El entusiasmo no bastó

CONTRACRÓNICA. En las películas heroicas, equipos inexpertos de niños gorditos se ponen a tono, hacen espíritu de equipo y ganan la liguilla infantil que nunca habían pensado o al menos el partido contra el equipo de presuntuosos que hasta cinco minutos antes les robaba el bocadillo del recreo.

El otrora Féminas es bastante más que ese equipo de gorditos pero tiene un camino que andar. En realidad son dos. Uno es propio, hacerse asíduo (cuando no fijo) a la máxima competición europea y así poder competir al ritmo de los grandes de Europa. El otro es colectivo: Que la liga Iberdrola sea tan competitiva como esas ligas europeas. La diferencia entre equipos es muy grande y muchos partidos se ganan con el freno de mano echado.

Las selecciones inferiores españolas compiten muy dignamente en los campeonatos internacionales. El fútbol base y las escuelas podemos pensar que cumplen con creces. Los aficionados del Wolfsburg que pasaron ayer por el Cerro tenían ese aspecto muy claro, pues también siguen los europeos juveniles. Pero esa competitividad se pierde en la el escalón profesional. Y lo vemos en menor medida con la selección absoluta que no termina de rendir del todo.

Los golpes de la competición sirven para que se gane una experiencia que sólo se puede adquirir jugando contra las mejores. A pesar de que las colchoneras lo dieron todo y pudieron adelantarse en el marcador el primer tiempo resultó igualado. Queda la sensación de que todas las jugadoras rojiblancas adolecen de esa última marcha que sí tienen alemanas, francesas, suecas, etc. Hace dos años el Olympique de Lyon fue explosivo todo el partido. Ayer el Wolfsburgo fue de poquito (de tranquilo) a poner la directa. Pero cuando la puso se acabó el partido.

El esfuerzo resultó de lo más digno. Desde el principio se vio que las alemanas iban controlando poco a poco, escudriñando el error, que no terminaba de llegar. El Atleti salió con la alineación de gala y mostrando mucho control. Hubo ocasiones por ambos bandos y al descanso un 0-0 esperanzador.

En la reanudación llegó el zarpazo; una jugada rápida, una cobertura fallida y gol que inicia un partido diferente; de sufrimiento. Según las visitantes crecían, más contra las cuerdas se iban quedando las locales y la ilusión del primer tiempo dio paso a la cruda realidad. El resto del partido fue un achique de aguas hasta el final y un 0-3 justo. El Wolfsburgo y sus Killer Barbies demostraron que son hoy inalcanzables, ya veremos mañana.

Las campeonas de Liga, las jugadoras del Atlético de Madrid Femenino, se fueron a casa tocadas. Ninguna entró en seguida en Twitter o en redes sociales. Les ha dolido la derrota y eso es bueno. Demuestra orgullo. No han llegado a la Champions a ser comparsas ni de turisteo. Pero no hay atajos, ni pastillas tipo Matrix. Hay que quedarse con la lucha de todas ellas. Toca viajar a Wolfsburgo, pero antes hay que levantarse y viajar a Valencia. Soñar, competir, caer, seguir… no hay otra.

Fotografía: Club Atlético de Madrid

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