Qué fue de…26. Javier Pínola

EITAN ABRAMOVICH/AFP/Getty Images
Pínola, jugando con Argentina.

QUÉ FUE DE… Javier Pínola llegó al Atlético antes de cumplir la veintena, siendo un jugador destacado y con mucha proyección en Argentina. Nunca se le dio la oportunidad con el primer equipo, en el que solo jugó un par de partidos y se marchó en una serie de cesiones hasta no volver nunca.

A finales de 2002, un lateral zurdo de apenas 18 años estaba sorprendiendo en la Liga Argentina. El gusto por el jugador potrero, gambetero y finalizador del fútbol sudamericano hizo que pocas miradas se pusieran en el foco de Javier Pinola, que con la mayoría de edad recién cumplida había cuajado una temporada sensacional en Chacarita Juniors, de la Primera División.

Así, el Atlético cerró su incorporación con vistas a meterle de primeras en el filial, que entonces deambulaba por Segunda B tras el reciente descenso forzado por la pérdida de la categoría del primer equipo que había arrastrado a los canteranos con ellos. Pínola llegó por menos de un millón de euros y no le costó adaptarse. El problema estuvo en que mediada la temporada, Pínola se marchó al Sudamericano Sub20, torneo que se celebraba en Uruguay.

Allí se reunió con jugadores del calado de Tévez, Fernando Belluschi, Pablo Zabaleta, Jonás Gutiérrez o Javier Mascherano. Argentina fue campeona sin rival gracias al poderío goleador de Fernando Cavenaghi y Pinola regresó como jugador hecho y con el sueño de acudir al Mundial de la categoría que se celebraba meses después. No lo hizo, no llegó a un acuerdo para recibir el permiso de acudir a un torneo al que sí fueron Gabi, Arizmendi y Manu del Moral, en una España en la que estaban también Juanfran y Moyá. Además, el hecho de jugar en el exterior y su difícil seguimiento, hizo que Argentina no forzara y buscara su sustituto en la liga nacional.

Pero al término de la temporada, a Pinola le esperaba algo mejor: pretemporada con el primer equipo (ya había hecho el stage el curso pasado a las órdenes de Luis Aragonés) e inicio de campaña con los mayores. Porque Javier Pínola debutó jugador del Atlético de Madrid en Primera División como lateral izquierdo en la jornada 2 y repitió en la 3, dejando muy buenas sensaciones. Lo hizo con el dorsal número 26, de canterano, por la ausencia de Sergi y bajo las órdenes de un Gregorio Manzano que no volvió a contar con él, de manera inexplicable.

Al argentino le estaba cortando la progresión el hecho de vivir las jornadas desde la grada y al jugar en el fútbol exterior, no tenía opciones tampoco a ojos vista de las categorías inferiores de la albiceleste. Por eso, ese mismo invierno, el Atlético lo cedió por 18 meses a Racing de Avellaneda. Y Pínola nunca más volvió a la disciplina colchonera. En ese tiempo, en Argentina, se consagró como un buen jugador, tanto que, en verano de 2005, cuando debía regresar a España, una oferta del Nuremberg le hizo cambiar de opinión y hacer las maletas. El Atlético, que había encontrado en Antonio López su hombre de banda izquierda, ni rechistó.

Se marchó a Alemania cedido por dos años, con una opción de compra muy baja que hizo que el Nuremberg acabara adquiriéndolo por solo millón y medio de euros. En Alemania fue un ídolo en aquel equipo de la zona modesta de la tabla, ganó la Copa en 2007 en una final ante el Sttutgart y acabó siendo capitán tras casi 300 partidos disputados durante las 10 temporadas que allí estuvo. Vivió dos descensos y, pese a las ofertas de equipos mejores, nunca se marchó.

Logró debutar con la selección Argentina en aquel 2007, jugó en competición europea y, cuando el físico se le fue apagando, se recicló en un central inteligentísimo. En 2015, ya con 32 años y en el ocaso de su carrera, volvió a su país para jugar en Rosario Central. Varias veces se rumoreó con su convocatoria con Argentina ocho años después de haber debutado y en 2016 el rumor se hizo realidad. Pínola sumó tres convocatorias más con la albiceleste, llegando a ser titular en un duelo clasificatorio ante Bolivia.

A la llegada de Sampaoli, Pínola se quedó fuera de la primera convocatoria del seleccionador. El motivo, que se supo más tarde, estuvo en la posibilidad de que el defensa hubiera dado positivo en un hipotético control antidopaje por los medicamentos que le suministraron en Rosario Central para superar un proceso gripal.

En 2017 y debido a su gran nivel, River Plate le fichó. Con los Millorarios, Pínola ha ganado una Copa Sudamericana y una Supercopa Argentina. A día se hoy, sigue siendo parte del combinado de Marcelo Gallardo y a sus 35 años, la retirada no parece siquiera cercana. Sueña con ganar la Copa Libertadores, en la que River Plate ahora mismo está en octavos de final, y siente la forma en la que le trató Sampaoli para no llevarle al Mundial. “Me esperaba otra cosa. En seis meses pasó de confiar en mí a ni siquiera nombrarme”.

Javier Pínola solo jugó dos partidos en la primera plantilla del Atlético de Madrid. Nunca se le dieron más oportunidades y, aunque su nivel no fuera de crack Mundial, en aquellos tiempos de oscuridad, donde el descenso se acababa de palpar y la mitad de tabla era la realidad, el argentino no habría desentonado.

Fotografía: EITAN ABRAMOVICH/AFP/Getty Images.

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