El incombustible Ángel Correa

Suhaimi Abdullah/Getty Images for ICC

CORREA. Desde que debutó en 2015, Correa no se ha perdido ningún partido por lesión. Solo un compromiso con la selección, el nacimiento de su hija y un duelo copero donde Simeone tiró de juveniles y dio descanso a los más importantes le han dejado fuera de las convocatorias. En tres temporadas (y el inicio de esta) ha jugado 143 partidos. Llegaba tocado del parón de selecciones, pero podrá ser de la partida.

En mayo de 2014, el Atlético anunciaba el fichaje de Ángel Correa, entonces en San Lorenzo de Almagro, a falta del reconocimiento médico del chico. En las pruebas se le encontró un problema de corazón, que podría haberle retirado del fútbol. El Atlético pagó la operación y el tratamiento del argentino, que estuvo seis meses en el dique seco. Debutó con el Atlético en la primera jornada de la temporada 2015/2016 y desde entonces no se ha perdido un solo partido por lesión. Más de tres años siempre listo para la batalla.

El virus FIFA no afecta a todos por igual. Santiago Arias ha vuelto lesionado y es común que suceda que algunos jugadores lleguen problemas. Giménez, por ejemplo, suele tener la mala fortuna de ser uno de ellos. Pero no Ángel Correa. El argentino se quedó sin jugar en el segundo de los partidos de su selección en este parón por un problema en la rodilla y en el seno del club rojiblanco, por un momento, se temió lo peor, porque las bajas de Kalinic y Vitolo también eran seguras, Juanfran estaba entre algodones y Savic no estaría disponible por sanción. Pero Correa, el caballo de batalla de Simeone, volverá a estar a las órdenes del técnico.

Muy lejos queda aquel problema de corazón. “Correa le debe la vida al Atlético”dice Jorge García, su descubridor. Y es que Correa no lo supo hasta pasada la intervención, pero su vida llegó a estar en peligro. “Los médicos me mintieron, me dijeron que todo iba a salir bien y por eso me operé”. Ángel solo pensaba en si podría volver o no a jugar al fútbol y el peligro estaba mucho más allá.

Desde entonces, solo las sanciones o las decisiones técnicas han impedido al ’10’ rojiblanco estar en la convocatoria. Y cabe decir que de lo segundo hay más que de lo primero. En tres temporadas (cuatro con esta que acaba de empezar), Correa solo se ha quedado fuera de la convocatoria (sin estar sancionado) en tres ocasiones: 3 de noviembre de 2015, partido contra el Astaná en UCL, porque fue padre de su hija Lola y viajó a Argentina; 9 de diciembre de 2015, contra el Barcelona en Liga, porque jugó un partido con la selección Argentina dos días antes y se incorporó tarde; 25 de octubre de 2017, primera ronda de Copa contra el Elche, donde Simeone tiró de jugadores suplentes y juveniles.

Correa suma 143 partidos disputados en las últimas tres temporadas (y lo que va de esta), solo superado por Griezmann (160), Koke (160) y Saúl (161) como jugadores de campo. Oblak ha jugado en el mismo tiempo 145 mientras que Godín, por ejemplo, lleva 142, uno menos que el argentino.

Desde que Correa llegara al Atlético, rápido tuvo que reciclar su posición. Su hábitat natural es el de segundo delantero, pero ante la falta de un jugador específico de banda derecha (o uno que hiciera lo que el cuerpo técnico quería), Simeone ha ido madurando a su compatriota hasta convertirlo en un jugador tremendamente valioso. Entiende todo lo que le pide el Cholo, defiende y se sacrifica por el equipo como el que más y, aunque no brilla como podría hacerlo con más libertad, su trabajo es esencial para el equipo.

De eso se ha dado cuenta Simeone, que pese a que ha tenido a sus órdenes a jugadores específicos para esa posición (Gaitán, Carrasco, Vitolo o ahora Gelson), siempre ha tenido al argentino entre los preferidos. Correa no ha explotado todavía como el jugador que proyectaba ser hace unos años, y quizás nunca lo termine de hacer. El argentino está camino de convertirse en otro estilo jugador, aunque a veces tenga esos dejes de calidad que solo tienen algunos elegidos. Lo intenta siempre y se equivoca mucho, pero cuando le sale una única jugada de las que trata, el peligro está asegurado y todo lo demás ha merecido la pena.

También está en la convocatoria frente al Eibar, fiel a su suerte de no lesionarse, de estar siempre dispuesto para lo que le pidan. El chico es de otra pasta. De los de jugar con molestias, de los de no quejarse y de los de tirarse por un puente si su técnico lo pide, aunque no lo digan. Sus números, para no desenvolverse en la delantera, son bastante buenos con 26 goles y 25 asistencias desde que llegara hace tres años. Suele estar siempre entre los dos-tres jugadores con mejores registros en ambas facetas y ha adquirido un gusto particular por marcar el tanto que abre el partido. Sin ir más lejos, de sus últimos nueve tantos, ocho han servido para poner el primer en el marcador. Correa y diez más. Tiene Ángel.

Fotografía: Suhaimi Abdullah/Getty Images.

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