La canción más bonita (hermosa) del mundo de Fernando Torres

OPINIÓN. “Por último, me gustaría dar una vuelta al estadio para despedirme de todos. Y os voy a pedir una última cosa, yo que nunca os pido nada: que mientras damos la vuelta, cantemos nuestro himno, que es la canción más bonita del mundo”. Con estas palabras se despidió Fernando Torres hace una semana de su gran familia, la afición del Atlético de Madrid, después de un discurso de unos diez minutos, con sus obligadas pausas para tragar saliva por el nudo en la garganta (la de Fernando y la de toda la grada ¡Qué manera de llorar!).

Un discurso cargado de sentimiento atlético, de cariño, de emotividad, de agradecimiento… digno de, como bien dijo Gabi,  “el máximo exponente del Atlético de Madrid en todo el mundo”.

EL DISCURSO DE TORRES HIZO BROTAR DEL PÚBLICO UN “¡PRESIDENTE, PRESIDENTE, PRESIDENTE!”

Unas palabras que destilaban un amor a unos colores y un sentimiento de pertenencia a un club de tal dimensión, lanzando una serie de mensajes de unidad y de respeto a la identidad de la afición atlética, que no es de extrañar que del público brotara de forma espontánea el cántico de “¡Presidente, presidente, presidente!” hacia un Niño que hace ya muchos años que sienta cátedra a otros niveles que traspasan, con mucho, el césped.

DESDE QUE HABLÓ DE “LA CANCIÓN MÁS BONITA DEL MUNDO”, PENSÉ EN SABINA

Desde el momento en que salió de su boca catalogar el himno colchonero como “la canción más bonita del mundo” tuve claro que quería escribir algo con ese título. Y, tras días meditando, fui más allá. Con permiso de “La Oreja de Van Gogh”, autores de una canción con ese título, me van a permitir el paralelismo con “La canción más hermosa del mundo”, obra del cantante más ligado al Atlético de Madrid, y no en vano compositor de su himno (canción) del centenario, Joaquín Sabina. Además, Sabina menciona en ese himno precisamente a Fernando Torres: “Cumpliendo cien años andas, y estás más joven que el Niño, que galopa por las bandas”.

SEMEJANZAS ENTRE LA CANCIÓN MÁS HERMOSA DEL MUNDO DE TORRES Y DE SABINA

De hecho, hay muchas semejanzas entre la historia de Fernando Torres en el Atlético de Madrid y la canción más hermosa del mundo de Joaquín Sabina. El cantautor jienense tenía el firme propósito de que su vida se plasmara en “la canción más hermosa del mundo”. Sin embargo, fue un niño de origen humilde, y nos habla de “un botón sin ojal… medio par de zapatos de clown… una hispano olivetti con caries…”.

Ya en su adolescencia nos narra sus primeras frustraciones: “el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa”… la primavera que “duraba un segundo” o el conflicto con su padre cuando quiso ser cantante y eligió su “clave de sol” al “reloj de pulsera” de su progenitor.

TANTO SABINA COMO TORRES TUVIERON QUE EXILIARSE

La canción de Sabina está llena de oxímoron, su “abuelo bastardo”, su “esposa soltera”; y, como Fernando Torres, también tuvo que exiliarse y encontrar un “padrino” en la legión extranjera” para después volver, superar “un coma profundo” (sus problemas con las drogas) y terminar triunfando.

En el caso de Fernando Torres, creo que escuchándole hay pocas dudas de que el Niño siempre quiso “escribir la canción más hermosa (bonita) del mundo” en el club de sus amores, el Atleti. Pese a ello, la relación de Fernando Torres con el Atlético de Madrid ha estado llena de luces y sombras, de altos y bajos, de alegrías y tristezas.

UNA PRIMERA ETAPA RODEADO DE COMPAÑEROS QUE NO ESTABAN A LA ALTURA


Su primera etapa, sobresaliente en lo personal, no fue precisamente buena en lo colectivo. Rodeado de “un delantero sin gol”, “una defensa de pena”, “un central princesa”… lo más que pudo celebrar fue “un ascenso con retraso” y una “Final de Intertoto”.

Como Sabina, tuvo que encontrar su padrino “en la legión inglesa” y agarrarse al You’ll never walk alone “para salir del foso”. Siendo todavía menor de edad arrió la bandera “de un equipo en Segunda”; pero a su vuelta consiguió heredar “un plantel campeón”.

A SU VUELTA, LE TOCÓ ESPERAR AL ÚLTIMO MINUTO PARA CANTAR EL ALIRÓN

Pese a ello, aún tuvo que sufrir rozando “un segundo” el ganar una Champions de rojiblanco, y le tocó esperar hasta el último minuto para “cantar el alirón” y levantar “una Copa de la Europa League para Neptuno entera”. Pero, pese a todos los borrones experimentados, no nos equivocamos si aseveramos que la de Torres en el Atleti no ha dejado de ser “la canción más hermosa del mundo”.

Aquí les dejo mi versión, a ver qué les parece. Les invito a que pinchen aquí para escuchar la canción original mientras la cantan. Y que el maestro Sabina me perdone por el destrozo.

La canción más bonita (hermosa) del mundo de Fernando Torres

Yo tenía un delantero sin gol, un Jorge Larena,
medio par de jugones de saldo y una defensa de pena,
un portero de rock con melenas, un ascenso con retraso,
un carné del Atleti, una plantilla entera de paso,

un colegio de Fuenla, un balón, una lesión de rodilla,
una UEFA, o Final de Intertoto, sin perder la espinilla,
una bicicleta en velocidad, un control, un penalti, fallado,
un Pichichi del rey Baltazar, un oso azulado,

mi Kiko gol, mi Carlos Belmonte, mi escudo por montera,
mi Paseo, de los Melancólicos, cuánto te quiero,
mi Briñas, mi nueve, mi Doblete, mi gol en la Eurocopa,
el estadio donde me desvirgué sin jugar en Europa.

Mi gol cien, mi Carlos Belmonte, mi escudo por montera,
una Copa de la Europa League para Neptuno entera,
no sabía que ganar la Champions duraba un segundo,
yo quería escribir la canción más hermosa del mundo.

Les presento a mi presi productor, a mi central princesa,
al español que me apadrinó en la legión inglesa,
a mi abuelo materno, Eulalio, que me hizo atletista,
a Hernández, el francés, que tuvo dos hijos futbolistas,

al gran jefe, Don Jesús, montado_en Imperioso,
a mi You,ll never walk alone para salir del foso,
otros niños que cazan en sueños Balones de Oro,
cuando sueñan que abrazan la Copa del Mundo entre lloros.

Me libré de algún tonto muy tonto, del negocio del fútbol,
persiguiendo el balón en el país que inventó esto del gol
con Gregorio Manzano hice un tour por el monte Calvario,
¿qué harías tú si tu hermano se fuera al otro vecindario?

Frente al club de un equipo en Segunda arrié mi bandera,
si me pierdo por el extranjero no malogréis la espera,
heredé un plantel campeón de un pasado confuso,
desterré toda maldición tras dejar a_un magnate ruso.

Nunca pude cantar el alirón
la canción de nuestro Dios del mar, que enarbola el tridente,
de las lágrimas para llorar cuando eres diferente,
de la página encinta en el vientre de un blog sin memoria,
de borrones de tinta en el pasquín de su vanagloria.

Yo quería escribir la canción más hermosa del mundo.

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