Griezmann y Lacazette, ‘les inséparables’

Getty Images/AFP/Damien Meyer
Getty Images/AFP/Damien Meyer

EUROPA LEAGUE: Antoine Griezmann se enfrenta a Alexandre Lacazette, su mejor amigo. Se conocieron a los 11 años, se hicieron inseparables a los 18 y ahora sueñan con jugar juntos. Estrellas en sus equipos y constantes protagonistas de rumores, se entienden en el campo de maravilla y Deschamps podría usar al del Arsenal como pareja del rojiblanco en Rusia.

«Griezmann lleva mucho tiempo convenciéndome», admitía Lacazette sobre su posibilidad de jugar en el Atlético. Una opción que parecía segura y hasta confirmada por Aulas, presidente del Olympique de Lyon y que se acabó esfumando por la definitiva sanción FIFA. Los cantos de sirena del ‘7’ rojiblanco levantaron las especulaciones sobre si el punta del Lyon podría ser su sustituto y no su pareja y de la afinidad que tienen ha llegado a decirse también que incluso podría ser Antoine quien en su cambio de aires pudiera acabar de gunner en esa camada gala que tiene Wenger en la capital inglesa. En semifinales se verán las caras ambos, amigos, casi hermanos, que se conocen desde hace más de una década, tienen motes personales el uno para el otro y que el verano pasado se fueron juntos de vacaciones.

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Su amistad se fraguó entre canasta y canasta en la Clairefontaine, el cuartel general de la Federación Francesa de Fútbol, donde conviven los jugadores jóvenes que aún no tienen equipo y donde acuden todas las categorías de Les Bleus de concentración. Una especie de Centro de Alto Rendimiento por el que han pasado jugadores como Deschamps, Ribery, Thuram, Ben Arfa, Zidane o Vieira. Era 2009, tenían 18 años y estaban preparando el Europeo Sub19. Rápido conectaron. El gusto de ambos por el baloncesto en las horas libres y su complicidad sobre el campo acabó fraguando una amistad fraternal. Acabarían levantando la Copa en la final ante España con un gol decisivo en el tramo final de Lacazette, que no fue titular en todo el torneo, siempre superado por Cédric Bakambu, pero que tuvo un papel crucial como revulsivo y acabó como segundo máximo goleador del torneo.

Desde entonces, en Francia se les conoce como ‘les inséparables’, han coincidido en todas las categorías inferiores hasta compartir la absoluta. Ambos tomaron en su día caminos totalmente opuestos, y eso que podrían haber jugado juntos desde infantiles. Sin equipo y ferviente seguidor del Olympique de Lyon, Griezmann, a sus 11 años, acudía religiosamente una vez por semana a la sesión de pruebas que tenía lugar en las inmediaciones de la ciudad deportiva del equipo galo. Allí, los niños que soñaban ser Sonny Anderson, Govou o Juninho Pernambucano se calzaban las botas para intentar impresionar a los ojeadores del OL, que contaba en su haber con el buen hacer de tener a algunos de los juveniles más prometedores del panorama, como Benzema y Ben Arfa. A Griezmann le acabaron rechazando, porque para posiciones ofensivas el Olympique acababa de adquirir a Lacazette (a quien precisamente comparaban los informes con Sonny Anderson) y a un Grenier que ocupaba posiciones más adelantadas que las que ocupó con el correr de los años. Fue quizás el mayor error de la dirección deportiva del club y Antoine, que en aquellos partidillos se llegó a probar contra Lacazette, acabó en la Real Sociedad.

Su amistad no conoce límites, hasta tal punto que Griezmann, recién casado, se marchó de ‘luna de miel’ con Lacazette a una gira por Estados Unidos para empaparse de esa NBA que tanto les unió en Clairefontaine y de la que ahora siguen hablando, además de alguna escapada también por el béisbol. Su afinidad queda patente también en las redes sociales, donde los guiños, el contacto y las bromas son continuas. Han llegado a imitarse en celebraciones y a ensayar la misma coreografía cuando marcan con Les Bleus. El ‘9’ gunner será uno de los principales peligros en el doble duelo de la semifinal europea contra el Arsenal. Su presencia es prácticamente segura, toda vez que Aubameyang no puede jugar al no estar inscrito. Para el Mundial, además, parte con ligera desventaja frente a Giroud e incluso el emerger de nuevos talentos no le asegura la llamada de Deschamps, por lo que las semifinales de Europa League deberían ser para él un escenario inmejorable para tratar de convencer al seleccionador. Pero el jueves, querido Alexandre, no habrá amigos. Ni viejos fichajes frustrados.

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Fotografía: Getty Images/AFP/Damien Meyer.

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