6-0, El partidazo que no lo fue tanto

CONTRACRÓNICA. Vaya por delante que el 6-0 es engañoso. No tanto por lo visto en el Cerro del Espino en un partido que se antojaba igualado y que ciertamente no lo fue en absoluto. En otro tiempo era el Atleti Femenino el que buscaba la sorpresa. Ahora es el Athletic el que está buscando su camino y anda en transición. Pero no hay una diferencia tan abismal como la que se vio en el resultado.

Pero tenemos que resumir lo visto desde el principio. En el Atleti volvieron Marta Corredera y Sonia. Ludmila volvió a la titularidad. La disposición en el centro no buscó retrasarse como en Badajoz y en defensa Menayo volvió a ser central. Tal vez Villacampa ha encontrado la sustituta de Mapi. Jucinara estrenó titularidad en el lateral.

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El Athletic recordó en su disposición el equipo sereno atrás que apareció en el partido de la temporada pasada en el Calderón. Tal vez, esta vez faltó firmeza en defensa, pero Joseba Aguirre no tuvo en cuenta que en el Cerro y a estas alturas de la temporada no suele aparecer esa ansiedad que hubo en el Calderón.
Los goles del primer tiempo fueron una conjunción de esa debilidad visitante y de la buena disposición y rapidez locales. Ludmila estaba totalmente sola en el primero y Jucinara apuntilla entrando desde la banda.
En la segunda parte el error de Ainhoa permitiendo ese bote en un disparo que no parecía peligroso comenzó la sangría goleadora de la segunda mitad. Es posible que fuera una irregularidad en el césped despistase a Ainhoa, pero aún así el error es de mucho bulto.
A partir de ese punto de inflexión se vieron buenos detalles del Atleti y tres goles más (destaca la rosca de Ángela en el cuarto) con el Athletic se fue evaporando sin nada más que añadir a su favor. Nos llevamos como conclusión los primeros dos goles de Ludmila, pero no en jugada sino de remate. Tampoco es mala noticia, pero hay que reiterar que si finalizara jugadas sería un arma más letal para su equipo.
Esta vez el Atleti buscó ambas bandas y no sólo explotó las subidas de Kenti. Al estar Meseguer y Sosa menos preocupadas en cubrirse las espaldas, el juego de ataque fue más fluido, Amanda tuvo también más libertad y pudo asociarse con las jugadoras de arriba. Se puede destacar por fin el juego de conjunto, pues además no hubo una jugadora que sobresaliese o desequilibrarse más.

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