Qué fue de…27. Martin Petrov

Martin Petrov, durante su presentación (2005).

QUÉ FUE DE… Martin Petrov. El búlgaro llegó como un jugador importante, pero su primera campaña coincidió con un año malo en lo deportivo y en la segunda se lesionó de gravedad nada más comenzar cuando era uno de los jugadores más en forma. Jugó en el Atlético entre 2005 y 2007, disputando 54 partidos y marcando tres goles.

En la memoria de todo colchonero, cuando uno le sugiere el nombre de Martin Petrov, siempre aparece la misma imagen. La del búlgaro, con manga corta y guantes, arrancando por el perfil siniestro del Camp Nou, poniendo la punta de velocidad, dejando tras de sí a todos los rivales y ridiculizando a un Oleguer que, sin éxito, trató de agarrarle durante los metros que sus músculos (sin romperse) le permitieron ir a la zaga del extremo colchonero que iba a servir a Maxi Rodríguez en bandeja el 0-2.

Puede que los más trágicos y los que guardan en su memoria cada instante vivido en rojiblanco se refieran también al momento en el que el búlgaro se fue en camilla, llorando, con las manos en la cara y los ligamentos rotos una noche de octubre ante el Recreativo de Huelva en el Vicente Calderón. Porque Martin Petrov no fue todo lo grande que debería. Una lesión de rodilla se lo impidió cuando las cosas mejor se le ponían.

Martin Petrov (Vratsa, Bulgaria, 1979) comenzó su carrera deportiva en el club de su ciudad natal, el Botev Vratsa. Debutó en Primera División con 16 años y, tras una buena temporada, el CSKA Sofía, el gigante del país, se hizo con sus servicios. Su rapidez y la potencia de sus tiros, desde cualquier lugar del campo, que sorprendían a los porteros, le valieron apodos como La Bala o el Misil. En la capital Petrov fue a fuego lento, alternando el equipo reserva con la primera plantilla, ganó un Doblete de Liga y Copa (en el que no fue protagonista principal) y fue allí donde el búlgaro conoció por primera vez al Atlético de Madrid y al Vicente Calderón, y supo que un día quería jugar allí.

Fue durante la Copa de la UEFA en la temporada 1998/99. El Atlético viajó a Bulgaria y allí, en la ida de los dieciseisavos de final, Petrov se lesionó a la media hora de juego. No pudo estar sobre el césped en la vuelta, pero sí quiso estar en la grada del Calderón. Y se enamoró. “Noté que el ambiente era distinto a todo lo demás. Y eso que era una noche fría y el estadio no estaba lleno”.

No obstante, su estadía en Bulgaría ya había tocado a su fin antes de aquel partido. Y es que en la ronda anterior de aquella UEFA, quiso la casualidad que el CSKA se midiera al Servette, representante de Suiza. Petrov fue el mejor jugador en aquella eliminatoria y el equipo suizo pagó de inmediato dos millones de euros para que se uniera a ellos en el mercado invernal, que se abría dos meses después. Tras tres años, una buena cuenta goleadora y un título de Liga y otro de Copa bajo el brazo, Petrov dio el salto a la Bundesliga de la mano del Wolfsburgo.

En el equipo de la Wolkswagen estuvo cuatro años, jugó más de 100 partidos y marcó más de una treintena de goles. Era el favorito de la grada. En su último año obtuvo el premio al Jugador Revelación de la Bundesliga y fue ese uno de los motivos que le llevó a ser uno de los fichajes estrella del Atlético en el verano de 2005. A su llegada, una leyenda como Collar fue su máximo valedor, quedando asombrado con su puesta en escena tras los primeros meses de competición. “Me recuerda mucho a mí. Tiene mucha habilidad, es muy rápido y golpea muy bien la pelota”, señalaba. “Siempre busca al compañero, intenta conectar con Kezman y Torres. No es nada egoísta. Estoy seguro que puede ser un jugador importante en la entidad, aseguraba.

Martin Petrov costó 10 millones de euros, pero llegó al Atlético más pobre en el aspecto goleador de la historia reciente, con un Carlos Bianchi en el banquillo que no cuajó desde el primer día y bajo un proyecto que nunca llegó a tener un plan trazado y que iba dando zigzagueos. En el Atlético hizo migas con Mateja Kezman, su mejor amigo por aquello del idioma, y en el vestuario su taquilla estaba junto a la de Fernando Torres, ya entonces líder y capitán.

