose en la 10ª Liga en la historia del Atlético de Madrid.

En Copa del Rey el Real Madrid eliminó al Atleti en semifinales y en la Champions, el club consiguió llegar a la final por segunda vez en toda su historia 41 años después. El Atleti se adelantó en la final de Lisboa gracias a un gol de Godín y el partido se mantuvo con los rojiblancos por delante hasta el minuto 93. Tras tocar la Copa de Europa con las manos, Sergio Ramos empató el encuentro y en la final la superioridad física del Madrid fue un escollo imposible de superar para el Atleti. Un palo muy duro que fue complicado de superar.

 

La cuarta temporada del Cholo al frente del banquillo del Atleti comenzó con el argentino intentando levantar la moral de un equipo dolido por la final de Lisboa. Y lo consiguió volviendo a ganar un título, el primero de la temporada, al vencer por un global de 1-0 -con gol de Mandzukic que llegó para sustituir la marcha convulsa de Diego Costa al Chelsea- al Real Madrid en la Supercopa de España. En Liga se compitió, pero no se pudo reeditar un título casi imposible y se volvió a quedar tercero obteniendo billete para la Champions. En Copa del Rey el Barcelona eliminó al Atlético en cuartos de final después de haber ganado al Real Madrid en octavos con una gran actuación de Fernando Torres, que había reverdecido la ilusión llenando el Calderón en su presentación tan solo unos días antes. En Champions, de nuevo el Real Madrid fue el verdugo y el Atleti no pudo firmar su venganza de Lisboa cayendo por 0-1 en cuartos de final.

La quinta temporada del Cholo volvió a ser magnífica. Griezmann, que había llegado un año antes, maduró a la órdenes de Simeone y consiguió convertirse en el hombre que el entrenador le pedía ser. Se echó el equipo a la espalda y el Atleti peleo la Liga con Madrid y Barça hasta el final terminando de nuevo en tercera posición. En Copa del Rey cayó en cuartos de final contra el Celta de Vigo, pero volvió a meterse en la final de la Champions firmando una competición ejemplar, pero de nuevo el Real Madrid impidió que el Atlético hiciera realidad su sueño y, tras llegar al tiempo reglamentario con empate a uno, los penaltis dieron al eterno rival como vencedor en una derrota cruel que dejó muy tocados los cimientos del club. El Cholo sembró la duda de su continuidad en la rueda de prensa posterior a la final de la Champions y la preocupación se instaló en los aficionados hasta que Simeone confirmó que seguiría al frente del equipo después de un necesario tiempo para pensar.

La temporada pasada fue, en palabras del propio Simeone, la más difícil desde que dirige al equipo rojiblanco. Levantar al equipo después de caer, otra vez, de manera tan cruel en la final de la Champions y contra el mismo rival fue un lastre que el Atleti arrastró en la primera mitad de la temporada. Los fichajes de Gameiro y Gaitán, entre otros, no ilusionaron a la afición y el primer tramo del campeonato liguero fue irregular.

Sin embargo, el Atlético consiguió remontar el vuelo en la segunda vuelta y consiguió escalar puestos en la clasificación para terminar de nuevo clasificado en la tercera posición. En Copa del Rey se cayó contra el Barça en una eliminatoria muy disputada y llena de polémicas y en la Champions, de nuevo el eterno rival, el Real Madrid, volvió a apear a los colchoneros de su sueño europeo.

La forma de caer esta vez fue distinta. Sucedió en semifinales y tras un intento de remontada que a punto estuvo de materializarse al quedarse a solo un gol de igualar el 3-0 de la ida en el Bernabéu en una noche épica en el Vicente Calderón que siempre se recordará. Una noche en la que en 20 minutos todo pareció posible, una noche en la que los derrotados danzaron bajo la lluvia felices como si hubieran vencido, contentos por llevar unos colores y sentirse orgullosos bajo cualquier condición, una noche en la que los vencedores escondieron su alegría porque no son capaces de disfrutar el momento debido a una ambición sin límites que les incapacita. Aquella noche el Atleti ganó, aunque el resultado dijera todo lo contrario.

Poco después se despidió al Estadio Vicente Calderón disputando el último partido oficial después de 50 años contra el Athletic Club. El futuro espera a la vuelta de la esquina en los albores de una nueva temporada con el Cholo Simeone de nuevo al frente del equipo.

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