En busca de la tercera

Chris Brunskill/Getty Images.

RETROSPECTIVA SUPERCOPA DE EUROPA. El Atlético de Madrid buscará alzarse hoy con su tercera Supercopa de Europa, ante el Real Madrid, tras haber vencido al Inter de Milán, en 2010 y al Chelsea, en 2012, con dos actuaciones que han pasado a los anales de la historia rojiblanca.

Después de una larga travesía en el desierto, el 12 de mayo de 2010, el Atlético de Madrid acababa con una sequía que se extendió durante 14 años. Aquel día muchos aficionados atléticos veían a su equipo ganar un trofeo por primera vez. Un gol de Diego Forlán, en el minuto 116 de la segunda parte de la prórroga, sentenciaría a un correoso Fulham, que mostró una gran faceta en aquel encuentro, y permitió a Antonio López levantar al cielo de Hamburgo más que un título. La consecución de la Europa League daba pasaporte directo para la disputa de la Supercopa de Europa, que se celebraría en Mónaco, en el estadio Louis II.

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El rival, un Inter de Milán que venía de ganar la Champions League bajo la dirección de Rafa Benítez. Ambos conjuntos midieron fuerzas el 27 de agosto de aquel año, para dilucidar quién era el mejor equipo de Europa. Un Atlético que, bajo palos, observaba el crecimiento de David de Gea, empezaba a descubrir la garra y el corazón de Raúl García y se rendía ante una de las mejores parejas en el apartado ofensivo en la historia del club, el Kun Agüero y Diego Forlán.

Resultaría victorioso el conjunto rojiblanco que vencía a la escuadra italiana (0-2) con tantos de Reyes y Agüero. Bajo la batuta de Quique Sánchez Flores, aquel equipo conseguía un doblete a nivel europeo en apenas 3 meses, después de tantos años a la deriva. Volvía a tomar los honores Antonio López, que fue suplente en aquel encuentro, para dar cabida en el once titular a un tal Diego Godín. El capitán y todos los aficionados podían gritar bien alto: el Atlético de Madrid era el Rey de Europa.

Dos años más tarde, la historia se volvía a repetir. Un Atlético de Madrid, ya dirigido por aquel entonces por Simeone, se presentaba en la final de la Europa League ante el Athletic de Bilbao. Una auténtica exhibición de Radamel Falcao, autor de dos tantos, acompañada de una actuación coral de todo el equipo y rematada con un tanto de Diego Ribas, permitía a los madrileños imponerse a los bilbaínos (3-0).

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Aquel 9 de mayo de 2012, en Bucarest, el «Tigre» se comió a los «leones», Simeone le ganó la partida a Bielsa en el apartado táctico y un Atlético con sello de autor empezaba a demostrarle a Europa de lo que era capaz de la mano del preparador argentino. De nuevo, billete directo para la disputa de la Supercopa de Europa en el mes de agosto de aquel año.

Esta vez, el rival sería el Chelsea que venía de proclamarse campeón de la Champions League, bajo las órdenes de Roberto di Matteo. Aquella noche, los rugidos del «Tigre» asustaron a toda Europa. Si la actuación ante el Athletic de Bilbao, tres meses antes, había sido sobresaliente, ante el Chelsea los adjetivos fueron insuficientes. Autor de un «hat-trick» para, junto a un tanto de Miranda, aplastar al Chelsea (1-4) y encumbrar al conjunto rojiblanco en el continente europeo.

Fue una victoria del Atlético y un recital de una bestia del fútbol. Aquel equipo, liderado por Juanfran, Godín, Filipe Luís, Gabi, Arda, Koke y Raúl García, ya daba síntomas de lo que vendría en el futuro. En el mismo escenario que en 2010, el capitán, ahora Gabi, alzaba al cielo de Mónaco la segunda Supercopa de Europa en la historia del club. La fortaleza en Europa del Atlético de Madrid ya era una realidad.

Ahora, tras 2175 días el Atlético de Madrid volverá a disputar una final de la Supercopa de Europa. Esta vez será ante el Real Madrid, eterno rival, con cuentas pendientes del pasado que saldar, y en Tallin, en un estadio coqueto, con capacidad para 13000 espectadores.

En tierras estonias buscará el Atlético levantar su segundo título europeo en este año, tras vencer en la final de la Europa League al Olympique de Marsella (0-3) con un doblete de Antoine Griezmann y un tanto del hasta hace poco primer capitán, Gabriel Fernández Arenas.

Será extraño ver al Atlético levantar un trofeo y no contemplar la figura de Gabi, radiante de alegría, por sus colores, por su amor, por el club de su vida. Dejará su testigo a Diego Godín, sabiendo que el brazalete queda en buenas manos. El uruguayo, que se quedará, pero que todavía no ha renovado, espera levantar como capitán un título con el Atlético de Madrid. Y quiere que sea hoy mismo.

Fotografía: Chris Brunskill/Getty Images.

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