Gil Marín lo oyó (y lo vio), “¡el escudo no se toca!”

PROTESTA. La afición rojiblanca fue mayoritaria ayer en el Coliseo Alfonso Pérez. A los 4 minutos el primer cántico primero desde un fondo, luego desde el contrario. “¡El escudo no se toca!”. Una pancarta en un fondo daba más visibilidad a la protesta. Miguel Ángel Gil Marín, en el palco presidencial, a escasos metros de la tribuna de prensa, observaba sin inmutarse. ¿Habrá tomado nota?

114 años de historia y algunos se sorprenden de que pese más la tradición que la experimentación

Una camiseta menos estética, demasiado atrevida o directamente fea le sucede a todos los equipos de cuando en cuando. Es un accidente de una temporada y queda como una desafortunada ocurrencia del diseñador permitida por el club en cuestión. Cambiar el escudo, sin embargo, el símbolo por el que te reconocen en todo el mundo (o dejas de reconocerte) son palabras mayores. En este caso sucede que llueve sobre mojado: cambio de estadio, cambio de escudo, cambio de camisa, ¿cambio de himno?. El club se ha pasado de frenada siendo innovador y rompedor y la afición se ha puesto de uñas ante tanto cambio unilateral.

El club no reconoce su error y hace oídos sordos ante las protestas

Sin embargo el cambio de escudo está siendo un trago imposible de digerir para una parte significativa de la afición que no termina de engancharse al cambio generalizado de todos los símbolos para conmemorar el cambio de estadio. El escudo del Metropolitano es el escudo de la división. ¡Buen trabajo señores gestores!

El escudo del Nuevo metropolitano, el escudo de la división

El ambiente del Coliseo, un estadio en general bastante frío, lo puso la afición rival durante la mayoría del partido. El cántico más oído, el del rechazo del nuevo escudo del club, el que tuvo que oír Gil Marín en el palco, el de la desunión creada por el club que camina cambiándolo todo sin consultar y luego se muestra sorprendido de que en un club de 114 años de historia, la tradición tenga más peso que la última moda.

Sin duda el cambio que más ha logrado aunar todas las protestas de los reacios a los cambios ha sido el nuevo escudo que no gusta a un gran número de personas. Ayer pocas, muy pocas zamarras nuevas en las gradas en una afición acostumbrada a ir a la última y hacer grandes desembolsos por el equipo de sus amores. ¿Escuchará el club cuando sienta el impacto de las (escasas) ventas? ¿Pesará más la obstinación de querer tener siempre la razón?

Fotografía: Nelson M.

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