Por un Paseo de Leyendas sin Hugo y con el “Pechuga”

OPINIÓN. Desde el pasado miércoles, cuando el club anunció el comienzo de la instalación de las placas en homenaje a los futbolistas con 100 o más partidos disputados en lo que se vendrá a llamar el Paseo de Leyendas, situado en los aledaños del nuevo estadio, se ha levantado una gran polémica en torno a las ausencias notorias de nombres ilustres que no llegaron a la centena de encuentros, así como la llamativa presencia de algunos otros que no cuentan con el unánime cariño de la grada.

Si atendemos a la definición de la RAE, en la acepción que nos ocupa, una leyenda es “una persona o cosa muy admiradas y que se recuerdan a pesar del tiempo”. Por tanto el criterio utilizado para elegir a las leyendas rojiblancas probablemente no sea el más recomendable, dado que la admiración que pueda despertar un jugador en un aficionado difícilmente pueda estar asociada al número de partidos que disputó, así sin más, y mucho menos si esa cifra es tan exigua como la elegida.

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Otro aspecto que parece confrontar con el término de leyenda es la inclusión en el manido paseo de placas en homenaje a jugadores en activo, pues en ningún caso pueden considerarse como recordados a pesar del paso del tiempo, dado que son presente y se hace complicado adivinar cómo será su bagaje deportivo cuando cuelguen las botas. Así también se evitaría que la placa de Gabi estuviera incrustada entre los adoquines con 369 partidos, cifra se sólo será correcta hoy, pues a final de temporada es más que probable que se cuele en un club tan selecto como el de los 400. Por otro lado, sería un homenaje bonito un acto de colocación de sus placas al que pudiesen asistir los jugadores cuando se vayan retirando.

Quizá el error del club esté pues en la denominación que le ha otorgado al referido paseo. Seguramente hubiera sido más acertado llamar a esa zona algo así como “Paseo de los Centenarios”, nombre que haría más justicia a los 152 jugadores cuyos nombres quedarán grabados en el frío metal para siempre.

Pero si lo que de verdad querían era crear un Paseo de Leyendas y hacer justicia a las mismas, así como al sentir de los aficionados, seguramente hubiese sido mucho más recomendable elevar la exigencia en cuando número de partidos mínimos se refiere. Yo lo hubiese dejado en 300, lo cual reduciría la nómina de homenajeados ostensiblemente hasta un número de 25, a los que habría que restar los 5 futbolistas en activo que se encuentran en esas cifras, lo cual nos deja un resultado de 20 intocables: Adelardo, Tomás, Collar, Aguilera, Calleja, Arteche, Luis Aragonés, Quique, Alberto, Ruiz, Rivilla, Rubio, Escudero, Toni, Gárate, Ufarte, Vizcaíno, Marina, Perea y Abel.

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Es casi imposible encontrar un sistema idílico con unos criterios con los que todo el mundo esté de acuerdo, como ya se ha podido comprobar en la multitud de debates surgidos a este respecto en las redes sociales, pero como parece que lo que se pretende es contar con muchas más placas que esas dos decenas, lo más justo sería que la elección de los restantes jugadores homenajeados recayese en los propios aficionados, que al fin y al cabo son quienes les “admiran y recuerdan a pesar del tiempo”. Difícilmente podría tener cabida entonces en “Nuestro Paseo de Leyendas” nombres como el de Hugo Sánchez, como bajo ningún concepto íbamos a permitir que faltase una placa con el nombre del “Pechuga” San Román para que siempre nos recordase que “blanco, ni el orujo”.

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