Orfandad en la medular y errores del pasado

Cerezo y Caminero posan con Augusto Fernández en su presentación
Cerezo y Caminero posan con Augusto Fernández en su presentación

OPINIÓN. La inminente salida de Augusto deja el centro del campo con pocos efectivos y muchos partidos por delante. Koke, Gabi y Saúl lo juegan absolutamente todo y no tienen recambio natural para afrontar lo que resta de temporada, una situación ya vivida los dos años anteriores.

Augusto Fernández parece que ya ha pasado las pruebas médicas con el Beijing Renhe, según informan varios medios nacionales. El argentino, sin ritmo y sin la plenitud física tras una serie de lesiones interminables de rodilla desde que fichara hace dos inviernos petición expresa de Diego Simeone, cumplirá 32 años en los próximos meses y busca firmar su último gran contrato.

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El Atleti volverá a quedar cojo en la medular. Y es que cuando en invierno de 2016 se llevó a cabo la operación con el Celta de Vigo fue como medida de urgencia, pues Tiago se acababa de romper la tibia y el peroné y la plantilla escaseaba en la parcela ancha del campo.

El problema persiste temporada tras temporada. Un asentado Koke, un Saúl que era incipiente y ahora es indispensable, un Gabi que es como el buen vino, lo mismo que se pensaba de un Tiago que se acabó por exprimir, que acaban jugando más de 50 partidos por campaña, sin un relevo natural que les dosifique la gasolina. Ahora está el parche de Thomas, imprevisible, capaz de lo incapaz e incapaz de lo capaz, que igual te juega de mediapunta rompelíneas contra el Bayern que lo hace de lateral contra Las Palmas. El caso es que el Atlético tiene solo cuatro jugadores disponibles para jugar en el doble pivote para afrontar lo que resta de temporada, sin contar con un Giménez que el año pasado fue un buen apagafuegos por momentos como stopper.

El problema viene cuando tres de esos jugadores suelen ser titulares y en ocasiones los cuatro, siendo Saúl y Koke desplazados a los costados en partidos que requieren de más cemento armado y menos alegría futbolística. Koke está quemado. Ya lo jugó todo la temporada pasada y esta va camino de acabar reventando si no se le dosifica un poco. Pero es que no hay nadie que a día de hoy sea capaz de sustituirle. Gabi hará 35 años este verano y las balas se le van terminando, aunque sobre el campo no lo parezca a día de hoy. Saúl alterna obras de arte con partidos tontos.

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Se une a la salida de Augusto la fuga de un Gaitán que ni está ni se le espera. Su última convocatoria se remonta a noviembre. Quedará la plantilla con solo 18 jugadores de campo. Corta, como le gusta a Simeone, aunque no en las mejores condiciones. Descompensada. Cierto es que ninguno de los dos argentinos contaban demasiado para el Cholo, pero eso no significa que no haya que mirar de reojo al mercado. Si Augusto hubiera sido el del primer año habría peleado la titularidad, como hizo a su llegada.

Un club serio aceleraría la llegada de Rodri, si es verdad que está cerrado para junio, o buscaría una opción parche para estos meses. Como ese que en su día fue el propio Augusto. Una hipotética lesión de larga duración (esto es fútbol, estas cosas pasan) dejaría un agujero en la medular difícilmente subsanable y lastraría una temporada que arrancó con ilusión y que va con pequeñas grandes decepciones minando la moral de quienes ansían los resultados y quienes quieren las cosas bien hechas.

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