Aquel curso, Petrov marcó tres goles y dio dos asistencias, curiosamente ambas contra el Barcelona, una en cada partido liguero. Y es que a la ya mencionada persecución de Oleguer que acabó en gol de Maxi, hay que sumar otra de dimensiones parecidas de Rafa Márquez. En este caso, Petrov ganó línea de fondo para que Torres anotara. Fue aquella su carta de presentación, que ilusionó a miles de rojiblancos con lo que el búlgaro podía hacer. “Estuve dos noches sin dormir después de aquel partido”, admite Petrov, sobrepasado por el éxtasis de una afición y por el ambiente que despertaba el estadio tras una remontada que vivió su familia desde el palco. Y es que aquel año, en el que el Barcelona de Deco, Xavi, Puyol, Ronaldinho, Iniesta y Eto’o, entre otros, ganaba la Liga y la Champions, el Atlético fue capaz de vencerle en los dos duelos ligueros.

El verano de 2006 fue ilusionante. Aguirre cogió el equipo, Torres rechazó ofertas, llegó un joven talento llamado Kun Agüero, Maxi había crecido una barbaridad y Petrov, que había acabado a muy buen nivel, la estaba rompiendo también con su selección. Había marcado cuatro goles en tres partidos de clasificación con Bulgaria y en pretemporada se había mostrado imparable y en un estado de forma soberbio. En cinco jornadas, el Atlético había ganado tres partidos y había empatado con el Real Madrid. Se encontraba en la zona alta de la tabla, empatado con el Valencia y siguiendo al Barcelona. Todo parecía ir mejor de lo previsto.

El Atlético recibía al Recreativo de Huelva en la sexta jornada. Dos días antes, Maxi Rodríguez se había dejado el ligamento cruzado en un partido con Argentina en la Nueva Condomina, sobre un césped impracticable. La terrible noticia aún rondaba las cabezas de los rojiblancos cuando Petrov cayó al verde, estuvo varios minutos en la banda, junto a las vallas publicitarias, siendo atendido, antes de abandonar el terreno en camilla, llorando sabedor de lo que se venía. Él también se había roto los ligamentos. El Atlético que más había esperanzado en los últimos 10 años se quedó sin bandas en dos días y la temporada se fue al traste. No se ganó ninguno de los tres partidos siguientes y la temporada en la mitad de la tabla se hizo constante.

Entonces, argentino y búlgaro se hicieron inseparables. Se operaron juntos, hicieron toda la recuperación juntos y prácticamente redebutaron el mismo día tras sesiones diarias de siete horas de entrenamiento. Petrov volvió en la jornada 32 y Maxi una semana más tarde, pero no fue suficiente. Ambos, faltos de ritmo, fueron parte importante de una plantilla que se había quedado coja, que había perdido el tren de la Champions y que luchaba por entrar en la Copa de la UEFA, que se acabó escapando también. Petrov siempre fue un jugador de sangre caliente, de los que tuvo gancho entre la afición. Su cántico, nombrándole a ritmo de Antón Pirulero, fue de los más pegadizos en aquellos dos años.

Tras esa temporada, Martin Petrov se marchó del Atlético de Madrid, no sin la pena que hoy admite. “Si hay algo de lo que me arrepiento en toda mi carrera es de no haber podido dar lo mejor de mí y dejar huella en este club único”, señaló en una entrevista posterior concedida a VAVEL, ya retirado. Los rojiblancos vendieron a Fernando Torres y quisieron construir un equipo en torno al Kun Agüero con las llegadas de Simao, Forlán, Reyes o Raúl García. Por eso, cuando el Manchester City y el Tottenham fueron a por el búlgaro, los rojiblancos no se lo pensaron. Petrov se marchó tras 54 partidos y tres goles por siete millones de euros al City, donde cuajó una gran temporada en un equipo que no es ni de lejos lo que es hoy. Pese al alto ritmo del fútbol inglés, Petrov logró destacar su punta de velocidad. Por eso, dejando a un lado otros apodos ganados en su carrera, allí le empezaron a conocer como El Supersónico y el Llanero Solitario, por su gusto por tirar contragolpes él solo contra el mundo.

En Manchester estuvo tres años, pero solo le pudimos ver en el primero a gran nivel, pues en los otros dos se volvió a lesionar gravemente de la rodilla y estuvo apartado otros dos periodos de seis meses. En 2010, ya con 31 años, firmó por el Bolton y cuando el club perdió la categoría tuvo la oportunidad de volver a España. Javier Aguirre le reclutó para el Espanyol, aunque ya había perdido toda su punta de velocidad. Tras media temporada, Petrov volvió al CSKA de Sofía, donde jugó un año antes de colgar las botas.

Con la selección de fútbol de Bulgaria, Petrov jugó 90 partidos y marcó 20 goles, registros que le permiten estar como el quinto jugador con más internacionalidades en la historia y el noveno en la tabla goleadora.

A su retirada, Petrov comenzó a colaborar como consultor de FourFourTwo, contestando a preguntas de los usuarios y solventando dudas a los futbolistas amateur. El pasado año, denunció el robo por parte de su agente de banco de dos millones de euros.

Fotografía: PIERRE-PHILIPPE MARCOU/AFP/Getty Images.

 

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