Ni contratiempos, ni continuidad

CONTRACRÓNICA. Tercer partido del Atleti Femenino está temporada y tercer partido con similares sensaciones. Viendo el marcador es el resultado más holgado hasta la fecha, pero también el que más dudas ha dejado. Veamos por qué.

Se notaron las ausencias de Marta Corredera y Sonia Bermúdez. Pero se notaron más aún las jugadoras que las suplieron y la táctica planteada. Si en los primeros partidos se echaron en falta jugadoras para la banda izquierda que no fueran reconvertidas o soluciones de emergencia, la vuelta de Menayo acabo con esta carencia, aunque con escasa relevancia en ataque.

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Los comentaristas hicieron hincapié en los problemas la temporada pasada en recuperar el balón. Villacampa debe estar de acuerdo con el diagnóstico. Su solución es retrasar a las pivotes Meseguer y Kaci hasta incrustarlas casi en la defensa. Se gana en seguridad defensiva pero las jugadoras de ataque quedan lejísimos del inicio de la jugada.

Retrasando el doble pivote se gana en recuperación pero se pierde en creación

El único recurso parece ser darle la iniciativa a Kenti para penetrar por banda derecha. Hubo ocasiones, pero Esther no entró en juego y Carla no terminó de tener confianza. Tuvo al menos dos ocasiones claras, pero apenas entro en juego y acabó sustituida.

Esa distancia entre lineas hizo que el Santa Teresa, especialmente Alba Merino, fuese encontrando ocasiones con lo que igualó sensaciones de peligro y dominio en el primer tiempo aunque el Atleti dominaba en posesión. 

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En la segunda parte, Cazalla fue sustituida por Jucinara. La brasileña jugó por la izquierda de la defensa, dejando a Menayo el eje de la zaga. El otro cambio fue Ludmila por Carla. La brasileña volvió a revolucionar el partido (aunque sin acierto de cara a puerta). Esther muy atrás no entraba en juego y Amanda tenía que cubrir el hueco en el centro.

Ludmila volvió a ser un torbellino y Viola demostró su precisión

El empate lo evitó el fallo de cálculo del Santa Teresa. La segunda perdida de tiempo de Yolanda Aguirre llevó a un libre indirecto que Amanda mandó a la red, con calidad, con frialdad pero aprovechando que la propia Yolanda estaba adelantada y mal colocada. El resto del partido cayó del lado atlético por la ausencia de presión y errores que no se corrigen por la tranquilidad y el desdoblamiento del rival.

Viola Calligaris, quizá no es tan participativa como Ludmila pero sí es tremendamente efectiva rematando. Así llegaron el segundo (precioso remate de cabeza) y el tercero por anticipación ante la portera. Sin duda es la jugadora del partido.

Pero no debe engañar el resultado holgado. El Santa Teresa ha sido el rival más flojo de los tres. Tres victorias de tres posibles. Villacampa sabe que a pesar del preocupante juego de momento se gana pero también que necesita buscar una solución más a largo plazo. Veremos como lo arregla.

Fotografía: Club Atlético de Madrid

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