One Club Men, toda una vida en rojiblanco

OPINIÓN. Koke y Saúl han ligado su futuro al Atlético de Madrid. Con su firma, sellan ambos contratos que les mantendrán en el club más allá de la treintena. El primero podría entrar en la lista de One Club Men, algo a lo que ya no tiene acceso Saúl tras su cesión al Rayo Vallecano hace varias temporadas.

Existe un selecto grupo de jugadores en el panorama futbolístico que son la envidia de cada aficionado que sueña, de niño, con llegar a ser alguna vez futbolista. Pasar toda una vida vistiendo los colores del equipo que amas, defender el escudo que te llena de pasión y devolver el cariño de aquellos que son como tú, que sienten lo mismo que tú y del que solo te separa una prodigiosa capacidad para con el balón. Son los One Club Men, futbolistas que pasan toda su carrera en un mismo equipo, que no conocen otra camiseta y que necesitan jugar al menos 10 temporadas en el club para ser considerados como tal.

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Koke arranca su novena temporada como rojiblanco, por lo que dentro de justo un año estaremos escribiendo de que ya forma parte de la selecta nómina de deportistas, de elegidos, para los que se creó el apelativo de ‘sentido de pertenencia’. Se unirá así a Juanma López (1990-2001, 11 temporadas) y a Adrián Escudero (1945-1958, 13 temporadas), únicos rojiblancos reconocidos como tal. Puede el canterano compartir galardón con jugadores de la talla de Totti, Paul Scholes, Ryan Giggs, Jamie Carragher o Puyol. También con gente aún en activo como Messi, Xabi Prieto o Iniesta. Y con Antonio Puerta, miembro de honor de la lista.

Situación que ya no podrá cumplir Saúl, que marchó cedido en sus inicios una campaña al Rayo Vallecano y que le priva de pertenecer a tal selecta lista. Pero, ¿qué más da lo que diga un papelito y donde figure tu nombre? Saúl (23 años) ha sellado su contrato hasta 2026, cuando cumpliría 32. Nueve años, que se dice pronto, en un mundo en el que prácticamente se renueva cada dos. En un fútbol que es una burbuja económica que crece como la espuma Saúl está perdiendo una cantidad de dinero ingente a cambio de estabilidad, de seguridad en el sitio en el que quiere estar. Koke (25 años) ha estampado su firma hasta 2024, cuando también tendría 32 años. Su situación es exactamente la misma que la de su homólogo.

Pudo, en su día, renunciar también a esta condición única, pues cuando Simeone llegó al Atlético su cesión al Celta de Vigo era un hecho. El argentino lo paralizó todo y esa decisión ahora le permite sellar su nombre en la historia ya no solo del Atlético, sino del fútbol.

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La situación invita a pensar en positivo y en que los dos pueden jugar su carrera entera en el Atlético. Los dos canteranos son la columna vertebral del club y mientras uno ya es parte importante de la selección española, el otro va a tirar abajo la puerta sin llamar de un momento a otro. El Atlético vive su época de bonanza, quizás la mejor en términos deportivos de su historia y no parece que el guion sea distinto mientras el banquillo lo ocupe ese que va a cada partido vestido de funeral. Han tenido oportunidad de fugarse a equipos donde todo es más fácil y donde el dinero abunda por castigo, pero no lo han hecho. Y no tienen un motivo real, a día de hoy, por el que hacerlo.

Con lágrimas y llantina, que para nada eran de cocodrilo, sellaron ambos su renovación en sendos actos insólitos, acompañados de su familia cual presentación. Son la bandera de este nuevo Atleti, el del futuro, el de los cambios de escudo y mascota, el de la mudanza, el que parece ideado para los niños y más accesible para las nuevas tecnologías. El zurdo y el diestro, el yin y el yang, los polos opuestos que se atraen, los mediocentros que se complementan.

Koke y Saúl (aunque éste ya no) pueden optar a eso de lo que se privó a Fernando Torres, un equipo competitivo con el que crecer de la mano. Ser la referencia individual y colectiva. Apenas conocen ellos un Atlético pequeño, segundón, como sucede con las nuevas generaciones de colchoneros que inundan las gradas cada domingo. Sois el futuro, niños, preguntadle a vuestros padres y abuelos de dónde venimos, que aquel que desconoce su pasado tiende a cometer los mismos errores en el futuro.

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