Cabreras, Amaths y Alejos

INTRAHISTORIA. En las últimas 17 temporadas, son 17 los jugadores que han ido al Getafe directamente del Atlético. Otros muchos, con pasado colchonero, también han engrosado las plantillas del club azulón. Moyá, Pernía, Diego Rivas y Cata Díaz hicieron el camino inverso.

El ascenso del Getafe se empezó a fraguar con jugadores rojiblancos que no tenían sitio en el Vicente Calderón. Desde entonces, en las catorce temporadas seguidas que ha estado el equipo azulón en Primera (salvo el tropezón de hace dos cursos), en prácticamente todas ha tenido algún jugador que llegaba del Atlético o había pasado por sus filas. Hoy, Leandro Cabrera e Iván Alejo, con pasado colchonero aunque sin ninguna vinculación contractual, se suman a Amath, por quien los rojiblancos mantienen la mitad del pase.

El primero en hacer la ruta fue Alfredo Santaelena, aunque la hizo a la inversa, allá por finales de los años ochenta, que pudo vivir en sus carnes la consecución de dos Copas del Rey con las rayas rojas y blancas. Años más tarde, Juan Manuel Barbero, defensa del filial, fue el primer jugador del Atlético que se vistió la camiseta del Getafe.

El tránsito de futbolistas se acaudaló mucho más con la entrada del nuevo milenio. El Atlético estaba en horas bajas, había caído al pozo de Segunda pero seguía teniendo jugadores de nombre, mientras el Getafe se mantenía como equipo ascensor, pues en solo seis temporadas ascendió dos veces a Segunda, descendió a Segunda B en otra ocasión hasta finalmente lograr el ascenso a Primera. Ese ascenso tan meteórico, unido a la falta de presupuesto, le hizo buscar aliados que pudieran dejarle a buen precio los descartes. Ya fuera por el hecho de ser jugadores sin el cartel para jugar en una entidad como la del Atlético, o muchachos en formación que aún estaban verdes para la exigencia de una gran institución.

Así, en la 2002-2003, con el Atlético ya en Primera, a Getafe llegaron los primeros grandes refuerzos colchoneros: Pindado, Juan Carlos y Nano (el defensa), que a la postre sería héroe azulón tras marcar el primer gol del equipo en la máxima categoría. Se empezó a fraguar un ascenso que sí que llegó el curso siguiente, cuando parte fundamental del equipo fue Diego Rivas, centrocampista que el Atlético había firmado en verano proveniente del Getafe y a quien volvió a ceder al club azulón en invierno tras su escasa participación en Primera.

Con el Getafe en la Liga de los gigantes, en la 2004-2005 el desembarco fue aún mayor. Sergio Aragoneses, Gabi, Sergio Sánchez y un Diego Rivas que se quedó de manera permanente en el Alfonso Pérez. El matrimonio de conveniencia era tan productivo, que las relaciones no terminaron ahí. Nano (el extremo), Paunovic y Cosmin Contra se enrolaron en las filas del club azulón en la 2005-2006. Para los futbolistas, el paso era muy fácil y sano. No tenían que cambiar de ciudad, no tenían que cambiar de Liga, no era necesario mudarse para seguir jugando en uno de los mejores campeonatos del mundo. Y encima, el Getafe, con menos armas, estaba sorprendiendo a todos.

Y es que un curso más tarde, en la 2006-2007, el Getafe logró llegar a la final de la Copa del Rey. Aquel curso, su refuerzo colchonero fue Manu del Moral, que hizo el camino inverso a un Mariano Pernía que acabó de rojiblanco. En ese Getafe, además, seguían jugadores con pasado Atlético como Casquero, Paunovic o Contra. Gracias a esa final, nació el EuroGeta, que compitió por primera vez en competición europea con Braulio Nóbrega entre sus filas, justo cuando el delantero había terminado su contrato con el Atlético.

El Getafe estuvo tres temporadas sin recibir un solo jugador del Atlético, aunque la plantilla siguiera contando con Del Moral, Casquero, Arizmendi o Contra, entre otros. Pero en la 2010/2011, el susto del descenso (se salvó por un punto en la última jornada) hizo a los de Ángel Torres ver que igual no estaban tan consolidados como creían. Pescaron a Juan Valera y Rubén Pérez, que no tenían sitio en un Atlético que cada vez pisaba Europa con más tino.

Desde entonces, Moyá y Cata Díaz tomaron el camino a la inversa y el Getafe se ha seguido nutriendo con jugadores como Emiliano Velázquez, en dos ocasiones, Bernard Mensah, que no tuvo mucho recorrido, o Cata Díaz, que volvió. Otros muchos, como Arizmendi, Cubillo, Daniel Kone, Iván Amaya o Molinero, han sido azulones aunque no vía directa desde el Atleti. Ahora está Amath, quien es copropiedad por parte de los dos clubes. Junto al africano se encuentran en plantilla Iván Alejo y Leandro Cabrera.

Curiosamente, Alejo y Amath pelean por un puesto. El senegalés, con un largo recorrido en las categorías inferiores del Atlético, nunca llegó a debutar a las órdenes de Simeone, que prefirió que se fogueara en Segunda con el Tenerife, donde la rompió. Alejo, por su parte, abandonó el filial colchonero hace tres años, cuando tenía 20, para ir creciendo poco a poco. Villarreal B, Alcorcón, Eibar y Getafe ha sido su camino. Cabrera es el único de los tres que puede presumir de saber qué se siente al jugar en el Vicente Calderón.

Firmó en la 2009-2010 tras realizar un Sudamericano Sub20 colosal con Uruguay. Central o lateral, parecía que el Atlético había dado en la diana con un muchacho que tenía una fuerza desmedida, al que pronto se le empezaron a ver las costuras. Cabrera tardó en adaptarse al ritmo del primer nivel en Europa y, aunque parecía que no iba a poder llegar a volver a jugar en Primera, lo ha conseguido con mucho trabajo y sacrificio.

En el Atlético jugó cuatro partidos, todos en su primer año, antes de irse cedido a Recreativo, Numancia y Hércules. Luego, salió por la puerta de atrás para no volver. La temporada pasada, en la que estuvo cedido en el Getafe en la segunda parte de la campaña, un problema de rodilla le hizo perderse el duelo contra el Atlético. Mañana tendrá la oportunidad de enfrentarse a la que una vez fue su camiseta. De aquel 2009 en el que él llegó, solo queda Koke.

Fotografía: Aitor Alcalde/Getty Images.

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