Sebastián Coates, el uruguayo damnificado por Giménez y Godín

Fotografía: MIGUEL ROJO/AFP/Getty Images
MIGUEL ROJO/AFP/Getty Images

SPORTING DE PORTUGAL. El otrora estrella juvenil charrúa, Sebastián Coates, a sus 27 años, ha visto cómo tanto Godín como Giménez le han cerrado la puerta de la selección, toda vez que tiene una edad intermedia a ambos y que en fases de su desarrollo fue incapaz de ser titular indiscutible. Hoy, en Portugal, ha adquirido un nivel notable que le sirve para ser el tercero en discordia.

Corría el minuto tres de juego en la final de la China Cup cuando Giménez se iba al suelo fruto de una torcedura de tobillo. Un rival galés se le había caído encima y el central rojiblanco pedía el cambio mientras Godín juraba en arameo por el percance, posiblemente innecesario (llegaba tocado aunque aquel problema no tuviera que ver con el que sufrió un par de días antes) de su compañero tanto en la selección como en el Atlético. En su lugar entraba Sebastián Coates, zaguero del Sporting de Portugal que se medirá a sus ‘villanos’ en Europa League.

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Hubo una época, allá por 2010, en la que Coates era considerado el jugador uruguayo con más futuro. Tres años menor que Luis Suárez y Cavani, el jugador de Nacional parecía dispuesto a llegar a liderar desde la zaga un nuevo repunte de fútbol charrúa cuando Lugano dijera basta y Forlán cediera definitivamente el testigo a aquellos otros dos monstruos del área. Entonces, Coates era el líder de la Uruguay Sub 20 y encadenaba tres premios consecutivos a Mejor Futbolista de la Liga Uruguayo, así como dos de Mejor Defensa y uno de Futbolista Revelación. Solo tenía 19 años, pero Tabárez ya lo había convocado para diversas eliminatorias y pensó en llevárselo al Mundial 2010, aunque no lo hizo.

En Sudáfrica, Uruguay mutó constantemente entre sistemas de cuatro y cinco defensas, donde Lugano fue fijo en la zaga junto a Godín, mientras que la otra plaza fue variando entre Fucile, Cáceres y Victorino. Godín se coronó en aquella cita un mes antes de firmar su contrato como rojiblanco y rápido pareció que suya iba a ser la capitanía de la selección por mucho tiempo y que junto al novel Coates iban a formar una nueva zaga para 10 años más.

Aquello se corroboró un año más tarde en la Copa América 2011. Godín llegó al torneo tras un año difícil en el Atlético y con una lesión que le impidió ser de la partida desde el principio. De hecho, el rojiblanco jugó solo 1 minuto en todo el torneo (seis partidos) y fue en la final contra Paraguay, con el título ya en su poder. Con Lugano disputándolo todo, Coates se erigió como un bastión. Solo se perdió el primer partido por decisión técnica y el de cuartos de final por sanción. Pero Coates se coronó en la cita americana como lo que se preveía: uno de los mejores centrales de futuro del mundo. Casi más de presente ya que de futuro. A sus 20 años fue nombrado Mejor Jugador Joven del torneo y el Liverpool desembolsó por él algo más de 8 millones de euros. Ahí empezó su caída.

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Pasó dos años en Anfield sin jugar prácticamente nada, con Agger en su mejor versión, Skrtel a un nivel aceptable y los últimos coletazos de Carragher. Y aunque allí ganó una Copa nada más llegar, su adaptación a Europa fue un caos. Tabárez se lo llevó a los JJOO de 2012, junto a Cavani, Luis Suárez, Lodeiro o Abel Hernández, pero Uruguay hizo el ridículo y el central fue de los más señalados. Volvió a perder su sitio en favor de Godín para la Copa Confederaciones 2013, donde solo disputó de titular el trámite contra Uruguay y minutos de la basura para asegurar la victoria en un partido de fase de grupos.

Aquel año volvió a jugar en Uruguay, en Nacional. Solo tenía 23 años y los Reds le habían cedido para que no perdiera el ritmo y la confianza que parecía se le iba acabando. Con Lugano en la fase final de su carrera al máximo nivel, pareció que Coates al fin recogería el testigo y se asentaría como titular sin nadie que le tosiera… Pero entonces apareció José María Giménez. De la nada, el del Atleti pasó del Mundial Sub 20 a defender al mejor Radamel Falcao que se recuerda en un partido vital para Uruguay. Debutó con 18 años junto al veterano Scotti ante las ausencias de Coates, Godín, Fucile y Lugano.

Ya afirmó Falcao entonces que nunca nadie le había defendido de tal manera y que ese joven de 18 años tenía una carrera meteórica por delante. Lugano acabó jugando los partidos de repesca para el Mundial 2014 contra Jordania pero una lesión (que se dice fue ficticia para que dejara paso sin perder su trono cara a la galería) en el primer partido hizo a Giménez titular al lado de Godín el resto del torneo. Desde entonces, en Uruguay casi no hay rastro de Coates, ni nadie que cuestione que al par de zagueros rojiblancos la titularidad. En la Copa América 2015 fue suplente de los del Atleti y en la 2016 se lesionó justo antes de empezar el torneo y tuvo que ser reemplazado por otro jugador.

Coates anduvo dos años cedido en el Sunderland, equipo del fondo de la tabla de la Primer League, antes de recalar hace dos años en el Sporting Portugal. Con el equipo luso, el charrúa ha recuperado parte de su nivel hasta ser un jugador sumamente aceptable. Tanto, que es posiblemente el líder de la defensa, pero está a años luz de Giménez y Godín, que han formado parte de una de las mejores defensas que se recuerda en el fútbol contemporáneo.

A sus 27 años, Coates ha jugado 26 partidos con la absoluta de Uruguay. Giménez, con solo 23, ya suma 37. Godín está en otra lucha, pues a sus 32 primaveras es con 115 internacionalidades el segundo jugador que más partidos ha disputado con la celeste solo por detrás de Maxi Pereira (124). No obstante, las lesiones de Giménez y Godín en los últimos años (y que Savic haya sentado al primero en tramos de las últimas temporadas) han brindado al del Sporting de oportunidades que parecía ya nunca iba a disfrutar. Así, Giménez y Coates se han repartido los minutos del camino a Rusia (nueve titularidades cada uno) junto a Godín en la fase de clasificación, que es intocable. Y es que en el duelo de cuartos de final europeo habrá algo más que el pase a la siguiente ronda. Nadie quiere dar su brazo a torcer y perder su sitio en la selección de Uruguay.

Fotografía: MIGUEL ROJO/AFP/Getty Images.

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